Image: Atapuerca ya tiene catedral

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Ciencia

Atapuerca ya tiene catedral

El martes se inaugura el Museo de la Evolución

9 julio, 2010 02:00

Imagen de Excálibur.

Un museo para la ciencia. Estará en Burgos y mostrará joyas de los yacimientos de Atapuerca como Miguelón, Elvis o Excálibur. El martes abre uno de los espacios dedicados a la naturaleza del hombre que aspira a ser referencia mundial.

Burgos será, a partir del martes, la capital de la evolución con el mayor museo de paleoantropología del mundo. El Museo de la Evolución Humana (MEH), con un equipamiento de más de 12.000 m2 a orillas del río Arlanzón, tendrá como objetivo prioritario relatar de forma atractiva y sugerente la peripecia existencial de nuestra especie.

Financiado por la Junta de Castilla y León con 70 millones de euros -incluyendo museografía-, es uno de los tres edificios diseñados por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg en un complejo que integra el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y el futuro Auditorio-Palacio de Congresos. Resulta imposible entender la filosofía científica de este museo sin los inagotables descubrimientos de la Sierra de Atapuerca, que desde hace más de 30 años sitúan a España en el centro del mapa de la arqueología y paleontología mundial.

Naturaleza humana
El MEH no sólo nace con la vocación de exponer los mejores fósiles encontrados en los yacimientos burgaleses, también surge con el objetivo de acercanos los aspectos claves de la naturaleza humana. Según matizan sus impulsores, el proyecto no está pensado como "el museo de Atapuerca" sino como "un museo para Atapuerca". En este sentido, servirá como antesala virtual a la visita de los yacimientos y como espacio visual para la divulgación y el conocimiento. Incorporará, además, los descubrimientos científicos que se vayan produciendo.

Todo ello, en cuatro niveles expositivos. En el primero, el núcleo del recorrido, se ha realizado una reproducción de los yacimientos más relevantes de la Sierra. Allí estarán las joyas de la corona: los fósiles humanos -de homo antecessor, homo heidelbergensis y homo sapiens- y de animales recuperados en la Sierra de Atapuerca. Prácticamente todo el museo está diseñado como una caja de luz pero este nivel es especial, pues se presenta en penumbra para invitar a la reflexión.

El siguiente nivel está dedicado a la evolución humana y a la teoría de la evolución. Se centra en las características biológicas del hombre. Entre ellas, se destaca el desarrollo y función del cerebro. Este espacio nos propone también un recorrido por los homínidos más representativos con reproducciones de gran realismo. El tercer nivel refleja las enormes similitudes (y las diferencias) entre el humano actual y el cazador-recolector de hace 9.000 años. También repasa la evolución cultural del hombre. Finalmente, el último nivel recrea los tres ecosistemas fundamentales de la evolución humana: la selva, la sabana y la tundra-estepa de la última glaciación. Las fluctuaciones climáticas, las dificultades de supervivencia y las adaptaciones al hábitat son los ejes que profundizan en el contexto en el que vivieron y se desarrollaron nuestros antepasados.

Junto a las excavaciones
Javier Vicente -director gerente del Espacio Cultural Atapuerca, que aglutina al CENIEH, el MEH, los yacimientos, los centros de recepción de visitantes de Ibeas de Juarros y de Atapuerca, más todas las infraestructuras creadas en torno a las excavaciones- señala a El Cultural que "la gran aportación del museo es su propia existencia". Para Vicente, "hasta ahora no se había pensado en la evolución humana como proceso de interés museográfico". La idea de esta galería surgió hace una década del Equipo Investigador de Atapuerca partiendo del convencimiento de que los grandes descubrimientos paleontológicos, en Atapuerca y en todo el mundo, son una buena materia prima para contar una historia interesante. "Con la particularidad -precisa Vicente- de que nuestra historia no se cuenta en siglos sino en millones de años".

Un proceso científico
El objetivo científico del proyecto ha sido una de las premisas a la hora de abordar la construcción de los espacios expositivos. "Los científicos de Atapuerca ya venían haciendo de la divulgación una de las señas de identidad. Por eso el MEH es un espacio en el que lo didáctico forma parte de su concepción y en el que el discurso evolutivo fluye y se percibe con naturalidad. Además, intentamos demostrar que ciencia y divulgación no son ámbitos cerrados que sólo coinciden en una pequeña parte, sino que forman una misma historia narrada con diferentes lenguajes", explica Vicente.

Según Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones en la Sierra de Atapuerca y miembro del comité científico del MEH, no existe ningún museo similar a éste: "Es el primero y único del mundo de estas dimensiones dedicado al ser humano. No es comparable con ningún otro porque nunca antes se había propuesto un proyecto tan ambicioso. En una enorme extensión, con un importante despliegue informativo y visual, abarca los aspectos fundamentales del ser humano desde una perspectiva evolutiva y, sobre todo, biológica. Va a ser un lugar de referencia en todo lo que se refiere a los avances y descubrimientos de nuestra especie como producto de la evolución y como especie cultural y tecnológica". El diseño interior es otra de las claves del nuevo museo. Para Vicente, "es una de las cosas mejor resueltas por la arquitectura de Navarro Baldeweg. Expone los hallazgos de la Sierra de Atapuerca en espacios que tienen mucho que ver con la geografía real de los yacimientos".

Tándem complementario
De esta forma, el director del Espacio Atapuerca concibe museo y yacimientos como un tándem complementario. "La musealización de la Sima de los Huesos, Gran Dolina, Sima del Elefante y otros yacimientos en activo de la Sierra prepara la visita sobre el terreno -detalla Vicente- . Si, por el contrario, primero se han visitado las excavaciones, existe la opción de entrar virtualmente en el fondo de las simas y, sobre todo, de contemplar los fósiles originales a centímetros de distancia. Para ello, el museo cuenta con las últimas tecnologías audiovisuales".

En el mismo complejo que el MEH se encuentra el CENIEH, dirigido por José María Bermúdez de Castro, también codirector de los yacimientos de Atapuerca. "Es el vecino de enfrente, lo cual nos facilita mucho las cosas. Tenemos el designio de trabajar en proyectos comunes, sobre todo en conservación, catalogación y restauración de la colección de originales del museo y de los fondos arqueológicos de Casilla y León", desarrolla Vicente.

Visión internacional
El nuevo museo colaborará también con instituciones nacionales e internacionales. En octubre se firmará el hermanamiento con el Museo de Zhoukoudian de Pekín. Arsuaga recalca que "los hallazgos de Atapuerca ya se han expuesto en museos como el de Historia Natural de Nueva York o el Museo del Hombre en París". El MEH, por su parte, seguirá la misma línea. "¿Maridaje entre bienes del Patrimonio de la Humanidad como Altamira y Atapuerca? Me apunto", sentencia Vicente.

Y a la cuestión de si el mejor fósil de Atapuerca está aún por llegar, Arsuaga reconoce: "Es difícil encontrar uno mejor que Miguelón, ahora mismo el cráneo más completo de toda la evolución". La ilustre pieza de homo heidelbergensis, de más de 500.000 años, apodado así en honor del ciclista navarro, fue hallado en la Sima de los Huesos en 1992. "Está entero. Quizás encontremos en el futuro alguno en ese mismo estado pero en estos momentos no tenemos nada mejor. Podría haber más de otros periodos pero en cuanto a espectacularidad eso es lo mejor que hemos hallado", concluye el autor de El reloj de Darwin.