Stanisław Lem en 1966, por cortesía de su secretario, Wojciech Zemek. Foto: Wikipedia.
'El regreso': Stanislaw Lem ante la posguerra polaca y la amenaza de un futuro gobernado por máquinas
Impedimenta publica la novela que cierra la trilogía del ‘Tiempo no perdido’, deslumbrante por su visión anticipatoria de la IA y la hondura psicológica de sus personajes.
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El regreso, del célebre escritor polaco Stanislaw Lem (Leópolis, 1921 - Cracovia, 2006), es el volumen que cierra la llamada trilogía del Tiempo no perdido, cuyos títulos anteriores son El hospital de la transfiguración y Entre los muertos. Las tres obras las ha publicado Impedimenta en una especie de exclusiva mundial.
El regreso
Stanislaw Lem
Traducción de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Impedimenta, 2026. 352 páginas. 24,95 €
Lem cosechó gran parte de su fama en el género de la ciencia ficción, especialmente con Solaris o Fábulas de robots, y renegaba de esta trilogía “realista”, no por su falta de calidad sino porque los recuerdos que le traía eran amargos y difícilmente soportables. Pese al velo de la ficción, narra en el fondo su propia experiencia en tiempos de la Segunda Guerra Mundial en la Polonia ocupada, donde buena parte de su familia y amigos perecieron entre persecuciones nazis y campos de exterminio, o más tarde bajo el yugo del régimen comunista. Lem, pese a su condición judía, salvó milagrosamente la vida tiñéndose de rubio y adoptando la identidad de un armenio.
Si hay un protagonista (alter ego) en estas tres novelas es el médico Stefan Trzyniecki, hombre culto y humanista al que perdimos la pista junto a las cámaras de gas de Auschwitz en la segunda entrega, Entre los muertos. Cuánto se alegra el lector aquí, en la página 51, al encontrarlo vivo y trabajando en una clínica de maternidad tras la guerra, en el año 47. Justo al inicio de la posguerra arranca este libro, con otro personaje, el psicólogo y funcionario ministerial Wieleniecki, en una Varsovia arrasada, caminando entre escombros, incendios, camiones a la deriva, granadas sin detonar, muros a punto de derrumbe, cascos y cuerpos de soldados alemanes. Su propia casa ardió en los bombardeos.
Un carro cargado con vigas de madera parece el símbolo de la reconstrucción. Un caos es también el gobierno improvisado del nuevo país “desde una capital rota en pedazos como una cazuela de barro”. Otra brutalidad amenaza ahora: escaramuzas de partisanos, odio entre compatriotas, enfrentamientos de comunistas y anticomunistas... “La revolución empieza a devorar a sus propios hijos”, dice el profesor Rzepicki.
Deslumbra la predicción que un visionario Lem hace ¡en 1950! de la amenaza de la futura inteligencia artificial
Como en el anterior volumen, continúa el expolio polaco de los bienes de los judíos deportados y asesinados, proliferan los estafadores que sacan partido como el empresario Dolaniec. En medio de todo, supervivientes de Auschwitz que regresan, como Mietek o Marcinów, o el propio protagonista, Stefan Trzyniecki. También Breslavia, donde destinan al psicólogo-funcionario, está destruida.
Siempre deslumbra Lem en sus descripciones de las relaciones humanas y en sus análisis psicológicos. La clínica en la que Stefan pone tanto empeño y compasión para sacar adelante a sus pacientes de una u otra clase social, el micromundo de las guardias y de las luchas de poder desleales entre diferentes doctores es una gran fuente de inspiración. Los ambientes familiares, políticos o universitarios se trazan al detalle. En el antebrazo de Stefan los cinco números tatuados del campo de concentración (sobrevivió a Belzec, Auschwitz y Leitmeritz), en su cabeza la necesidad y la urgencia de recomenzar y de mantener pese a todo una postura ética.
La novela nos habla también de la paranoia de la sospecha de todos hacia todos, de los límites del experimento comunista y de la revolución, del trauma que se arrastra mientras se intenta recuperar la vida cotidiana, del temor a que la barbarie se repita cuando “ciertas fuerzas vuelvan a crecer”, de amores interrumpidos y ya imposibles. Deslumbra la predicción que un visionario Lem hace ¡en 1950! (en las páginas 108-110) de la amenaza de la futura inteligencia artificial, cuando el ser humano, con toda su conciencia, se vuelva “innecesario” y reemplazable.