Oriol Pla en 'Gula'. Foto: Clàudia Serrahima

Oriol Pla en 'Gula'. Foto: Clàudia Serrahima

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Un trueno en la sala: Oriol Pla en 'Gula'

El galardonado con el Emmy internacional a mejor actor protagoniza una increíble farsa sobre el exceso y la satisfacción inmediata que ha agotado entradas en el Teatro Valle-Inclán.

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Un clown salvaje que te lleva de la risa a lo grotesco con un despliegue de locuras y un espíritu cómico distintivo que hace tronar la sala. Así es Oriol Pla en Gula. Pena que todas las entradas de la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán estén agotadas, un artista así pocas veces se da.

Su figura aparece de entre las sombras, la intuimos levemente perfilada en la oscuridad, pequeña, balanceándose como un jorobado que se agiganta conforme el cañón de luz lo ilumina y entonces vemos alucinados a un extravagante ser que se pasea ante nosotros.

Su maquillaje clown es una originalidad. De cara alargada y mandíbula prominente, lleva la ancha frente embadurnada en rojo delimitada por abajo con un trazo negro de oreja a oreja que hace de unicejo; sus ojos claros y pequeños remarcados con kohl para potenciar su intensidad y bajo la nariz un fino bigotillo a lo largo del labio superior de su bocaza que muestra una dentadura exagerada.

Viste un traje elegante inspirado en los que suelen llevar los payasos cara blanca (los que hacen de jefe listo en las troupes de payasos tontos), pero más sobrio: casaca y pantalones abombados por las caderas de color negro con adornos brillantes; calza también unas medias rojas (a juego con su frente pintada) que esconden unas prótesis en las rodillas.

Y con esta planta nos dice con vocecita de niño y mirada falsamente modesta: "Quiero pedir perdón a mi padre, a mi madre que sé que esto no le va a gustar, a los de la Real Escuela Superior de Arte Dramático que no están en el Dramático… pero yo sí", y entonces abre su boca y sonríe al estilo Jim Carrey en La máscara. (El Dramático, para quien no lo sepa, es como se llama el Centro Dramático Nacional de la era Sanzol).

Oriol sabe desde que era un niño (pertenece a una familia de clowns) que la risa no es siempre inocente, no al menos la que él busca provocar, y así nos lo hace saber en su retahíla de arrepentimientos: "a los que hacen danza contemporánea, a los que hacen teatro posdramático…, a los que se ofenden por si no les ofendo lo suficiente…", ocurrencia que ríe el público, hasta que llega a su frase contradictoria: "Yo sé hacer cosas que no sé hacer", leit-motiv de un espectáculo en el que ni siquiera intuimos todavía las fechorías salvajes que protagonizará y que iremos descubriendo en las dos horas que dura esta increíble farsa.

Nuestro bufón no está solo en escena, su socio en la dirección y creación de la obra, el músico Pau Matas, le acompaña con la guitarra subido en una especie de carro gitano o carro rociero. Juntos enfrentan una sucesión de escenas —algunas muy ocurrentes, otras pelín largas, como la que mantiene con el móvil— que culminan en la fabulosa creación de hombre frente a máquina.

Es en esta última cuando su fantasía cobra una animalidad hiperbólica que nos hace reír a la vez que nos estremece. Su bonito traje queda hecho una porquería y su máscara, reconvertida con un gesto improvisado y mágico en una caricatura diabólica, especie de joker con rasgos de Groucho Marx.

Oriol es mimo, actor (acaba de recibir el Emmy al mejor actor internacional), autor, cuenta chistes, tiene un físico de envergadura bien entrenado y hace acrobacias, también le gusta cantar, aunque Matas no le deje aquí.

Es también un hiperactivo, no para quieto, y esta obra le va como anillo al dedo porque trata del exceso y de la satisfacción inmediata que buscamos en todos los órdenes de la vida; de la glotonería en la que andamos instalados y de la animalidad a la que nos conduce. Y también de lo blandorros que somos para soportar el dolor.

Habla, en definitiva, de una era humana —la nuestra— presidida por la estúpida y romántica idea de "querer es poder". Por eso, no podría haber encontrado un final más redondo cuando nos pregunta: "¿Queréis más?"

Gula

Teatro Valle-Inclán, sala Francisco Nieva. Hasta el 15 de febrero.

Creación y dirección: Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina
Reparto: Oriol Pla Solina
Música en directo: Pau Matas Nogué / Marc Sastre
Acompañamiento y producción artística: Clàudia Flores
Escenografía y vestuario: Sílvia Delagneau
Iluminación: Ana Rovira
Composición musical y espacio sonoro: Pau Matas Nogué
Trabajo de movimiento: Guillermo Weickert
Trabajo de clown: Carolin Obin
Trabajo de voz: Mariona Castillo
Traducción del texto al castellano: Pablo Macho
Producción: Temporada Alta y Teatre Nacional de Catalunya, con la colaboración del Teatre Sagarra de Santa Coloma de Gramenet