Image: Oscariana

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Letras

Oscariana

Hermida Editores publica los aforismos de Oscar Wilde bajo el título original de Oscariana

10 abril, 2014 02:00

Tomemos el título del prólogo a este opúsculo, de Luis Antonio de Villena, como definición perfecta del dandismo, que no es sino una mezcla de "paradoja y elegancia". Digamos que Oscar Wilde, dandi original, procuró pronunciarse en este mundo tan solo a través de ambas, de boca y porte, y que con ello hizo de su vida un objeto brillante, refinado y contradictorio. Que cuando quiso decir una cosa, la dijo diciendo la otra. Que dijo verdades a través de las mentiras. Que mostró realidades a través de las ficciones. Que alumbró la oscuridad con fogonazos de luz prohibida y que fueron estos fogonazos literarios, aquí llamados aforismos, el género en que quizás mejor descolló su talento.

Porque de aforismos, de pildoritas brillantes de todos los colores, está llena cada una de sus obras, si bien ya en vida del escritor irlandés se publicaron estas máximas agrupadas y escogidas por él mismo.

Hermida Editores recoge ahora, bajo el título original de Oscariana (así tituló la primera edición de sus aforismos Oscar Wilde; tomito que salió a la venta en 1895 y quedó después en el olvido, enterrado por los ominosos juicios a su autor), dos pequeñas recopilaciones de su pensamiento: Frases y filosofías para uso de los jóvenes y Algunas máximas para la enseñanza de los individuos educados en exceso, publicadas previamente en dos revistas de la época.

Como dijo Borges, al que cita, dándole la razón, Villena: "Mucho se han elogiado las paradojas de Wilde; nadie ha dicho que lo verdaderamente estremecedor de las mismas es que son, sencillamente, verdad":

Reproducimos a continuación algunos de los aforismo que recoge el volumen.


-Las mujeres están para amarlas, no para comprenderlas.

-El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es pedir a los demás que vivan como un quiere: y la generosidad es dejar que los demás vivan como quieran, sin interferir en su vida.

-Quien mayor distancia guarda con su época es quien mejor la refleja.

-Las tragedias ajenas siempre tienen algo de infinitamente mediocre.

-Una mujer que no sabe hacer atractivos sus errores es solo una hembra.

-Las peores obras se hacen con las mejores intenciones.

-En este mundo, las personas felices tienen su valor, pero sólo por contraste: hacen destacar la belleza y la fascinación de los desgraciados.

-En este mundo hay sólo dos tragedias. Una es no conseguir lo que uno quiere; otra es conseguirlo. Esta última es mucho peor, es una verdadera tragedia.

-Experiencia es el nombre que todo el mundo da a sus errores.

-La gente habla mucho de la belleza de las confidencias. Parece desconocer por completo la belleza mucho más sutil de la duda. La convicción es aburrida; la duda es mucho más interesante. Estar en alerta es vivir; el adormecimiento de la certeza es la muerte.

-El cinismo es solo el arte de ver las cosas como son en lugar de verlas como deberían ser.



- El único encanto del pasado es que es pasado. Pero las mujeres nunca saben cuándo ha caído ya el telón. Siempre quieren un sexto acto y, en cuanto desaparece el interés de la obra, quieren continuarla. Si se salieran con la suya, todas las comedias tendrían un final trágico y todas las tragedias culminarían con una farsa. Son encantadoramente artificiales, pero no tienen sentido del arte.

- Vivir es lo más raro del mundo. La mayoría de la gente se limita a existir.

- ¡Cuántas tonterías se dicen sobre los matrimonios felices! Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer... siempre que no la ame.

- Ninguna mujer es un genio. Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen nada que decir, pero lo dicen de una manera encantadora.

- Me pregunto quién definió al hombre como un animal racional. Es la definición más prematura que se ha dado nunca. El hombre es muchas cosas, pero en ningún caso racional.

- Los maridos de las mujeres muy hermosas son unos delincuentes.

- Tener capacidad para la pasión y no entregarse a ella es hacer de uno mismo una persona incompleta y limitada.

- No hay nada más hermoso que olvidar. Con la única excepción, tal vez, de ser olvidado.

- La vanidad es una de las mayores virtudes y, sin embargo, qué pocas personas reconocen que es un objetivo que hay que perseguir. Muchos hombres y mujeres han encontrado la salvación en la vanidad, pero el individuo medio se postra ante la modestia.

- La verdadera desventaja del matrimonio es que elimina el egoísmo, y las personas generosas son anodinas, carecen de individualidad.

- La opinión pública sólo existe donde no hay ideas.

-El único vínculo entre literatura y drama que nos queda en Inglaterra hoy en día es el precio de la obra.

- En los viejos tiempos los libros los escribían los hombres de letras y los leía el público. Ahora los libros los escribe el público y no los lee nadie.