Image: En el reino de Celama

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Teatro

En el reino de Celama

X Muestra de Teatro de las Autonomías

22 septiembre, 2005 02:00

14 actores y una estética expresionista recrean Celama. Foto: Luis Laforga

La compañía vallisoletana Corsario, especializada en teatro clásico, ha cambiado de registro al adaptar un texto contemporáneo a la escena. Celama es la versión teatral del territorio imaginado por el escritor Luis Mateo Díez; el relato épico de un mundo agonizante. La obra se representa el 22 y el 23 de septiembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, programada dentro de la X Muestra de Teatro de las Autonomías.

"Se ha dicho que el tema de esta obra es la Castilla profunda, pero no es exactamente así, sino que tiene que ver con el retrato épico, con la tragedia de una cultural rural agonizante que está desapareciendo y que no está siendo sustituida por nada, que esta condenada a la extinción. Lo que hacemos es rememorar una tierra áspera, eminentemente campesina y recordar a los habitantes que la poblaban. Hablamos de la vida desde la muerte, lo que desde el punto de vista dramático ofrece muchas posibilidades". Así explica Fernando Urdiales, director de la vallisoletana compañía Corsario su última incursión teatral, que rompe con la tradición dramática de un grupo volcado en los clásicos. Celama es la versión escénica de la trilogía del escritor leonés Luis Mateo Díez (Villablino, 1942) El reino de Celama (que comprende El espíritu del páramo, La ruina del cielo y El oscurecer). Como el Macondo de García Márquez o el Yoknapatawpha de Faulkner, Mateo Díez se inventa un terrirorio imaginario: "Celama esta contada desde los sueños. Nunca dejé de tener presente que Celama podía ser un espacio mental. Se podría dudar si existe o no existe Celama", explica el escritor. Y añade que la obra es "una metáfora sobre lo corta que es la eternidad, que apenas dura media minuto. Trata del tema de la desaparición, de la mirada del crepúsculo; la veo como una fábula de fin de siglo porque creo que este tema ha marcado el siglo XX, un siglo presidido por la guerra, el holocausto, la pérdida, la devastación".

Razones para una adaptación
Ocurre, sin embargo, que es casi inevitable asociar este territorio con Castilla, ya sea por el origen del escritor, porque sus descripciones del paisaje y el lenguaje que emplea están inspiradas en esta tierra o porque ahora una compañía castellana como Corsario la ha hecho suya.

"Hay tres razones que me decidieron a adaptar la obra de Mateo Díez", explica Urdiales. "Soy lector de su obra y su lenguaje me resulta muy familiar y próximo, yo también he pasado mi infancia en el páramo leonés. Creo que, además, es un escritor que dialoga muy bien. él aprendió a escribir a partir de las narraciones orales y eso se nota, hace que su literatura sea muy apta para el teatro; cuando leo una de sus páginas me la imagino perfectamente en escena. Y por último, creo que es un escritor que desde lo local trasciende a lo universal, lo que tiene un gran valor". Y aunque la adaptación la firman ambos, el escritor concede a Urdiales y su grupo la autoría absoluta de la versión.

Se ha dicho que la estética expresionista de la obra entronca con Kantor. "No me importa reconocer que en este espectáculo Kantor ha tenido una influencia sana, algo que no ocurre en otros espectáculos nuestros, obviamente. Pero él es el maestro y fundador del Teatro de la Muerte y nosotros estamos hablando de eso, de un mundo agonizante". Autor y escritor coinciden al señalar que Celama "no es un canto nostálgico a una cultura extinta", sino una obra con humor, -humor negro, claro-, llena de símbolos, un festejo extravagante y tragicómico. "No se está cantando lo que se pierde, no hay una mirada melancólica, sino que es una celebración de la muerte. El montaje parece un auto sacramental profano", dice Mateo Díez.

Nada menos que 14 actores intervienen en el espectáculo. "Para Mateo Díez ha sido muy emocionante ver los personajes que él ha escrito encima del escenario", dice Urdiales. Sin embargo, el escritor explica que "siento un punto de extrañeza, soy capaz de ver Celama como algo que no es mío. Me encantan las miradas ajenas sobre mi obra cuando hay rigor y seriedad, apropiarse de una obra para que sirva a algo distinto me enriquece muchísimo, me resulta subyugante. Y con Celama tengo un sentimiento especial, creo que lo mejor que le podría ocurrir es que se convirtiera en anónimo". Es el sentimiento de pérdida que persiste en toda su obra.

Ser semi-públicos
Celama es uno de los cinco montajes que Corsario tiene en estos momentos en su repertorio; el resto son Edipo Rey, Don Gil de las calzas verdes y los espectáculos de marionetas para adultos Vampiria y La maldición de Poe. El grupo es una "rara avis" del panorama teatral español, ya que es una de las pocas formaciones de carácter privado e independiente, si no la única, que se ha mantenido a lo largo de 25 años como compañía de repertorio de teatro clásico y con un elenco estable; solo la Compañía Nacional de Teatro Clásico que dirige Eduardo Vasco se ha propuesto algo parecido. Pero el empeño y la entrega depositada por sus integrantes toca techo. "Posiblemente Celama sea la última obra que hagamos con tantos actores. En Celama intervienen nada menos que 20 personas, entre intérpretes y técnicos, un número insostenible desde el punto de vista económico para una compañía como la nuestra. Nuestra pretensión de convertirnos en una compañía semi-pública de teatro no se ha consolidado y está claro que los productores privados van por otro lado", explica Urdiales.

Pronto la compañía tendrá un nuevo título que añadir a su repertorio, pues el director ensaya ya su próximo espectáculo con el que debuta como autor: La barraca de Colón. Se estrenará el próximo mes de octubre, en Salamanca, coincidiendo con la XV Cumbre Iberoamericana. Una desmitificadora y divertida visión del descubridor, de quien el próximo año se celebra el 500 aniversario de su muerte.

Castilla-León en la Muestra de las Autonomías
La Muestra de las Autonomías cumple este año su décima edición y es hora de hacer balance: 112 compañías han pasado por este festival ideado por José Manuel Garrido para mostrar el teatro que el nuevo marco autonómico iba a propiciar. Así ha sido, dice, "y el mapa productivo del teatro en España , tanto de centros públicos como privados, ha cambiado profundamente". Este año ha reunido a algunas de las mejores compañías castellano-leonesas, como Zanguango, que presentan Pan con pan (días 24 y 25), premiado en el 2002 con el Max revelación; y Azar Teatro, veterana formación que llegan con La última noche de Giordano Bruno (días 29 y 30). La otra comunidad invitada es Cataluña, con Teatre sur mer (Cabaret diabólic, 1 y 2 de octubre), Tantarantana (Diktat, 6 y 7 de octubre), y Teatre de Guerrilla (Somos lo que somos, 8 y 9), entre otros. De Madrid procede El olor del café (27 y 28 de septiembre).