Tener animales en casa puede ser de gran ayuda.
La psicología dice que las personas que viven con una mascota tienen un escudo emocional ante crisis
Los expertos confirman que los animales tienen un gran poder terapéutico y que son importantes para superar momentos y etapas de crisis.
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Estudios recientes en psicología y neurociencia han confirmado que la convivencia con mascotas actúa como un potente amortiguador del sufrimiento humano, reduciendo de forma medible la percepción del dolor físico y emocional a muchos niveles y de manera notable.
Varios expertos en antrozoología señalan que los animales domésticos no solo ofrecen compañía, sino que intervienen directamente en los mecanismos biológicos de regulación del estrés, consolidándose como aliados fundamentales para la salud mental en tiempo de crisis.
Es decir, que su presencia en los hogares es mucho más relevante de lo que parece. El impacto más inmediato de esta relación se produce, en términos puramente científicos, a nivel neuroquímico, puesto que el simple hecho de acariciar a nuestro perro o gato activa de manera instantánea la liberación de oxitocina, serotonina y dopamina.
Dicho de otra manera, todas las hormonas del bienestar se activan cuando estamos con nuestros animales: dando y recibiendo cariño. En un plano estrictamente psicológico, las mascotas funcionan como un anclaje emocional frente a situaciones traumáticas o de aislamiento.
Los expertos destacan que las mascotas ofrecen un espacio seguro de aceptación incondicional libre de juicios, lo que mitiga el sentimiento de soledad. Además, el cuidado diario de las mismas nos obliga a enfocar la atención en un momento presente, rompiendo así con los bucles de pensamiento negativo o frenando incluso la ansiedad.
Mucho más que mascotas
La comunidad médica, ahora mismo, está integrando estos descubrimientos en el diseño de terapias complementarias para pacientes con dolencias crónicas o trastornos del estado de ánimo. Más allá del alivio sintomático, la responsabilidad de alimentar, pasear y proteger a un ser vivo devuelve a las personas en crisis un sentido de vida diaria y propósito vital.
Este vínculo no solo mejora la calidad de vida, sino que potencia la resiliencia psicológica necesaria para afrontar procesos de recuperación médica complejos. Bien es cierto que tener mascotas también puede ser estresante debido al ajetreo de tareas y atención que hay que prestar, pero tiene sus evidentes beneficios.
Cuidar de un animal permite despejar la mente y centrarse en lo puramente importante, en lo que toca hacer día a día para mantener a nuestro perro o gato en las mejores condiciones posibles. Además, en el caso de los perros eso obliga a los tutores a salir a pasear a la calle unas tres veces al día, lo que a su vez impulsa el hecho de socializar de manera diaria.