Imagen de Sandra junto a su camión.
Sandra, camionera: "Trabajo hasta 15 horas al día y conduzco hasta 10 para luego tener tan solo nueve de descanso"
De ingeniera a llevar un tráiler por primera vez, un cambio de vida radical.Más información: Es oficial: la DGT ha activado el teléfono 018, un canal de apoyo jurídico y psicológico para acompañar en un accidente
Las duras condiciones del sector del transporte hacen que posibles trabajadores se lo piensen dos veces antes de subirse a la cabina. Desde Norpetrol destacan la conciliación como uno de los problemas clave, ya que no todos pueden permitirse pasar varios días fuera de casa.
Un claro reflejo de esta realidad es el testimonio de Sandra, camionera de profesión. Ella misma expone a través de sus redes sociales el sacrificio y la dedicación que supone pasar largas jornadas recorriendo las carreteras. "Trabajo hasta 15 horas al día y conduzco hasta 10 para luego tener tan solo nueve de descanso", explica.
Y es que conducir hasta 10 horas y tener un descanso de 9 es legal, pero es una jornada excepcional y limitada a dos veces como máximo en semana, a lo que se suman las cinco horas de espera u otros trabajos completando las 15 horas de disponibilidad.
Visita desde el puesto de conducción.
Y aunque la camionera afirma que le gusta su profesión, califica las exigencias como "inhumanas". Durante sus primeras jornadas, la ansiedad y presión se apoderaban de ella, especialmente en las maniobras necesarias en los muelles, hasta que decidió pedir ayuda. "Ahora en cada sitio que voy, si lo veo muy complicado pregunto cómo entran los camioneros".
Algo que agradece enormemente, ya que afirma que todos sus compañeros están dispuestos a ayudarla. "Si vais a empezar en este mundo recordad que nadie nace aprendiendo, se hace en el camino".
A pesar de los largos días en el camión, cuenta con el apoyo de su perro Tobi, quien le acompaña en sus viajes y con quien descubre los pueblos donde para.
En el transporte de contenedores destaca las extensas horas de espera, espacios que aprovecha para limpiar o incluso decorar la cabina, así como echarse una siesta. Estos tiempos muertos son clave para ella, descansa y recupera energía para salir de nuevo a rodar.
De la misma manera, aclara que llegar donde está no es un camino sencillo, tuvo que invertir cerca de 8.000 euros para sacarse los permisos de circulación, además de enfrentarse a las eternas listas de espera y varios suspensos en las pruebas de circuito. Incluso tuvo que trasladarse a Badajoz donde consiguió superar el examen en una semana.
Así una ingeniera que en Venezuela ejercía como jefa de estación de ferrocarriles ganando cinco dólares al mes, terminó transformando su vida al llegar a España, poniéndose a los mandos de un tráiler en el puerto de Valencia. Por lo que anima a todos los que estén pensando en adentrarse en este sector a hacerlo sin miedo.