Image: Koldo Serra: Quería rodar un atraco de andar por casa

Image: Koldo Serra: "Quería rodar un atraco de andar por casa"

Cine

Koldo Serra: "Quería rodar un atraco de andar por casa"

El cineasta vasco estrena 70 binladens, en la que narra el atraco a un banco del centro de Bilbao.

7 marzo, 2019 23:00

El cineasta vasco Koldo Serra (Bilbao, 1975) empezó a despuntar en el terreno del cortometraje a comienzos del milenio, cuando Nacho Vigalondo o Borja Cobeaga mostraban los primeros destellos de su talento. Tras su enérgico debut en el largometraje, Bosque de sombras (2006), pasaron diez años hasta su siguiente largometraje, Gernika (2016), donde recreaba el trágico bombardeo que más tarde inmortalizó Picasso. Serra regresa ahora a su tierra con 70 Binladens, en la que narra el atraco a un banco del centro de Bilbao por parte de dos delincuentes (Nathalie Poza y un irreconocible Hugo Silva) de aspecto lumpen. Entre los clientes del banco que han quedado como rehenes hay una enigmática mujer, Raquel (Emma Suárez), que se pone de parte de los atracadores a cambio de que le dejen culminar un préstamo que el robo ha frustrado. Los "Binladens" del título son los billetes de 500 euros ("que nadie ha visto, pero de los que todo el mundo habla") que necesita el personaje que interpreta Suárez para recuperar a su hija. Comienza un juego del gato y el ratón entre Raquel, los delincuentes y la policía (Daniel Pérez Prada) en una película con ecos de Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995), con muchos toques de humor y referencias al cine quinqui de Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981) o La estanquera de Vallecas (Eloy de la Iglesia, 1987), ahora que Juan Vicente Córdoba le ha dado un nuevo impulso con Quinqui Stars (2018).

Pregunta.- ¿Quería darle una vuelta al género de atracos?

Respuesta.- Yo defino 70 binladens como un thriller con atraco. Todo el mundo esperaba una película de atracos clásica, pero no es exactamente así. Para empezar, tenemos a dos protagonistas femeninas, lo cual ya es raro. Además, y esto me gustaba mucho ya desde el guion, los atracadores no son los personajes principales. Si ves películas como Plan oculto (Spike Lee, 2006), Heat (Michael Mann, 1995) o Tarde de perros (Sidney Lumet, 1976), lo fundamental es saber si se van a largar o no con la pasta. 70 binladens trata sobre una rehén que tiene la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Lo que pasa es que la rehén puede ser tan cañera como los atracadores y eso lo hace todo diferente.

P.- ¿Podríamos llamarlo "atraco imperfecto"?

R.- Ya desde el título suena diferente. Yo no sabía a qué hacía referencia el término 'binladen', pero después he descubierto que es una expresión corriente en muchos medios serios. Por otro lado, la estética se aleja mucho de la del thriller moderno. Yo digo que es un atraco de andar por casa. Aquí los atracadores no son los "putos amos" y el golpe no es nada sofisticado. Más bien, remite al cine quinqui y a películas como La estanquera de Vallecas. Los atracadores son dos balas perdidas que entran en una sucursal de barrio en donde se encuentran con la persona equivocado. Otra cosa que me gustaba, y creo que el público lo disfruta mucho, es la mezcla entre humor y tensión. Hay una tendencia a que los thrillers sean súper duros y solemnes.

Nathalie Poza y Hugo Silva

Nathalie Poza y Hugo Silva

P.- ¿Buscaba que la película tuviera el sabor local de la cultura española y bilbaína?

R.- Hay cierto costumbrismo cañí, todos los personajes tienen su punto chungo. Además, queríamos apostar por una película que no pareciera americana. Aquí, por ejemplo, el fútbol puede llegar a paralizar el país. Ese costumbrismo hace que la película sea diferente. Aunque la película de atracos es un género universal, el localismo hace que sea diferente. En Sitges la gente aplaudía después de que la ucraniana dijera: "¡Este es un país de hijos de puta!".

P.- ¿Son los atracos mucho más cutres en la vida real que en las películas?

R.- Solo tienes que buscar "atracos reales" en Youtube para ver lo chapucero que suelen ser. Muchas películas de atracos montan una parafernalia increíble que al final funciona. En la vida real todo es más humano y más cutre. Nosotros queríamos hacer lo contrario al atraco perfecto. Por eso, el tiroteo tenía que ser el más cutre del mundo. ¡Mientras uno de los personajes dispara en la otra mano lleva el móvil!

P.- ¿Saca el peligro nuestra miseria interior?

R.- Todos los personajes son chungos y hasta el más insignificante de ellos trata de sacar tajada de la situación. En la vida real somos más egoístas de lo que aparentamos en las películas. Somos más cutres de lo que creemos. En las películas los rehenes normalmente son heroicos. Aquí cada uno piensa en sí mismo.

P.- ¿Cómo introduce el humor?

R.- La película navega por aguas extrañas. Es una cosa que hacen muy bien los coreanos: un thriller con violencia extrema y un momento en el que te descojonas. En este caso, me parece que para que funcione bien una cosa tiene que funcionar también la otra. En un momento dado la gente está con la sonrisa y de repente, 'pum'. Ese juego con el tono, aunque no sabíamos hasta qué punto podíamos retorcerlo, creo que funciona, por lo menos así ha sido en los dos pases que he presenciado. Además, hay bastante crítica social soterrada. Los personajes están donde están por la situación que atraviesa el país. Aquí no hay nada lúdico.

P.- ¿Cómo trabaja la dosificación de información y las sorpresas?

R.- 70 binladens mira mucho a Mamet y a películas como Casa de juegos. También tiene algo de Sospechosos habituales, por supuesto. Después, hay trabajo con los actores. El personaje de Emma Suárez vive en un universo que no tiene nada que ver con el del resto. Después, para todo lo que vas descubriendo siempre hay una pista previa, aunque nunca están todas las cartas sobre la mesa. Jugamos mucho con el punto de vista. Al final, hay un personaje maquiavélico que está maquinando cómo beneficiarse de la situación.

@juansarda