Javier Cercas. Foto: Iván Giménez

Javier Cercas. Foto: Iván Giménez

Letras

Javier Cercas indaga en las redes de la depravación

El escritor profundiza en los individuos, los estudia y cuenta cómo son por dentro en 'El castillo de Barbazul', una novela realista de lectura absorbente que estimula la voracidad del lector

2 abril, 2022 02:57

Hay escritores de una sola obra y escritores de producción variada que configura todo un universo. También hay escritores de oficio y escritores de raza. Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) es un magnífico ejemplo de los segundos. Autor de novelas tan rompedoras y exitosas como Soldados de Salamina (2001), La velocidad de la luz (2005), Anatomía de un instante (2009) o El impostor (2014), Cercas mezcla en ellas la ficción y la realidad hasta el punto de modular un rasgo de estilo, una seña de identidad propia. Fiel a este trazo, en los últimos años ha dado cuerpo a una trilogía policial que inició con Terra Alta (2019), continuó con Independencia (2021) y culmina ahora de forma brillante con El castillo de Barbazul.

El castillo de Barbazul
Javier Cercas
Tusquets, 2022
400 páginas. 21,90 €

Han pasado algunos años desde lo sucedido en la última entrega. Melchor Marín, el policía que abatió a los cuatro terroristas tras el atentado de Cambrils, ha abandonado el cuerpo y trabaja como bibliotecario en Gandesa, la capital de la comarca de la Terra Alta. El problema que dará al traste con su vida tranquila lo tiene en casa. Cosette, su hija, que está saliendo de la adolescencia, se hace preguntas y busca su lugar en el mundo, descubre el engaño de Melchor sobre la muerte de su madre y se siente traicionada. De ahí que aproveche un viaje a Mallorca con una amiga para quedarse sola algún día más. Tal vez así consiga poner un poco de orden en su cabeza y hacer recapacitar a su padre.

Pasadas apenas unas horas que al expolicía se le hacen eternas, y a pesar de que todo invita a conjeturar lo contrario, Melchor sospecha que la estancia de Cosette en la isla no es tan voluntaria como parece. A partir de ahí empieza una historia trepidante en la que convergen policías en activo, retirados, expresidiarios y magnates muy conocidos de la opinión pública. Sus fechorías y depravaciones han permanecido impunes porque el dinero encubre, extorsiona y corrompe.

Cercas ha escrito una obra magnífica, de lectura absorbente, una novela realista llena de detalles –tanto en la parte descriptiva como en la narrativa– que estimulan la voracidad del lector. Porque no estamos solo ante un espléndido contador de historias, sino también ante un profundo conocedor de los recursos literarios más eficaces y de los autores que los han utilizado con maestría, de modo que al fondo se escuchan ecos de Truman Capote, Manuel Vázquez Montalbán, Fred Vargas e incluso del cine de Alfred Hitchcock.

Así, resulta esencial la elección de los diferentes puntos de vista que adopta el narrador para contar la historia, la dosificación de la información y la elipsis sobre lo sucedido en Pollença. El autor no ofrece pormenores que distraigan de lo principal y por eso no bucea en la perversión del caso –el recurso más fácil–. Prefiere estructurar y componer un puzle perfecto, ahondar en los hechos, incidir en sus efectos devastadores sobre los personajes y, sobre todo, detenerse en su psicología.

Javier Cercas profundiza en los individuos, los estudia y cuenta cómo son por dentro, revelando sus incertidumbres, sus errores, su dolor, lo que sienten cuando ejercen como jueces de sí mismos. Así consigue, como hiciera Fred Vargas, elevar la calidad de un género eminentemente popular.

A modo de marca privativa, las referencias de los protagonistas a su presencia en otras novelas de la trilogía activan el entramado cervantino, y los cameos del escritor, habituales en su producción, estimulan el juego metaficcional. Excelente novela que se lee de un tirón.