Image: Enrique Rúspoli

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Letras

Enrique Rúspoli

“Godoy creía que era más importante enseñar a pensar que a escribir. Como hoy”

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Descendiente directo de Manuel Godoy y de la condesa de Chinchón inmortalizada por Goya, Enrique Rúspoli (Madrid, 1935) recuerda sin rencor cómo en su infancia y juventud el nombre de su antepasado era sinónimo de todos los vicios. Quizá por eso, para evitar la imagen terrible de quien decían que entregó España a Napoleón, se doctoró en Filosofía, y se convirtió en un experto en Santo Tomás de Aquino. El otro, el traidor, Godoy, era parte de un pasado siniestro que era mejor olvidar. Hasta que comenzó a investigar: hace cuatro años publicó Godoy. La lealtad de un gobernante ilustrado (Temas de hoy) y ahora lanza una nueva edición de las Memorias de Godoy (La Esfera de los Libros) con la que intenta hacer justicia.

En realidad, confiesa Rúspoli, "siempre me ha interesado la Historia, y he leído siempre sobre Godoy. La imagen tan espantosa que en mi niñez y juventud exisitía hacía que, aunque fuera antepasado mío, procurase no enterarme mucho. Pero a partir del conocimiento de las memorias de Godoy editadas por Carlos Seco Serrano me di cuenta de que la imagen no correspondía a la verdad, y sentí la obligación de rescatar una imagen que había sido calumniada y que había servido de chivo expiatorio para lavar las culpas de los demás. Luego he leído todas sus cartas y he estado en archivos españoles y extranjeros para ir recopilando todo lo posible sobre su figura. Y el retrato que ha ido apareciendo del verdadero Godoy ha sido sorprendente".

-¿En qué sentido? ¿qué queda por descubrir del verdadero Godoy?
-Bueno, es que el público en general sabe muy poco, prácticamente nada: lo que cree que sabe son los amores con la reina María Luisa, y que fue un gañán, un choricero que se limitó a cortejar y seducir a todas las mujeres que pasaban por ahí, pero que además era un gobernante nefasto, que llevó a España a la ruina, y que fue el responsable de la invasión de los franceses. ¿Que qué hay que enseñar? Pues la verdad, lo que existe tras esa máscara: a qué se debió su ascenso vertiginoso, que no tuvo nada que ver con ningún amorío... Imagine, ¡pobre reina María Luisa, una de las más difamadas de nuestra historia, que tuvo veintitantos partos, y trece hijos, y que tenía casi veinte años más que Godoy...! Resulta muy difícil que reconozcan los muchos meritos de Godoy, que tal vez no fueron tantos como el deseo de Carlos IV de tener una persona de lealtad incondicional a su lado. Y se conoce también muy poco de su labor política. En su primera etapa fue bastante positiva. En realidad, con Godoy culmina la Ilustración en España. También se desconoce que es una paradoja y una injusticia atribuirle la pérdida de los territorios de ultramar, cuando durante el reinado de Carlos IV y su gobierno la corona española mantiene todos sus territorios e incluso añade uno nuevo, que es Olivenza.

-¿Y su relación con Francia y con Napoléon?
-Es una de las claves de su actuación y de su vida. Godoy gobierna en situación dificilísima, porque se enfrentó, por una parte, con los problemas de la revolución francesa y con Napoléon, y por otra con las intrigas de los ingleses para conquistar los territorios de ultramar. No se le reconoce, pero consiguió con astucia y diplomacia mantener a raya a Napoléon. En cambio, con el Tratado de Fontainebleau pecó de ingenuo, porque permitió que Napoleón entrase en España con sus tropas creyendo que el corso respetaría el tratado que había firmado, que garantizaba las posesiones de Carlos IV bajo los Pirineos, y se comprometía a reconocerlo como Emperador de las Américas. Pero quien faltó a su palabra y a su honor no fue Godoy.

