Hugh Laurie en la serie 'Teherán'. Foto: Apple TV

Hugh Laurie en la serie 'Teherán'. Foto: Apple TV

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'Teherán', la serie que supo anticiparse a los hechos en la guerra de Irán

La obra, que ya cuenta con 3 temporadas, explica con exquisita precisión los puntos de vista de ambos bandos, sin dejarse llevar por maniqueísmos pese a ser una producción israelí.

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La conexión entre la policía criminal, los servicios de inteligencia y los autores de ficción es tan antigua como fructífera. No sólo muchos escritores destacados en esos géneros proceden de las filas de los cuerpos estatales de investigación y espionaje, sino que a menudo se intenta contar con determinados escritores y guionistas para que aporten su punto de vista, supuestamente más imaginativo, a operaciones reales en curso.

Por citar a unos pocos, pertenecen a este grupo John Le Carré, Ian Fleming, Graham Greene, Roald Dahl o incluso Dashiell Hammett, que había sido detective de la agencia Pinkerton antes de escribir sus famosas novelas negras.

En el caso de las series televisivas, se han producido verdaderas obras maestras que detallan los entresijos, a veces demasiado realistas, de los servicios de inteligencia y espionaje. Entre ellas, cabe mencionar The Americans, que contaba la vida diaria de dos agentes durmientes soviéticos, obligados a llevar una vida normal en los Estados Unidos a la espera de las órdenes de sus superiores, y que para ello tenían que criar incluso un par de hijos en un vecindario de clase media.

Destaca también la británicaLa chica del tambor, basada en la novela del mismo título del ya mencionado John Le Carré, que cuenta la captación de una joven como agente israelí para una operación encubierta contra el terrorismo palestino. Y sobre todo, a mi gusto, sobresale la francesa Oficina de infiltrados, que detalla con absoluta minuciosidad el proceso de entrenamiento e infiltración de agentes en organizaciones y países adversarios, hasta crear una red que pueda ser utilizada en el momento oportuno.

Y a día de hoy, porque las circunstancias del momento así lo imponen, hay que señalar la brillante serie israelí Teherán, que inició su andadura en 2020, con una aproximación más que inquietante a lo que luego han sido los hechos reales que todos conocemos y tanto nos preocupan.

Teherán cuenta la historia de cómo los servicios secretos israelíes consiguen infiltrar a una especialista informática en Irán para que penetre en su sistema informático, de modo que se desactiven sus defensas y la aviación israelí pueda atacar objetivos claves en el programa nuclear iraní y sus centros estratégicos de mando.

La operación, por motivos diversos, sale mal, y la agente israelí queda atrapada en territorio enemigo, viéndose envuelta en toda clase de peligros y peripecias para intentar salir del país o cumplir de todos modos su misión.

Hasta aquí es lo que cuentan los propios productores de la serie, estrenada en Apple TV y que puede verse también en Amazon Prime. Aparte de por su trama, brillante y entretenida, con toda la emoción que cabe esperar en el género del espionaje, supera ampliamente ese techo con su acercamiento a las raíces culturales del conflicto, y su certero análisis de cómo los laberintos de la naturaleza humana desencadenan unos hechos que llegan a parecer inevitables, cuando nunca lo fueron.

Protagonizada por la actriz Niv Sultan, la serie reproduce con enorme fidelidad el ambiente opresivo de la vida diaria iraní, centrándose, a la vez, en delinear sus identidades, humanizando a ambas partes, sin el maniqueísmo de buenos y malos que podría esperarse en un tema como este. En Teherán todo el mundo trata de manejar sus circunstancias lo mejor posible, enfrentándose a sus miedos para empujar hacia adelante la historia, la personal, y la común, cada cual dentro de su propia personalidad y las limitaciones de su entorno y su biografía.

Niv Sultan y Phoenix Raei en 'Teherán'. Foto: Apple TV

Niv Sultan y Phoenix Raei en 'Teherán'. Foto: Apple TV

Los escenarios exteriores se rodaron en Atenas, y aun así, transmiten la sensación oriental que apuntala la credibilidad de toda la obra. Como en toda buena serie de espionaje, los equívocos y los engaños son constantes, pero insisto en que su valor no está solamente en eso, sino en el modo, extremadamente realista en que explica los objetivos de las dos partes, sus necesidades y sus procedimientos.

Lamentablemente, hay otras muchas partes de la trama que se pueden contar sin perjudicar el suspense, porque han sido portada en todos los periódicos: los israelíes buscan su seguridad a través de la guerra preventiva, pues consideran que su misma supervivencia depende de que un régimen como el de los ayatolás no disponga de armas atómicas.

Los iraníes, por su parte, comprendieron también, en pellejo iraquí, que sólo disponer de este tipo de armas puede garantizarles su independencia y evitarles convertirse en víctimas de aventuras imperialistas occidentales. Desde su punto de vista, Occidente atacó a Sadam Hussein no porque tuviese armas de destrucción masiva, sino precisamente porque no las tenía.

Teherán explica con exquisita precisión los puntos de vista de ambos bandos. Es una serie israelí, cierto, pero es necesario aplaudir su honradez en este sentido. De hecho, el tono intelectual de la serie evita ensalzar a unos y denigrar a otros, presentando el conflicto como el enfrentamiento, casi fatalista, entre dos viejísimas culturas, los judíos y los persas, incapaces, en tres mil años, de separar por completo sus destinos.

Una escena de la serie 'Teherán'. Foto: Apple TV

Una escena de la serie 'Teherán'. Foto: Apple TV

En un momento como el presente, en que tantas cosas dependen de que se alcance la paz en Irán, una serie de ficción como esta puede ayudarnos a entender lo que ha sucedido y lo que el futuro puede tenernos reservado. No sólo es un magnífico producto de entretenimiento, sino también una ventana abierta a las raíces del enfrentamiento.

Hasta el momento, se han emitido tres temporadas de ocho capítulos cada una. Durante el rodaje de la cuarta temporada, a mediados de febrero, la cocreadora de la serie, Dana Eden, apareció muerta en su habitación de hotel en Atenas, sin que hayan trascendido las causas. Tampoco sabemos de qué modo afectará esta grave pérdida al futuro de la serie pero, como era de esperar, inmediatamente se desató una tormenta de hipótesis sobre la tragedia. El tema sobre el que estaba trabajando era propicio para ello.

Doce días después de su muerte comenzaron los bombardeos sobre Irán. No pretendo con esto alimentar ninguna teoría conspirativa, sino simplemente dedicarle un homenaje a sus esfuerzos de ecuanimidad a la hora de mostrarnos ese terrible conflicto.

Gracias, Dana. Buen viaje.