Andrea Bagney

Andrea Bagney Daniel Hidalgo

Cine

Andrea Bagney, directora de 'Ramona': "El arte es un reto a la muerte"

La madrileña ha cuajado otra de las perlas del cine español actual. Realizada en blanco y negro, es una ópera prima con guiños y homenajes a Billy Wilder, Woody Allen y Bergman.

4 diciembre, 2022 01:06

¿Qué libro tiene entre manos?

Acabo de terminar el diario de Milena Busquets, Las palabras justas (Anagrama).

¿Qué le hace abandonar la lectura de un libro?

Si el autor me resulta pedante, lo dejo en la primera página. Si solo me aburre, intento darle una oportunidad.

¿Recuerda el primer libro que leyó?

Las brujas, de Roald Dahl. No podía dejarlo.

¿Cómo le gusta leer, cuáles son sus hábitos de lectura?

Nada de tabletas, solo papel. Me gusta leer por la noche.

¿Qué acontecimiento cultural le hizo cambiar su manera de ver el mundo?

Estuve en Pekín antes de las Olimpiadas y comprendí claramente la decadencia europea. Tantas cosas que damos por hecho en realidad no están garantizadas.

Dedica Ramona a su padre. ¿Qué le llevó a la película?

Murió cuando era pequeña, y esto ha determinado quién soy. El arte, para mí, es un reto a la muerte, una manera de intentar demostrar que no somos sólo partículas efímeras, sino que hay algo eterno en nuestra existencia. O esto me digo yo a mí misma… Yo moriré, pero Ramona no. Entonces, no moriré tanto. Y mi padre, tampoco.

¿Cómo llegó a Lourdes Hernández / Russian Red)?

La descubrí por casualidad. YouTube me sugirió un vídeo cuando buscaba a Ramona, y en cuanto la vi pensé que tenía que ser ella. Deja que le suceda de todo delante de una cámara, y eso es mágico.

¿Por qué blanco y negro (con incursiones concretas en el color)? ¿Nouvelle vague, Woody Allen, Billy Wilder…?

Yo quería hacer mi propio El Apartamento. Una película clásica, pero que fuera en Madrid, y que la protagonizara una mujer. Siempre la imaginé en blanco y negro. El color lo introdujimos como un juego: cada vez que se ve a través de una cámara, vemos en color. La realidad entonces es en blanco y negro, la ficción en color. Pero es precisamente cuando Ramona aparece en color cuando se muestra más real. Esto nos lleva más al fondo de lo que es el cine realmente y el arte de la interpretación. Es algo ficticio, pero está hecho con algo muy real.

Como guionista, ¿qué le parece el boom de mujeres guionistas en estos momentos?

Creo que es un momento ilusionante, porque estamos construyendo una nueva visión de la realidad. Hasta ahora faltaba el punto de vista de la mitad.

¿De qué forma es un homenaje al cine, a “su” cine?

Rodé en película y no en digital, entre otras cosas, porque para mí rodar es un acto poético en sí mismo. El mero hecho de estar haciendo una película me colocaba en un lugar donde yo sentía que estaba homenajeando a muchas películas anteriores que han construido mis referentes visuales. Desde el inicio, con la contestación a Manhattan de Woody Allen, a la mirada a cámara final de Un verano con Mónica, de Ingmar Bergman.

¿Qué película ha visto más veces?

De niña, veía el Pinocho de Disney obsesivamente.

En Ramona, la música tiene una gran importancia. ¿Qué tipo de música escucha y en qué soporte?

Spotify siempre en el coche, cuando salgo a correr o a pasear. Escucho de todo tipo. En casa pongo vinilos de mi padre y de mi abuela. Chopin, Dylan...

¿Entiende, le emociona, el arte contemporáneo?

A veces, muy pocas.

¿Cuál ha sido la última exposición que ha visitado?

En Helsinki, visité el museo de diseño finlandés y me decepcionó un poco. Esperaba cosas espectaculares y me encontré Nokias, mesas, botas de agua...

¿De qué artista le gustaría tener una obra en casa?

No me importaría un Sorolla del mar que cubra toda una pared. Frente a mi cama.

¿Le gusta España? Denos sus razones.

Esto es como preguntar si me gusta mi madre. La amo, pero me frustra constantemente.

¿Qué medida urgente tomaría para el sector audiovisual?

Empezaría por redefinir qué es el cine independiente en España. Ahora mismo llaman independiente a todo.