Un fotograma del videojuego 'Gears of War: E-Day'.

Un fotograma del videojuego 'Gears of War: E-Day'. Xbox Game Studios

Homo Ludens

'Gears of War: E-Day', el origen del fin del mundo

The Coalition vuelve con una precuela que narra el primer contacto entre humanos y Locust y la súbita devastación que trajeron.

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El primer Gears of War se lanzó hace 20 años e inmediatamente se convirtió en una de las señas de identidad de Xbox 360, la flamante consola de Microsoft de aquella época. Desarrollado por Epic Games, el juego supuso un gran salto adelante en términos de fidelidad gráfica, con una jugabilidad visceral e impactante centrada en el uso de coberturas durante los tiroteos.

El éxito llegó de inmediato, tanto de la crítica como del público, y Epic completó la trilogía en 2011 para después vender la franquicia a Microsoft y pasar página. Los de Redmond consiguieron seguir adelante con nuevos títulos e incluso llegaron a arriesgar bastante con Gears 5 (2019) en una saga poco permeable a la innovación.

Sin embargo, el rédito comercial no tuvo que colmar las expectativas porque han optado por volver a un valor seguro, una precuela anclada en la amistad entre Marcus y Dom durante los aciagos acontecimientos del Día de la Emergencia, cuando su mundo cambió para siempre. Después de 20 años de combatir monstruos de las profundidades subterráneas, ¿tiene la franquicia todavía gasolina en el depósito?

14 años antes de los hechos acontecidos en Gears of War (2006), Dominic Santiago y Marcus Fenix celebran el final de las guerras Péndulo con cierto pesar, tras haber perdido a Carlos Santiago, hermano de Dom y mejor amigo de Marcus. Acuartelados en la ciudad costera de Kalona, discuten opciones de futuro y los planes de Dom de retirarse del ejército para centrarse en su familia. Sin embargo, la conversación queda interrumpida por una serie de temblores.

Cuando salen a la calle a investigar, descubren que se están abriendo sumideros por los que surgen criaturas monstruosas que empiezan a despedazar a la población civil sin ningún tipo de reparo. En medio de la confusión y el horror de una amenaza sobrevenida, conforman una unidad junto a otros dos soldados fuera de servicio y acuden a la comisaría más cercana para encontrar una masacre. Lo que sigue son tres días de pesadilla donde luchan por sobrevivir ante la invasión de un enemigo volcado no en la conquista de la superficie, sino en la extinción humana.

Antes de nada, me gustaría destacar que la primera decepción de este juego empezó incluso antes de comenzar. Gears 5 (2019) tuvo la osadía de terminar con un cliffhanger tremendo y un giro de guion muy arriesgado donde un personaje central muere en circunstancias dramáticas. Que The Coalition, estudio afincado en Vancouver, haya abandonado por completo la resolución de ese conflicto demuestra una falta de confianza en su visión que fue lo que terminó llevando a Halo, la otra gran franquicia de Microsoft, a la UCI.

Recurrir al concepto de la precuela quita de inmediato muchos de los elementos de tensión de la narrativa porque ya sabemos cómo va a terminar todo. Sabemos que Kalona está condenada de antemano y que los Locust se van a revelar como una fuerza imparable y letal, capaz de llevar a la humanidad al borde de la extinción. Dicho esto, Gears of War E-Day es la culminación de una idea muy concreta después de 20 años con un tratamiento de blockbuster espectacular. Una película de catástrofes a un nivel pocas veces explorado en pantalla.

Sin lugar a dudas, el capítulo más inspirado de la extensa campaña es el primero, donde reina la confusión y nuestros protagonistas están fuera de servicio. La secuencia está planteada como el primer acto de una película de terror, con una amenaza que repta entre las sombras, con ataques fugaces y sobrevenidos, con una sensación de paranoia en el ambiente.

Poco a poco surgen los primeros enemigos, una turba fácil de despachar, pero a continuación saltan de categoría, con unidades más imponentes, más letales, contra las que los Gears no tienen herramientas adecuadas. Marcus y compañía se topan con la alcaldesa, que exige volver al Ayuntamiento para poder hacer balance de la situación, pero para entonces ya está claro que están en mitad de un ataque a gran escala.

Un fotograma del videojuego 'Gears of War: E-Day'.

Un fotograma del videojuego 'Gears of War: E-Day'. Xbox Game Studios

Al día siguiente, el ejército ha tomado el control de las autoridades civiles y tratan de contener la invasión en puntos neurálgicos de la ciudad, estableciendo un punto de evacuación y una serie de prioridades para restablecer las comunicaciones. El pelotón es enviado en misiones por el downtown, una zona inmensa, muy abierta, que invita a la exploración y a ayudar a ciudadanos en problemas a cambio de recompensas en forma de modificaciones para el arsenal.

Es aquí cuando el juego baja el pistón, con un ritmo más parsimonioso que se puede llegar a hacer bola. Una vez superado el trance, la urgencia vuelve a embargar el relato y las cosas se mueven con mucho más brío.

Uno de los principales activos del juego son sus valores de producción. Kalona luce de manera espectacular. Aunque la han modelado con su Vancouver natal como referencia, la arquitectura es mucho más una confluencia de estilos neoclásicos y modernistas. En cada secuencia se percibe el holgadísimo presupuesto y los 7 años de producción de los que han disfrutado.

Han sabido llevar al límite a Unreal Engine 5 sin sacrificar un ápice de rendimiento. El diseño de sonido es despiadado, una cacofonía industrial de artillería, edificios derrumbándose, rugidos de ultratumba, motosierras, granadas y disparos de todos los calibres. Por suerte, hay ciertos reductos de tranquilidad desperdigados por la campaña, breves momentos de remanso donde recuperar el aliento, profundizar en los personajes y admirar las vistas antes de sumergirse de nuevo en la trituradora de carne.

Gears of War: E-Day es un título paradigmático. Por un lado, posee el bucle jugable más definido y logrado de la saga, con armas satisfactorias, amplias modificaciones y unas escaramuzas que siempre están añadiendo nuevos elementos para mantener alejada la repetitividad. Por otro lado, es más de lo mismo, conteniendo el impulso innovador de la quinta entrega y su ambición narrativa en pos de un juego aquejado por el principal mal de las precuelas: ya sabemos cómo todo va a terminar, quién vive y quién muere y que la lucha en última instancia es fútil.

Es justo reconocer que Gears of War, a lo largo de 20 años, ha sabido mantener una calidad constante, regular. No tienen ningún solo juego malo en su haber. Pero al igual que otras grandes franquicias de Microsoft, es una saga creativamente exhausta, sin muchos derroteros por los que discurrir en estos momentos.

El concepto de precuela ya de por sí revela una cierta desesperación por intentar retornar a un pasado nostálgico donde su relevancia no era puesta en duda. Y aunque hayan salido victoriosos de este lance, las dudas respecto al futuro son más abundantes que nunca. Necesitan una vuelta de tuerca, un replanteamiento de las posiciones estructural si quieren continuar otros veinte años.

Sin embargo, desde mi humilde perspectiva, no alcanzo a vislumbrar cómo podrían hacerlo sin alienar por completo a su audiencia, todavía respetable, pero indudablemente menguante. Si este acaba siendo el último Gears, no es mal broche final para clausurar una franquicia histórica cuya trilogía inicial permanecerá siempre unida a la consola más exitosa de Microsoft.

Gears of War: E-Day

Estudio: The Coalition
Editora: Xbox Game Studios
Director creativo: Matt Searcy
País: Canadá
Plataformas: PC, Xbox Series