Image: Max Aub, un autor dolorosamente vivo

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Teatro

Max Aub, un autor dolorosamente vivo

3 junio, 2016 02:00

El laberinto mágico de Max Aub

Ernesto Caballero y José Ramón Fernández -que no trabajaban juntos desde 2010 con La colmena científica- han concentrado en 100 minutos la monumentalidad de El laberinto mágico de Max Aub, la torrencial obra del escritor de origen francés (con alma española) compuesta por seis novelas (Campo cerrado, Campo de sangre, Campo abierto, Campo del moro, Campo francés y Campo de almendros) que a partir del 7 de junio podrá verse en el Teatro Valle-Inclán como una firme reivindicación de uno de los grandes autores del siglo XX. Nacida en los talleres de ensayo del CDN en 2015 y mostrada de forma experimental al público durante diez días, El laberinto mágico llega ahora en su versión definitiva. "Toda la experiencia vivida por Max Aub en los años centrales de su vida, los de la Guerra Civil Española, los trasladó a este inmenso corpus narrativo - explica Caballero-. El conjunto sobrepasa la mera crónica histórica para convertirse en un emocionante documento sobre la condición humana".

Considerado como uno de los ciclos narrativos más importantes del siglo pasado y uno de los retratos más precisos de nuestra contienda fratricida, la obra nos transporta, según José Ramón Fernández, autor de la versión, a episodios de la historia reciente como los ocurridos en Belgrado o Alepo: "Mientras trabajaba en estos textos, dolorosamente vivos, pasaban por mi cabeza imágenes de mi país, porque Aub cuenta nuestra historia, la historia de muchas familias españolas". Inspiración brechtiana, elipsis violentas, monólogos con una fuerte carga poética, implicación del público y vertiginosos cambios de personajes son algunos de los ingredientes de este proyecto que se levanta en un inmenso espacio vacío, con mínimos elementos y con quince actores -entre ellos, Chema Adeva, Javier Carramiñana, Ione Irazabal y Paloma de Pablo-que interpretan docenas de personajes.

Para el autor de Las manos, la obra de Max Aub, central en su escritura, sigue siendo incómoda políticamente, en unos tiempos que califica de hooligans: "En sus novelas encontramos ángeles y demonios. Es capaz de criticar el fanatismo de un personaje y admirar su honradez. Por eso crea grandes personajes, como el médico Julián Templado, un aparente nihilista que se muestra incapaz de desentenderse de la tragedia y que está dispuesto a vivirla hasta el final junto a sus compatriotas".

@ecolote