Bruce Springsteen en una imagen de archivo. Foto: ALEX KORMANN / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
Bruce Springsteen calienta motores para su gira anti-Trump: "Defenderemos la paz frente a la guerra"
El 'Boss' ha preparado un 'tour' estadounidense con clara carga política en la que abundan las críticas a las políticas trumpistas.
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El 'Boss' sigue en pie de guerra contra Donald Trump y sus políticas. Así lo demuestra con su próxima gira estadounidense, Land of Hope and Dreams, con la que pretende mandar un mensaje al presidente de los Estados Unidos y su progresiva deriva al autoritarismo.
En un nuevo vídeo publicado en su página web oficial, el de Nueva Jersey ha comenzado enumerando las 20 ciudades elegidas para el tour, cuyo pistoletazo de salida será el próximo 31 de marzo en Minneapolis. Tras ello, recorrerá varias de las principales localizaciones del país: Portland, San Francisco, Austin, Chicago, Atlanta, Filadelfia, Pittsburgh...
No parece casualidad el lugar escogido por Springsteen y The E Street Band para concluir su viaje el 27 de mayo: será al aire libre en el Nationals Park de Washington DC, a unos escasos cinco kilómetros de la Casa Blanca. Un dardo que a Trump le costará ignorar.
Tras el anuncio de las ciudades que recibirán su visita, el 'Boss' ha manifestado cuáles son sus propósitos para esta gira, de clara pátina política: "Defenderemos la esperanza frente al miedo, la democracia frente al autoritarismo, el Estado de derecho frente a la ley de la selva, la ética frente a la corrupción desbocada, la unidad frente a la división y la paz frente a la guerra".
Es un discurso que sigue la línea del que ya ofreció en su misma web hace un mes, con el anuncio de la gira: "Vivimos tiempos oscuros, inquietantes y peligrosos, pero no desesperéis: ¡la caballería está en camino!", aseguraba entonces.
A continuación, señalaba directamente al actual presidente de los Estados Unidos, del que destacaba sus inclinaciones al autoritarismo y frente al cual aseguraba que había que defender las bases sobre las que se construyó el país: "Tocaremos en vuestra ciudad para celebrar y defender Estados Unidos: la democracia estadounidense, la libertad estadounidense, nuestra Constitución y nuestro sagrado sueño americano, todo ello bajo ataque por culpa de nuestro aspirante a rey y su gobierno rebelde en Washington DC.".
La Casa Blanca reaccionó al anuncio de la gira con la mezcla de sorna y desprecio habitual de la administración Trump, cargando directamente contra Springsteen en un comunicado enviado a medios estadounidenses. En dicho texto, el portavoz Steven Cheung calificó al músico de "perdedor" y le diagnosticó "Trump Derangement Syndrome", un supuesto trastorno por odio irracional al Presidente.
Para rematar, el equipo de comunicación se recreó en los juegos de palabras con títulos clásicos del Boss, asegurando que sus "Glory Days" han quedado atrás y que sus fans le han dejado "Out in the Street", víctima de un "Tenth Avenue Freeze‑Out" provocado por su obsesión con Trump.
Aunque Donald Trump, ocupado en otras batallas menos dialécticas y más sangrientas, ha dejado que sean sus portavoces quienes lleven el peso de la respuesta, la línea oficial de la Casa Blanca es clara: minimizar la influencia política del rockero, tachar la gira de irrelevante y presentar a Springsteen como una estrella envejecida cuyo compromiso político ya no tendría impacto real sobre el electorado.
Mientras tanto, el 'Boss' sigue a lo suyo, guitarra en ristre y reclamando el Estados Unidos que desea, en un momento en el que el país norteamericano parece no reconocerse a sí mismo.