Los expertos en sostenibilidad oceánica Florian Lennert (i) y Ralph Reyner (D). Foto: Fundación Ramón Areces

Los expertos en sostenibilidad oceánica Florian Lennert (i) y Ralph Reyner (D). Foto: Fundación Ramón Areces

Ciencia

Ralph Rayner y Florian Lennert, oceanógrafos: "A España aún le falta una estrategia de economía azul"

Los dos expertos explican en la Fundación Ramón Areces las claves para una explotación más sostenible de los recursos marinos.

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Con 7.880 kilómetros de litoral, nuestro país tiene un muy íntimo vínculo con el mundo marino. Resulta tentador llamarlo simbiosis, pero seamos francos: si bien España, o buena parte de ella, le debe la vida al mar, no ocurre así en el sentido inverso. Es más, durante décadas, y en esto hemos seguido la estela de muchos otros países, la forma en la que hemos explotado los recursos que nos brindan los océanos ha dejado mucho que desear.

Esto, por suerte, está cambiando "poco a poco y con buena letra", según aseguran Ralph Rayner, Investigador Senior en el Grantham Research Institute on Climate and the Environment de la London School of Economics and Political Science, y Florian Lennert, cofundador de dicho organismo.

Referentes de primer nivel en el campo de la innovación en las ciencias oceánicas, ambos han dedicado toda su carrera al desarrollo de una economía marítima sostenible, alternando puestos en el sector privado, en el mundo académico y en distintos consejos gubernamentales. Precisamente ha sido este tema lo que ha motivado su visita a la Fundación Ramón Areces, donde reciben a El Cultural.

Pregunta. Insisten en la necesidad de fomentar una "economía oceánica sostenible". ¿Cómo se relacionan estos tres términos?

Ralph Rayner. Es lo que también se ha llamado "economía azul". Se trata, en pocas palabras, de asegurar que el empleo que hacemos del océano venga acompañado de la protección de los servicios que nos da. Consiste también en valorar el capital natural que ofrecen estos ecosistemas en términos económicos, cosa que no se suele tener en cuenta.

P. ¿A qué se refiere con capital natural?

Florian Lennert. [Terciando] Piense en las cosas que los océanos hacen por nosotros. Están absorbiendo el 90 % del exceso de calor producido por el calentamiento global. Ese es un servicio que nos brindan los océanos por el que no pagamos. Lo mismo se aplica a la absorción del 25 al 30% del exceso de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera: es cosa de los océanos. Considere ahora la producción de oxígeno. No se suele tener en cuenta, pero los ecosistemas marinos juegan un papel importantísimo en el oxígeno que respiramos.

"Debemos adaptarnos al aumento del nivel del mar, proteger las costas de inundaciones y crear zonas de conservación". Ralph Rayner

R. R. Por tanto, una economía oceánica sostenible se basa en tomar las medidas adecuadas para no dañar ese capital natural con las actividades que se hacen en el océano con fines industriales.

F. L. Es muy acertado que Ralph traiga a colación la industria marítima porque es algo con lo que se puede confundir el capital natural. La pesca, el petróleo, el gas, la energía eólica marina, el turismo, los puertos, el transporte... todo ello forma parte de un tejido industrial que genera mucho dinero, alrededor de 2,5 billones de dólares al año. Es diferente a los servicios que ofrece el océano y nosotros intentamos poner en valor. Hay un capital esencial para que seamos económicamente activos, que históricamente hemos tratado como algo gratuito que simplemente está ahí para explotar. En realidad, debemos asegurarnos de reponerlo para poder seguir beneficiándonos de él.

P. ¿Qué se debe hacer para asegurar la pervivencia de ese capital?

F. L. El cambio climático es una gran amenaza para los océanos. El aumento del nivel del mar es uno de sus efectos más conocidos, pero hay otros que también ponen en peligro los servicios de los que hablábamos, como el incremento de la temperatura del agua. La única solución es reducir la emisión de carbono. Debemos pasar de los combustibles fósiles a fuentes de energía renovables. El océano tiene un vasto potencial en este sentido. Además, es esencial que reduzcamos los vertidos que arrojamos al océano y que afectan directamente a la biodiversidad marina.

“La economía azul tiene un obstáculo en particular, es rubio y su nombre empieza por la letra T”. Florian Lennert

R. R. También debemos adaptarnos al ya inevitable aumento del nivel del mar, proteger nuestras costas contra inundaciones y crear zonas de conservación, las llamadas Áreas Marinas Protegidas, donde no se permite la pesca ni alterar la vida animal y vegetal. Hay diferentes formas de protección a nivel global y local. La pesca es un gran ejemplo: actualmente sobreexplotamos las poblaciones de peces; si permitimos que se recuperen, generarán un rendimiento mayor.

P. Hablando del cambio climático, una de sus consecuencias indirectas es la mayor navegabilidad del Ártico por el llamado paso del noroeste, motivo por el que Trump se ha mostrado tan interesado por Groenlandia. ¿Les preocupa la atención que está suscitando?

F. L. No solo el Ártico, sino también el Antártico está despertando interés por eso mismo. Hay que estar alerta para que los intereses comerciales no afecten al equilibrio de los ecosistemas. No solo es una cuestión de rutas de navegación, bajo los casquetes hay yacimientos petrolíferos a los que ahora va a ser más fácil acceder.

P. ¿Creen que España, como país costero, está haciendo los deberes para lograr una economía oceánica sostenible como la que ustedes defienden?

R. R. España todavía está intentando definir dónde debería estar su enfoque y quizás le falte una estrategia de economía azul plenamente formulada a nivel nacional. En el ámbito regional, lugares como Barcelona o Canarias hacen cosas interesantes. Ya es líder en el turismo costero, que es uno de los sectores más importantes de la economía oceánica mundial. Pero es un arma de doble filo si se practica un turismo de masas poco sostenible , porque se acaba deteriorando el entorno.

P. ¿Hay innovaciones tecnológicas que estén marcando la diferencia?

F. L. En cuanto a entender el océano, la gran innovación es la robótica, los vehículos autónomos y la detección remota. La combinación de observación satélite y sistemas robóticos submarinos ha sido una transformación enorme en la última década.

P. ¿Cuáles son los principales escollos a los que nos enfrentamos para alcanzar una economía oceánica sostenible?

R. R. Muchos. A las petrolíferas les encantaría seguir explotando los yacimientos marítimos. Por eso no hay que parar ni un minuto de exigir esa transición energética.

F. L. También se me ocurre un obstáculo en particular, es rubio y su nombre empieza por la letra T [ríe].