Unai Elorriaga. Foto: Hiruka Komunikazio-Taldea.

Unai Elorriaga. Foto: Hiruka Komunikazio-Taldea.

Letras

Unai Elorriaga convierte a un antepasado italiano en un pícaro héroe de novela del siglo XIX

El autor vasco ficciona en 'Sobre las cinco almas de Francesco Pasqual' la vida de un familiar y la sitúa en una Europa convulsa, entre guerras y exilios, pero con humor.

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Tal como sucede con otras ficciones, la última novela de Unai Elorriaga (Algorta, 1973), Sobre las cinco almas de Francesco Pasquale, además de estar regida por sus propias leyes narrativas, se significa, y es lo interesante aquí, por remitir a ideas tan universales como que la realidad humana se reconoce por todo lo que somos (pérdidas, alegrías, enfermedad, orfandad, muerte...), con independencia del lugar y el tiempo al que nos refiramos.

Sobre las cinco almas de Francesco Pasquale

Unai Elorriaga

Galaxia Gutenberg, 2025. 168 páginas. 18,50 €

Este escritor y profesor vasco evidencia, desde sus comienzos (Un tranvía en SP, Premio Nacional de Narrativa, 2002), una original manera de contar historias, imaginativa y audaz, ajena a convenciones y tendencias.

Su estilo se ha ido asentando sobre un tono impregnado de cierta comicidad y ternura, deslizadas en los títulos que han ido jalonando su trayectoria: Londres es de cartón, Mapas y perros, Nosotros no ahorcamos a nadie, son algunos ejemplos.

Es este sentido del humor ácido, sutil, uno de los aciertos del cambiante punto de vista que va desvelando la peripecia vital de Francesco Pasquale (antepasado del autor), y el secreto de “las cinco almas” de tan singular personaje.

Un desafío de la imaginación, un envite muy especial para incondicionales de esta clase de ficciones y una ocasión para iniciarse en su literatura.

Habría que empezar por situar al lector en el género al que pertenece, una suerte de biografía contada de manera lineal y a la vez discontinua, en capítulos independientes en los que este personaje, que podría ser considerado protagonista de su historia, cede espacio a otros personajes tomados de la realidad histórica (Wagner, Schumann y Verdi) por compartir con ellos vivencias esenciales, además del contexto de la Europa del siglo XIX. Coetáneo de cada uno en diferentes años de su biografía (1825-1910), él los percibe como parte de su realidad.

Este paralelismo de experiencias vitales (tristezas, pérdidas, miedos) justifica la inclusión de sus respectivas biografías con la misma relevancia que la de Pasquale, por ser las experiencias vitales más profundas las que le unen a cada uno. Y permite al autor ampliar la mirada a través de planos narrativos superpuestos y escenarios históricos distintos.

Pero no adelantemos acontecimientos. Vayamos a los dos recursos de mayor calado en la obra. El humor impregna el estado de ánimo de un conjunto narrativo formado por relatos que funcionan de manera casi autónoma.

El humor impregna el estado de ánimo de un conjunto narrativo formado por relatos casi autónomos

Francesco sirve a la articulación de la biografía, a través de sus andanzas y tribulaciones, al modo picaresco, con la dimensión trágica y cómica de Tristram Shandy. El viaje es el recurso sobre el que se asienta su particular estructura, lo que justifica el eje temporal y la diversidad geográfica.

Arranca la historia a los diez años, en su pueblo, Sapri, al sur de Italia, en los tiempos agitados de la Unificación italiana. Cuando se trata de narrar sus peripecias, lo onírico asalta la narración, sorteada entre voces cambiantes (voces de extranjeros, de mujeres), situaciones dramáticas y anécdotas reveladoras de un ambiente de tensión e inestabilidad.

Sorprende como el personaje adquiere dimensión y profundidad al tiempo que comparte espacio narrativo con los que intervienen en sus distintas etapas. Le vemos partir al exilio, de Génova a Bermeo, enamorarse dos veces: Juana Josefa (nunca muere del todo), e Isabel.

El viaje nos permite deambular también a nosotros, especular, sin ayuda del narrador, sobre sus intenciones; subyuga y desconcierta.

El viaje nos permite asistir a la aventura épica de esos años, y concluir que asistimos a historias de éxitos y fracasos, que la vulnerabilidad es lo que nos hace humanos, en cualquier lugar y en cualquier tiempo.