Elena Asins: 'Lama 32 pieces', 1989-1991. Foto: Galería Elvira González

Elena Asins: 'Lama 32 pieces', 1989-1991. Foto: Galería Elvira González

Arte

Elena Asins, la creadora que convirtió las matemáticas y sus estructuras en arte

Una excepcional exposición retrospectiva de la crítica, artista y escritora madrileña ilumina la Sala Kubo del Kursaal en San Sebastián.

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Volver a Elena Asins (Madrid, 1940 - Azpíroz, Navarra, 2015) es siempre una experiencia encantadora y extraña, como lo es el universo de las relaciones matemáticas que tanto cifran su poética constructiva. De la poesía experimental, la gráfica y los libros de artista que produjera en los sesenta a los proyectos que iniciará en 1968 mediante la aplicación del arte por ordenador y la creación basada en algoritmos.

Elena Asins. Estructura, espacio, tiempo

Kursaal. Sala Kubo. San Sebastián. Comisario: Juan Pablo Huércanos. Hasta el 24 de mayo

Su poética constructiva se orientará hacia una “apertura a la ciencia de los números”. Con una perseverancia singular ha dado forma a diálogos que traman disputas diversas, sean con el arte conceptual –de Sol LeWitt le interesó su postulado: “El arte es comunicación, comunicación de conceptos y no de sensaciones” (Asins, 1981)–, sea con las estructuras de Mondrian y la racionalidad de la arquitectura de Mies van der Rohe, que informaron las piezas realizadas en Nueva York (For an Architecture, 1981, y Scale, 1981, respectivamente).

O quizá con las series motivadas por sus lecturas de la filosofía analítica de libros de Ludwig Wittgenstein, como el Tractatus logico-philosophicus: Observaciones sobre los fundamentos de las matemáticas, 1956, y Zettel, 1967, que dieron pie a tres carpetas de artista que Elena Asins creó en Nueva York, en 1987.

Estos trabajos y otros que refieren diálogos con la semiología de Max Bense, con quien pudo compartir un seminario de investigación en la Universidad de Stuttgart, tienen en común la enfática importancia que concede a la noción de estructura. Dejó escrito: “A mí, lo que me interesa es la esencialidad de la estructura, tener en la mano la base de toda construcción posible”.

La estructura da forma, a saber: mantiene los órdenes, sujeta los ritmos, accede a las interrupciones y distribuye los organismos y al fin y al cabo se trata de “un principio valorativo y generativo”. Y desde ese proceso configura un universo racional y con voluntad de trascendencia.

Elena Asins: 'Menhires', 2002. Foto: Artium Museoa

Elena Asins: 'Menhires', 2002. Foto: Artium Museoa

No resulta casual que sus proyectos de arte público mostraran el interés creciente por la arquitectura y el urbanismo –desde Canons 22, 1998, en Zarautz, al no concluido proyecto La ciudad democrática, 2014-2015, donde definía espacios físicos o mentales.

Era la deriva lógica de sus proposiciones visuales que esencializan su idea de estructura, crece su atención por las relaciones espaciales, la cuarta dimensión que implica el tiempo y por la recepción activa de quienes las recorren. Para Asins, la serie prevalece frente a la obra autónoma y autosuficiente, de ahí que enunciara, en 2016, que “una obra es la parte de un todo. Una obra para mí no es nada, no la miro desde el punto de vista estético”.

Todo ese universo formal está mostrado en el centenar de obras (de 1968 al 2015), de formatos y modalidades diversas, desplegado en la muestra Estructura, espacio, tiempo, comisariada por Juan Pablo Huércanos en la Sala Kubo del Kursaal (Kutxa Fundazioa) de San Sebastián, en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Se trata de una exposición relevante que prolonga la amplia retrospectiva de 2011 organizada por el propio Reina.

Destacan las series Sin título (Estructuras lineales), 1973, y Damit sie alie eins seien. Perspective Scale 33 [Para que todos sean uno. Perspectiva Escala 33], 1989. También vuelve a la ciudad su instalación Menhires, 1995, integrada por 36 elementos cuyo prisma superior lleva un corte con las proporciones de la sección áurea y que nos sugiere reminiscencias naturales, religiosas, míticas y geométricas.

La analogía con la estructura musical está muy presente en diferentes obras que inicia en los 80.

Este conjunto es de la Colección de la Universidad de Navarra. Una pieza que sobresale a pesar de su liviandad es la versión en cristal de Menhires, 2002, que pertenece a la colección del Artium de Vitoria. Otras series que cautivan nuestra imaginación son los collages y pintura sobre cartón que titula Canons 22, 2002, o las impresiones digitales que no llevan título de finales de los ochenta y primeros años de los noventa con sus series de dibujos geométricos.

Esa analogía con la estructura musical está muy presente en diferentes obras que inicia en los ochenta. También suscitan una seducción misteriosa los juegos combinatorios de Canons 22, I, II, III, 1989-1990, en tinta china sobre cartón. De esa cualidad son asimismo los desplegables fascinantes Sin título (Positivo-Negativo), 1987.

Elena Asins: 'Canons 22', 2002. Foto: MNCARS

Elena Asins: 'Canons 22', 2002. Foto: MNCARS

En sus últimos años, Asins se interesó por lo audiovisual y muestra de ello es la instalación con cuatro animaciones digitales realizadas por la artista entre 2010 y 2011 –Canons 22 con texto de Binétruy, Líneas y puntos, Dólmenes con texto de Pitágoras y Dólmenes vacíos—, donde se incluye una composición sonora realizada por Gorka Alda, inscrita en el cauce de la experimentación electroacústica.

Se trata de piezas que activan un enigma visual y sonoro que fascinan a nuestra intelección. Como observa Huércanos: “En el conjunto de la muestra, cada pieza refleja el despliegue de un sistema, cuya existencia precede incluso a su materialización como objeto artístico, un aspecto en el que la propia Asins insistía recurrentemente. […] O lo que es lo mismo: revelar lo aparentemente invisible o indecible a través de lo plástico”.