Un momento de 'Panorama desde el puente'. Foto: Gerardo Sanz

Un momento de 'Panorama desde el puente'. Foto: Gerardo Sanz

Teatro

Una versión de 'Panorama desde el puente' invoca el espíritu de Arthur Miller en defensa del migrante

El director artístico del legendario Actors Studio, Javier Molina, presenta en el Teatro Fernán Gómez un actualizado montaje del clásico con José Luis García-Pérez, María Adánez y Ana Garcés liderando el reparto.

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Han pasado siete décadas desde que Arthur Miller retratara el drama de los inmigrantes y los suburbios portuarios del Nueva York de los años 50 en Panorama desde el puente.

“Estamos en el barrio de Red Hook, que da a la bahía y al mar, justo a la izquierda del puente de Brooklyn. Es el gran receptor de mercancías y de personas de todo el mundo. Ahora somos bastante civilizados, nos sentimos bastante americanos. Nos conformamos con la mitad, y eso a mí me gusta. Ya no tengo ninguna pistola en mi despacho. Y mi trabajo de abogado no tiene nada de romántico”, describe el narrador de esta obra, el letrado Alfieri (Francesc Galcerán), en su arranque.

Fue a esa misma Nueva York que hoy, como entonces, persigue a los migrantes indocumentados, donde llegó también de niño el director de escena de origen puertorriqueño, Javier Molina.

“La verdad es que mi vida siempre ha sido difícil, no ha cambiado mucho. Me levanto, me pongo los zapatos y me meto a la carrera igual. Pero lo que está pasando ahora es feo. Uno llega aquí detrás del sueño americano, de una vida mejor para su familia, con la idea de que sus hijos logren hacer lo que ellos no pudieron y se encuentra con que la gente no lo quiere. Eso no significa que el sueño no ocurra, pero no va a ser sencillo”, comenta a El Cultural.

El actual director artístico del Actors Studio, por el que en tiempos pasaron figuras como Marilyn Monroe, Paul Newman y James Dean, se encuentra en España para dirigir un nuevo montaje de esta obra emblemática de Miller que tan de cerca le toca a él. La historia de un estibador, Eddie Carbone (José Luis García-Pérez), que vive con su esposa Beatrice (María Adánez) y la sobrina de esta, Catherine (Ana Garcés), cuando la llegada de dos inmigrantes ilegales, parientes lejanos de su mujer, Marco (Rodrigo Poisón) y Rodolfo (Pablo Béjar), despierta las tensiones familiares.

Estamos ante una tragedia amorosa y familiar, al más puro estilo de Miller, ya que vemos un gran conflicto en los personajes, que no pueden controlar su destino”, explica el dramaturgo Eduardo Galán, encargado de versionar la obra. “Es interesante ver cómo el autor, al que siempre le preocupan los problemas humanos, explora la curiosa relación de Eddie con su sobrina no carnal”.

Lejos de ser una mala persona, este personaje, comenta Molina al respecto, “es un buen hombre, trabajador, alguien que hace todo por la familia, pero ama tanto a su sobrina que la acaba asfixiando. Ahí es donde uno comete los errores más grandes de la vida y donde comienzan los problemas, cuando uno está muy amarrado a su ego y piensa que sabe lo que es mejor para todos”.

“El trabajo del actor es descubrir por qué lo que está escrito es lo único que puede pasar”. Javier Molina

Estrenada el pasado enero en el Teatro Calderón de Valladolid, el escenario del Fernán Gómez acogerá, del 16 de abril al 17 de mayo, esta obra que nos traslada al Nueva York de los 50 con una propuesta realista repartida en cuatro espacios: el cuarto de estar-comedor de la familia, una pasarela con la escalera de incendios, el despacho de Alfieri –cuyo personaje funciona como activador de la historia y alter ego del propio Miller– y la calle, para lo que se utilizará, incluso, el patio de butacas.

Molina, que sigue el método del Actors Studio para dirigir, ha trabajado con el reparto a partir de sus propias vivencias. “Para mí es un juego encontrar la verdad –dice–. Yo le tengo mucho respeto a Arthur Miller y lo que escribió, pero no voy a dejar que el actor lo interprete sin más porque está escrito así".

José Luis García-Pérez, Rodrigo Poisón, Pablo Béjar y Ana Garcés en una escena de 'Panorama desde el puente'.Foto: Gerardo Sanz

José Luis García-Pérez, Rodrigo Poisón, Pablo Béjar y Ana Garcés en una escena de 'Panorama desde el puente'.Foto: Gerardo Sanz

"Para mí, el trabajo del artista es descubrir por qué eso es lo único que puede pasar. ¿Qué tengo que hacer para que cada momento salga desde un lugar real? De tal manera que la única respuesta que puede dar es la que está escrita. Pero no porque Miller lo escribió así, sino porque la ha encontrado en su vida, sus pensamientos y sus experiencias. Ese es el juego”.

Y en esa partida, Miller retrata todas las pulsiones de sus personajes con gran habilidad mientras la situación económica y la posible deportación pesan, de diferente modo, sobre todo ellos. “Es una obra realista que apela a la conciencia. No hay un momento vacío. Los diálogos son siempre de enfrentamiento”, comenta Galán que ha trabajado una versión fiel, eliminando algunos personajes accesorios y acortando las intervenciones largas.

De fondo, Panorama desde el puente funciona como un espejo claustrofóbico. Más de dos millones y medio de latinos viven en NYC actualmente. En Madrid son ya casi trescientos mil. “Transcurre en Nueva York, pero se puede hacer otra lectura. ¿Y qué pasa en Europa? ¿Qué actitud tenemos los europeos ante los movimientos migratorios? La obra tiene, sorprendentemente, una vigencia y una actualidad muy grandes. En estos problemas, pero también en el terreno humano”, señala Galán.

“Así es la vida, ¿verdad? Lo que ya ha pasado, sigue pasando hoy. La mayoría de esta gente son personas que vinieron matándose para poder salvar a la familia, pero ellos no lo ven. Estoy pensando que quizá, cuando la estrene en Madrid, cambiaré un poco el vestuario de los agentes de inmigración y les pondré máscaras para hacerlo más similar a lo que está pasando en Estados Unidos con los agentes del ICE”, ironiza el director. Como recuerda uno de los personajes de Miller en esta obra de 1955: “Hay infiltrados de inmigración por todas las esquinas de este barrio”. Y así seguimos.