Acceso al tramo histórico del Túnel de Villanueva en los Jardines del Campo del Moro. Foto: Patrimonio Nacional

Acceso al tramo histórico del Túnel de Villanueva en los Jardines del Campo del Moro. Foto: Patrimonio Nacional

Historia

El túnel secreto de José Bonaparte por el que Alfonso XIII escapó al exilio ya está abierto al público

Patrimonio Nacional ha presentado la restauración del tramo histórico, un proyecto que ha contado con un presupuesto de más de 400.000 euros.

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José Bonaparte, apodado por los madrileños como Pepe Botella, no gozaba precisamente de popularidad en la capital. En 1809 encargó la construcción de un túnel privado para desplazarse desde el Palacio Real hasta la Casa de Campo, su lugar de esparcimiento, pero no pudo llegar a disfrutarlo. Las obras terminaron en 1813, cuando el hermano de Napoleón ya había huido de España.

Tampoco el arquitecto Juan de Villanueva, autor de edificios tan emblemáticos como el Museo del Prado, pudo ver terminada su obra. Silvestre Pérez, uno de sus discípulos, fue el encargado de acabarla.

Los monarcas Fernando VII, Isabel II y Alfonso XII sí hicieron uso del paso abovedado que, popularmente, se conoce como el Túnel de Bonaparte. Aunque quien mejor supo aprovecharlo fue Alfonso XIII, que lo utilizó para escapar al exilio cuando se proclamó la II República.

Patrimonio Nacional prefiere referirse a esta mítica infraestructura como el Túnel de Villanueva. Ubicado en los jardines del campo del Moro, justo en frente de la fachada occidental del Palacio Real, el túnel vuelve a ser de libre acceso para el público después de cuatro décadas.

El proyecto de rehabilitación concierne a lo que denominan tramo histórico, que discurre por debajo del Paseo Virgen del Puerto y culmina en un pabellón de la M-30, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, por el que se accede a Madrid Río por una escalera. El objetivo es presentar en 2027 la apertura completa –cuando el Ayuntamiento concluya las obras en una de las secciones–, hasta la embocadura del Puente del Rey –un paso elevado sobre los Lavaderos de la Reina, junto al Río Manzanares–, que conecta directamente con la Casa de Campo.

Túnel de Villanueva durante las obras de rehabilitación llevadas a cabo por Patrimonio Nacional.

Túnel de Villanueva durante las obras de rehabilitación llevadas a cabo por Patrimonio Nacional.

La intervención ha contado con un presupuesto de más de 400.000 euros, enmarcado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con los fondos europeos Next Generation EU.

El objetivo era recuperar las proporciones originales del túnel, tal y como lo diseñó Villanueva, y "el criterio ha sido la mínima intervención", ha dicho María Corzo, jefa del departamento de Arquitectura de Patrimonio Nacional.

Vista del Palacio Real desde el interior del Túnel de Villanueva. Foto: Patrimonio Nacional

Vista del Palacio Real desde el interior del Túnel de Villanueva. Foto: Patrimonio Nacional

Corzo ha recordado que el tramo histórico "formaba parte de un sistema más complejo" que comprendía una calle arbolada desde el Palacio Real, el túnel que va por debajo del Paseo Virgen del Puerto, el paso elevado y el Puente del Rey.

Con más de dos siglos de historia, el Túnel de Bonaparte ha pasado por diversas intervenciones. Por un lado, la ordenación paisajística en el Campo del Moro, la orden de Carlos III de suavizar la pendiente desde el Palacio Real, lo que hizo que el Paseo Virgen del Puerto creciera en altura, y el remozamiento con rocalla de la entrada del túnel –la que corresponde a la embocadura orientada a los jardines del Campo del Moro–, a finales del siglo XIX.

Por otro lado, la construcción de la M-30, que desconecta el Palacio Real de la Casa de Campo, y la instalación del Museo de Carruajes del Campo del Moro en el túnel, allá por los años 60 del siglo XX, cuando "se adaptó el diseño al gusto del momento", ha explicado Corzo. Un problema de humedades propició la clausura del túnel en los 80 y, desde entonces, ha permanecido cerrado.

Hoy el público accede al paso abovedado, de 5,60 metros de alto, por una pasarela desde la que se distingue el nivel del suelo original que, además, cuenta con óptimas condiciones de iluminación, de modo que puede apreciarse la arquitectura de ladrillo macizo sobre zócalo de granito. Desde este martes, las visitas al túnel tienen el mismo horario de apertura que los jardines del Campo del Moro.