Dos siglos de infamia
-¿Cree que los fastos del bicentenario de 1808 permitirán rehabilitar a su antepasado? ¿No son demasiados dos siglos de infamias...?
-Si, son demasiados, pero en estas cosas se trabaja con ilusión, y con el convencimiento de que se está defendiendo algo verdadero, a pesar del escepticismo. ¿Qué quiere? Esos dos siglos de imagen nefasta, por mucho que los historiadores escriban y reescriban sobre el tema, resultan casi imposibles de contrarrestar. Sé que muchos de los eventos que se van a organizar utilizarán la imagen negativa de Godoy, aunque no corresponda a la verdad. A pesar de todo persiste esa imagen no sólo a nivel popular sino también académico, porque incluso en la Universidad se mantienen esos tópicos, más cómodos que la verdad.

-Godoy tardó 28 años en publicar sus Memorias por lealtad a su rey, mientras sus enemigos seguían acusándole de ser el único responsable del desastre. ¿Por qué no defendió su honor (y su fortuna) de tantos ataques cuando su vida "entera ha sido calumniada"?
-Por eso mismo, por lealtad, porque Carlos IV le pidió que no escribiera nada en defensa suya ni del rey, y no sólo en vida del propio Carlos IV sino en la de su hijo Fernando VII. La de Godoy fue una lealtad insólita, casi utópica, que hoy sería prácticamente imposible de encontrar en la clase política. Pero Fernando VII murió en 1833, cuando Godoy estaba en su exilio de París, y decidió escribir sus memorias.

-Blanco White o Ferrer del Río sí reivindicaron a quien, después de ser el amigo de los reyes, se vio en el exilio, y en la pobreza y el desprecio general. ¿Godoy jamás lamentó ese abandono, tras haber sido "objeto de universal adulación"?
-Sí, claro, en este momento no recuerdo cartas ni pasajes concretos de las Memorias, pero sí, él se queja incluso de los reyes de Francia, porque a pesar de haber intentado salvar la cabeza de Luis XVI, cuando está en la miseria en París recurre a Carlos X y no consigue ayuda alguna. Sus colaboradores y amigos, tras el motín de Aranjuez, fueron perseguidos, se quemaron sus casas y se enajenaron sus bienes, así que poco podían ayudarle. Y a los demás, a sus enemigos les convenía atribuirle todos los pecados del régimen, y alguno más.

-Godoy en sus memorias no contó su vida sino la historia política del reinado de Carlos IV. ¿Alguna vez leeremos unas memorias más íntimas, o quizá su correspondencia?
-Yo no conozco ningunas memorias íntimas... Escribió muchísimas cartas y de esas podemos entresacar cosas, pero sobre todo su correspondencia más importante es de su época de mandato, con la reina y con el rey, que son la correspondencia diaria, sobre asuntos políticos, de gobierno, pero muchas veces son comentarios personales y sentimientos. De ahí se podría sacar, y medio inventar, unas memorias... La correspondencia con Ferrer del Río es muy interesante y en su época de exilio también tiene epistolario, pero de reivindicación, de intentar que le devuelvan bienes y el honor perdido por las calumnias de que ha sido objeto.

¿Corrupto, traidor?

-De todos los insultos que manchan su memoria, ¿cuál le resulta más ofensivo, por injusto? Porque se le tachó de traidor, de adúltero...
-Adúltero lo fue, pero porque se casó por una razón de Estado con la condesa de Chinchón, mientras tenía relaciones extramatrimoniales con Pepita Tudó (que luego fue su segunda esposa), y también debió de tenerlas con la Duquesa de Alba, aunque no con la Reina, a pesar de lo que la gente pueda afirmar...En cuanto a lo de traidor, pues lo rechazo absolutamente, porque fue de los pocos que se dio cuenta de los peligros de Napoléon. Los partidarios del futuro Fernando VII, que sí estaban dispuestos a traicionar a su verdadero monarca, Carlos IV, creían que los franceses venían a eliminar a Godoy y a proclamar a Fernando VII como rey, y los recibieron con los brazos abiertos. El único que se da cuenta del peligro para nuestra monarquía es Godoy.

