Sergei Loznitsa, Foto: Filmin

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Cine

Sergei Loznitsa, cineasta: "La Rusia actual está orgullosa de sus crímenes. La URSS, en cambio, se avergonzaba"

El director ucraniano presenta 'Dos fiscales', una tragedia moral sobre un joven bolchevique que se topa en 1937 con un sistema corrupto.

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La crítica internacional se ha apresurado a etiquetar la última película de Sergei Loznitsa (Baránavichi, Bielorrusia; 1964), Dos fiscales, como un thriller político, pero el director ucraniano prefiere referirse a su primera ficción en ocho años como una tragedia moral.

Su protagonista es un joven bolchevique dedicado y comprometido, retoño de la primera generación posrevolucionaria, educada en el idealismo. Su fe ciega en el Estado se va a dar de bruces con un sistema corrupto, que castiga con la tortura y el arresto a quienes le afean sus vergüenzas.

Cronista de los horrores de la URSS en documentales como El juicio (2018) o State Funeral (2019) y de las tensiones entre ucranianos y prorrusos en otros trabajos como Maidan (2014) y la ficción Donbass (2018), el director presenta una ficción histórica ambientada en la Rusia estalinista de 1937 que adapta la novela homónima del científico y escritor soviético Georgy Demidov, antiguo prisionero político del Gulag durante 18 años.

Pregunta. ¿Hay similitudes entre la era de Stalin y la actualidad geopolítica?

Respuesta. El nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano se desarrollaron en los años treinta y cuarenta, al igual que el estalinismo. Hablamos de regímenes que existieron hace casi un siglo, pero ahora nos encontramos con gobiernos totalitarios en Rusia y en otros lugares del mundo. Este peligro está presente dondequiera que haya una maquinaria burocrática. Imagínese hoy a Kafka pasando por un control de seguridad en un aeropuerto...

P. En sus documentales trabaja con material de archivo. ¿Fue un recurso que se planteó utilizar aquí?

R. En Dos fiscales quería mostrar el otro lado de la maquinaria represiva que se veía en El juicio (2018). Pero, tras rodar, me di cuenta de que no era necesario incluir archivos porque la estructura que creamos ya era autosuficiente.

P. El rodaje tuvo lugar en una prisión de Riga que cerró en 2008. ¿De qué manera influyó ese decorado?

R. Es una prisión construida en 1905, en la época del zar. Ahora es un pabellón de rodaje, allí rodó Kirill Serebrennikov parte de Limónov (2024). También se usa para entrenamiento de tropas especiales y como museo para excursiones escolares.

P. ¿Por qué optó por una cámara estática?

R. Elegimos una relación de aspecto que, al mostrar la arquitectura de la prisión, transmitiera una atmósfera existencial y estática. Después, decidimos usar cámara fija y eliminar todos los colores alegres de la paleta: amarillo, naranja y verde. Oleg Mutu, el director de fotografía, desarrolló un filtro especial para crear un espacio depresivo donde el espectador quedara totalmente sumergido. Quería acercarse a la pintura flamenca.

Alexander Kuznetsov y Anatoli Belyj, en 'Dos fiscales'

Alexander Kuznetsov y Anatoli Belyj, en 'Dos fiscales'

P. ¿Qué significaron Lenin y Stalin para usted cuando era joven y Ucrania formaba parte de la Unión Soviética?

R. Cuando era niño, Stalin no estaba presente en las imágenes que me rodeaban. El único lugar donde lo vi fue en Abjasia, una república autónoma en la Georgia soviética, donde los conductores de autobús tenían su retrato pegado en el parabrisas. Había un elemento enigmático en eso. En cambio, Lenin era como un mueble. Estaba en todas partes. Había una fábrica de chocolate llamada Octubre que usaba su imagen en las envolturas de las tabletas, pero eso no mejoraba el sabor [risas].

P. ¿Por qué todavía se le idealiza en las antiguas repúblicas soviéticas?

R. Porque el cadáver de Lenin sigue preservado en Moscú y su memoria aún vive en Rusia. En la Unión Soviética se publicaban sus libros en cantidades astronómicas y luego, en algún momento, se destruyeron o se convirtieron en basura. Sin embargo, recientemente se han vuelto a imprimir sus escritos en Rusia. Incluso vi una edición nueva de sus obras completas en una librería en Alemania. Pero, ¿quién lee eso? Difícilmente se le puede considerar un héroe de estos tiempos. Stalin, en cambio, era un gánster terrorista.

P. ¿Considera que el putinismo es una consecuencia lógica del estalinismo?

R. Sí, por supuesto. Hoy en Rusia utilizan los mismos métodos que fueron inventados y desarrollados por Stalin. Actualmente no necesitan matar a millones de personas, porque tienen otras herramientas: basta con insinuar la posibilidad de ese terror masivo. A lo largo del último siglo, el sistema logró reformatear la naturaleza humana mediante una especie de selección negativa. Han destruido a los miembros más talentosos, inteligentes y activos de la comunidad.

P. ¿Cuáles han sido las consecuencias de esa criba?

R. En la Rusia actual, hay criminales y asesinos convictos, con sentencias de muchos años, que se convierten en ídolos nacionales. Los envían a la guerra, regresan del frente con medallas, y luego siguen cometiendo crímenes, pero son indultados por ser héroes de guerra. Es imposible presentar una situación moral similar desde hace 100 años. Era inimaginable incluso hace 30. El sistema soviético era criminal, pero se avergonzaba de sus fechorías e intentaba ocultarlas, mientras que la actual Rusia está orgullosa de sus crímenes. Casi parecen jactarse.

Anatoli Belyj, en 'Dos fiscales'

Anatoli Belyj, en 'Dos fiscales'

P. ¿Cómo se notaba esa vergüenza en el pasado?

R. Por ejemplo, Putin dijo primero que no sabía qué tropas estaban en Crimea pero, dos años después, admitió: “Sí, fuimos nosotros, pero fue nuestra astucia militar”. Eso te habla de cómo ha cambiado el nivel de moralidad.

P. ¿Qué vaticina que puede pasar con Rusia en los próximos cinco años?

R. Si hay suficiente apoyo por parte de Europa y del resto del mundo, crecerá. El porcentaje de participación rusa en la economía mundial es pequeño, pero el ruido que hace este país y los problemas que crea son inmensos. Llevamos cuatro años hablando de la guerra y nadie puede hacer nada. Eso significa que tienen mecanismos que les otorgan poder.