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Escenarios
Antón García Abril, lucidez octogenaria
El compositor celebra su 80 cumpleaños rodado de familiares y amigos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Antón García Abril. Foto: Alberto Cuéllar.
A él le gustaría que le recordaran por su humanidad. "Con los años, y yo ya tengo unos cuantos, te das cuenta de que la felicidad consiste en estar rodeado de gente. Porque de nada sirve crear si no puedes compartirlo con lo más quieres". Todavía se le empaña la mirada cuando recuerda el estreno en 1997 de su ópera Divinas palabras en el Teatro Real de Madrid. A sus 79 años y 363 días, sigue levantándose pronto para leer, primero, y componer después. "Para mí no existe el opus ultimum, siempre hay una obra más en mi cabeza". Lleva unas semanas enredado en un Concierto para violín y orquesta, que podrá escucharse muy pronto, y asegura seguir componiendo con el mismo entusiasmo que cuando tenía 25 años. "Como diría mi querido Machado, la primavera ha llegado... ¡y nadie sabe cómo ha sido!".
Hace un par de años, la fundación que lleva su nombre, en colaboración con la del BBVA, reunía toda su obra para voz y piano en un extenso monográfico, en el que participaron grandes nombres de la lírica española, que son también buenos amigos suyos. "El verdadero denominador común de música son los intérpretes. Ellos son mi legado más valioso". A su gran talento y fuerza de voluntad hay que añadir, en la ecuación de su éxito, el apoyo incondicional de su mujer: "Sin Áurea a mi lado yo no habría conseguido nada. Durante todo este tiempo ella ha velado por la tranquilidad y el sosiego que todo artista necesita".
Soplará las velas el domingo en un dulce momento de madurez creativa. "Sigo buscando un libreto para mi próximo ópera", se jacta. "Pero no es nada fácil. Tiene que ser un libro de teatro puro que, al abrirlo, puedas escuchar la música que lleva dentro". Uno de los últimos libros que ha leído y releído, no susceptible de libreto, es El ruido eterno de Alex Ross: "Los mejores libros, como la buena música, son los que, una vez has llegado a la última página, te apetece volver a leerlos".
Además de su mujer, sus hijos y sus nietos, al homenaje acudirán un puñado de colegas, compañeros, alumnos y admiradores. "Será un placer soplar las velas rodeado de tanta gente que me quiere". Hace unos días, recibió por correo postal una felicitación adelantada de Cristóbal Halffter. "No me quiero hacer ilusiones, pero tengo la sensación de que habrá alguna que otra sorpresa. Ya le contaré...".