Fotograma de 'Hugo24'.

Fotograma de 'Hugo24'.

Cine

Arón Piper estrena 'Hugo24', sobre la juventud sin futuro: "Era importante no hacer una peli quinqui con topicazos"

La estrella juvenil protagoniza la segunda película de Luc Knowles, heredera del 'Barrio' de Aranoa, que retrata la precariedad emocional y material de la actual juventud española.

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El Madrid contemporáneo como ciudad viva y agonizante y laboratorio de las pulsiones sociológicas. Ambientada en el barrio de Tetuán, antigua zona obrera y posteriormente marcada por la inmigración latina, hoy inmersa en un acelerado proceso de gentrificación, Hugo24 convierte la ciudad no solo en escenario, sino también en protagonista. En ella, el cineasta español de origen británico Luc Knowles narra la odisea del joven Hugo (Arón Piper) para conseguir el dinero que le falta para pagar el alquiler.

La comparación inmediata remite al cine quinqui de Eloy de la Iglesia, pero la España de 2026 ya no es la de la Transición: han desaparecido la heroína y los navajeros y la nueva pobreza adopta el rostro de la precariedad. El problema ya no es tanto la delincuencia juvenil como la imposibilidad de acceder a una vivienda digna incluso trabajando.

“Era importante no hacer una peli de cine quinqui con topicazos, de los dos malotes del barrio y ya está. Esta historia habla de dos chavales normales, como la gran mayoría de chavales que viven en el barrio, con circunstancias delicadas y complicadas y cómo solventan ese problema en esas 24 horas”, explica Piper, protagonista y también coproductor del filme.

Knowles, nacido en Reino Unido pero criado entre Madrid y Alicante y residente en el mismo barrio de Tetuán que retrata la película, insiste en esa voluntad de realismo: “Quería contar la historia de un chaval del centro de Madrid y no podía obviar la realidad social que tenemos ahora mismo. Hemos huido mucho de hacer a los protagonistas como delincuentes juveniles o grandes gángsters del barrio. Son dos chavales normales luchando por sobrevivir”.

Hugo24 sigue a un joven marcado por la ausencia y el trauma: una madre drogadicta encarcelada por intentar introducir cocaína por Barajas, un padre que abandonó a la familia y una hermana mayor (Marta Etura) desesperada porque su sueldo de camarera no basta para pagar el alquiler.

Piper, que alcanzó fama mundial gracias a la serie Élite, reconoce identificarse con el personaje: “Podría ser yo perfectamente. Hugo tiene una mala gestión emocional que también puede tener que ver conmigo. Yo tengo mucho miedo al abandono y es lo que tiene el personaje. Y también estoy aprendiendo a gestionar mejor la rabia y la frustración”.

Pero la película también es una historia de amistad masculina, una de esas relaciones absolutas que parecen posibles solo a los veinte años. En la ficción, el mejor amigo de Hugo, Manu (Marco Cáceres), está interpretado precisamente por uno de los mejores amigos de Piper en la vida real. “Trabajar con Marco fue un gran atractivo de esta película. Marco y yo llegamos a Madrid con una mano delante y otra detrás y vimos cómo sacarnos las castañas del fuego. En mi caso, el trabajo que más hice fue repartir flyers en la calle Montera por la noche para que entraran los guiris”, recuerda el actor.

Knowles subraya que esa dimensión emocional era central en la película: “Creo que uno de los grandes aciertos es retrotraerte a esa juventud en la que la amistad se vive con una intensidad absoluta. Cuando tienes veinte años estás ocho horas con tus amigos, terminas y vuelves a llamarles para quedar otra vez. Era una pasión”.

Sueños mínimos

Lo más llamativo del personaje de Hugo es que su gran sueño resulta casi insignificante desde fuera: trabajar en una inmobiliaria siguiendo los pasos de su padre ausente. Pero precisamente ahí reside la tragedia del personaje. “Me parecía bonito que sus sueños fueran pequeños, pero para él tan grandes. Su gran sueño es vivir con su madre y trabajar en una inmobiliaria”, explica Knowles.

El “24” del título alude tanto a las 24 horas que tiene Hugo para reunir el dinero del alquiler atrasado como a la edad que cumplirá el día de su posible desahucio. Obligado a madurar a marchas forzadas, Hugo deambula por un Madrid bullicioso e indiferente junto a Manu mientras limpian cristales, cometen pequeños hurtos y se enfrentan al exnovio violento de su hermana, interpretado por Javier Pereira.

Aron Piper y Marta Etura en 'Hugo24'.

Aron Piper y Marta Etura en 'Hugo24'.

La película retrata además una ciudad donde la identidad de barrio parece descomponerse al ritmo de la especulación inmobiliaria. “La clase media está totalmente desdibujada ahora mismo. Casi no existe. Hay una clase baja y una clase alta”, sostiene Knowles. “No quería hacer un panfleto, pero tampoco podía ignorar lo que está pasando. Siempre he querido que no sea una denuncia, sino un retrato. Si no mostraba esta realidad, sería un cuento de mentira en un no lugar”.

Con ecos de cinéma vérité, la película incorpora entrevistas reales a ciudadanos madrileños sobre el problema de la vivienda. “Todas las declaraciones son reales”, asegura el director. “Todos decían lo mismo: el 60 o 70% del sueldo va destinado al alquiler. Es una locura”.

Giro hacia el cine de autor

De origen asturiano, Piper se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de la ficción juvenil española gracias a Élite. Después llegaron títulos como El correo o la serie El silencio. Ahora parece buscar proyectos más personales y autorales.

“Me gusta apostar por un cine más pequeño, menos ambicioso y con una historia más humana. Lo que no sobran son buenos proyectos. Pero estoy encantado de hacer tanto películas pequeñas como series más mainstream. Mientras sea bueno, bienvenido sea”, afirma el actor, que también reconoce querer dirigir en el futuro.

Knowles explica que el trabajo con Piper partió de una idea muy concreta: alejarse del estereotipo del “chico duro” de barrio para construir un personaje vulnerable y contenido. “Queríamos que fuera un chaval normal y corriente”, señala el director, que destaca la implicación creativa del actor en la construcción física y emocional de Hugo. “Arón ha aportado muchísimo al personaje”.

Según Knowles, trabajaron especialmente “esa actitud esquiva” de un joven que “casi nunca mira a los ojos” porque vive marcado por el abandono y la vergüenza. “Hizo un gran trabajo construyendo a ese chico tímido que tiene una pelota dentro creciendo hasta que al final estalla”, resume el cineasta.