-¿Y lo de corrupto?
-Bueno, lo de corrupto... En aquella época para tener unos títulos importantes se necesitaba también un patrimonio importante, lo dice Campomanes, y todo el mundo. El ascenso de Godoy se debió fundamentalmente a la voluntad de Carlos IV de tener a su servicio a alguien de lealtad absoluta, pero para eso tenía que subirlo a categoría de Grande de España, de alta nobleza; era el único camino para quien no tenía estudios universitarios. Su única posibilidad era ser Grande de España, y para eso necesitaba bienes. El Rey le regala la Albufera, y luego él, a su vez, compra muchísimo y se enriquece enormemente.

-¿Ilegalmente?
-Parece que no, pero lo que no tuvo es medida. Debió de haber sido menos ambicioso y enriquecerse menos. él mismo dice que no aspiraba a tanto, a tanto título, que todo fue un regalo para afianzarlo en el poder. Sin embargo, de reconocer su enorme poder económico a afirmar que fue un corrupto hay un salto que los documentos desmienten.

-Que suprimiera impuestos a las clases trabajadoras, ¿pudo motivar el odio de la alta nobleza y el clero?
-Sí, desde luego. él no se debía a nadie, sólo al Rey. Esto para un gobernante es maravilloso, pero a veces produce errores, y el gran error de Godoy fue que no valoró el poder de esa oposición que iba a crear con todas sus medidas. La alta nobleza y el clero no le perdonaron, como tampoco lo hizo el príncipe de Asturias, Fernando VII, que difundió sátiras terribles contra Godoy en las que le acusaba de adúltero con su propia madre, retratando a la reina como una prostituta y a su padre como un pobre cornudo y un imbécil.

Protector de Goya y Moratín
-¿Por qué casi nunca se menciona su papel de mecenas de las artes y las letras?
-Por lo que estamos hablando, porque no se ha querido reconocer ninguno de sus méritos, y se ha cubierto todo lo que pudo hacer bien con una capa de ignominia. Que fue un mecenas de las artes y las letras es indudable. ¿Quién protege a Goya de las intrigas de la Corte? ¿Y a Moratín, a Jovellanos, a Menéndez Valdés?...

-Sin duda, quizá lo que más sorprende del libro es la creencia de Godoy en que no bastaba con enseñar a leer y contar, porque se necesitaba saber pensar "y esta necesidad se ha descuidado por todos" ¿No es una afirmación de la máxima actualidad en nuestros días?
-Me parece magnífico, y me gustaría subrayarlo más porque me parece sorprendente cómo pudo decir eso en aquel momento, que no basta con enseñar a escribir y a contar, sino que hace falta enseñar a pensar, y ahí está la libertad de pensamiento y la democracia bien entendida. Hoy estamos tremendamente manipulados por la televisión y los medios y la gente piensa cada vez menos por sí misma.

-¿Su experiencia en la Universidad confirma o desmiente el diagnóstico de Godoy?
-Lo confirma, desgraciadamente. Una de las afirmaciones que se oyen por ahí mucho y que a mí me parece absurda es decir que tenemos la generación de jóvenes mejor preparada de la historia. Bueno, es una falsedad: quizá es aquélla en la que se ha extendido más la educación, hay menos analfabetos, pero de preparación nula. Los que tenemos una experiencia en la universidad nos damos cuenta de que cada vez saben menos de todo y apenas se les enseña a pensar por sí mismos. En realidad son las asignaturas de Filosofía y las Humanidades las que pretenden enseñar eso, pero cada día están más recortadas. De la Historia de España no se estudia casi nada. Sí, el diagnóstico de Godoy es de una actualidad enorme.

-Volviendo a las celebraciones de 1808, ¿no teme que el exceso pueda tener un efecto disuario, y que la gente acabe rechazando lo que tenga que ver con el bicentenario?
-Sí, porque puede producirse una intoxicación. Y como no hay filtros, y parece que todo vale, podemos acabar aburriendo al ciudadano. Además, en el caso de Godoy me temo lo peor, que la mayor parte de las exposiciones y publicaciones sigan insistendo en la imagen negativa. Aunque para eso está el libro. Y yo , ¿no?