Juan Manuel Gil. Foto: Iván Giménez

Juan Manuel Gil. Foto: Iván Giménez

Letras

'Majareta', la nueva novela de Juan Manuel Gil: la venganza del conserje airado

La historia parte de una acción descabellada y presenta hechos en apariencia irrelevantes que reflejan su magnitud al final.

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Juan Manuel Gil (Almería, 1979) va consolidando su espacio en el olimpo literario, si es que existe ese lugar. Formado en la Fundación Antonio Gala de Córdoba, de la que fue residente durante el primer curso de su creación, Gil es autor de varias novelas, aunque su primer libro fue un poemario –Guía inútil de un naufragio (2004)– con el que obtuvo el Premio Andalucía Joven.

Majareta

Juan Manuel Gil

Seix Barral, 2026
336 páginas. 20,90 €

Dentro del género narrativo ha publicado Inopia (2008), Las islas vertebradas (2017), Un hombre bajo el agua (2019), Trigo limpio (2021) –tal vez su obra más conocida por ser Premio Biblioteca Breve– y La flor del rayo (2023). Además, es autor de dos libros considerados inclasificables: Mi padre y yo. Un Western (2012) e Hispamatic (2014).

En el primero reproduce algunas conversaciones con su padre en una especie de "duelo dialéctico", como afirmó en una entrevista, en el que mezcla el humor con la ternura, la ironía y el silencio, ingredientes que, junto con la combinación de ficción y realidad y cierto sentido crítico, suelen ser habituales en sus obras.

Leopoldo Almada Sapena –oficialmente Leo– trabaja como conserje en el colegio de Los Nuevos Hermanos, pero, tras treinta años de servicios prestados, y sin que se sepa el motivo, tiene que jubilarse de forma anticipada. Irritado ante la inesperada resolución de sus superiores, Leo responde con una acción descabellada que afectará a varios alumnos, una circunstancia que disparará los comentarios de los vecinos del barrio, que empiezan a elucubrar sobre los motivos tanto del despido como de la posterior actuación del exconserje.

Todos tienen una opinión, independientemente de que hayan tratado mucho o poco con él, de que conozcan –o no– a su familia y de que su juicio sobre lo sucedido esté realmente fundado.

Aquí no es tan importante saber qué ocurrió como el juego que resulta de combinar las acciones

En Majareta, Gil une sucesos para él familiares (su trabajo como profesor de Enseñanza Media, por ejemplo, le habrá ayudado a recrear la situación académica que dibuja en la obra) con otros completamente inventados, al igual que sucede en sus dos novelas anteriores.

Las tres también tienen en común cierto desdoblamiento de la figura autorial y una idea de la que el lector se hace consciente según avanza la narración: no es tan importante saber qué ocurrió como el juego que resulta de combinar las acciones, barajarlas y desordenarlas para mostrar que la realidad no tiene una sola cara, sino que es polifacética.

La novela, dividida en tres partes, está contada por múltiples personajes que solo conocen una fracción de lo sucedido, no los acontecimientos completos de principio a fin. Entre ellos figuran algunos curiosos ("La mujer que tiene Gracia de Dios", por ejemplo), otros de carácter irónico ("El matrimonio chino") y uno especialmente relevante que aparece en varias ocasiones.

Contribuye a organizar los lances y hacer avanzar la trama, pero, además, saca conclusiones, plantea el tema de la verosimilitud y revela la dificultad de encontrar la verdad. No por casualidad responde al sobrenombre de "El amigo necesario del autor".

La historia –caótica, arborescente y deliberadamente enrevesada– avanza con lentitud y presenta hechos en apariencia irrelevantes que reflejan su magnitud al final, sobre todo tras la intervención de "La maestra que lo llamaba Sapena".

Los interlocutores se dirigen a un tú –el autor– cuya intervención queda desdibujada ante la pluralidad de voces y ante el relevante papel de su alter ego –"El amigo necesario del autor"– por las razones mencionadas. El resultado es un libro in fieri que a veces resulta confuso y en el que no siempre es fácil distinguir quién habla, dado el tono monocorde de las intervenciones.