Un momento de 'The Blood of Dawnwalker'

Un momento de 'The Blood of Dawnwalker' .

Homo Ludens

'The Blood of Dawnwalker', uno de los RPG más atrevidos e innovadores de la década

El debut de los polacos Rebel Wolves enhebra un relato sobre vampiros medievales, feudalismo tiránico y religión con personajes fascinantes.

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Los orígenes de Rebel Wolves se remontan a mediados de 2021, cuando Konrad Tomaszkiewicz, director de The Witcher 3: Wild Hunt (2015) y Cyberpunk 2077 (2020), abandonó su puesto en CD Projekt RED después de una investigación interna en torno a posible bullying en el puesto de trabajo que no lo halló culpable. Después de 17 años con la compañía, Tomaszkiewicz confesó estar exhausto y deprimido con las producciones gigantescas de 500 personas donde no podía conocer a la mayoría de desarrolladores en las trincheras y optó por abrir un nuevo camino.

Con Rebel Wolves, su propósito era volver a un tiempo anterior, con un enfoque reducido donde poder experimentar con ideas novedosas en el ámbito del rol. El proyecto empezó con apenas 20 personas, pero con el tiempo la producción escaló hasta los 160 y un presupuesto de 45 millones de dólares, unas cifras respetables aunque bastante comedidas en el panorama actual. A pesar del trabalenguas del título, ¿ha conseguido este equipo de veteranos retomar la inspiración que hizo de The Witcher 3 un clásico inmortal del rol europeo?

En 1349, la Peste Negra asola Europa con millones de muertos y una inestabilidad social que amenaza los mismos cimientos del sistema feudal. Sin embargo, en Vale Sangora, un recóndito enclave en los Cárpatos, la infección ha sido desterrada por el régimen de Brencis, un antiquísimo vampiro que pasó a cuchillo a la nobleza del lugar e impulsó un nuevo contrato social con los campesinos.

A cambio de la protección contra el patógeno, todos los habitantes del valle deben donar su sangre una vez a la semana en misas heréticas. Coen de Laslea malvive junto a su familia en una aldea del norte, con una madre con los nervios destrozados y un padre desesperado que acepta unirse a la sublevación. Sin embargo, Brencis ataca a los rebeldes inmediatamente, quemando la aldea, capturando a la familia de Coen y sometiéndolo a una transformación vampírica, clavándole uno de sus colmillos en el corazón.

Sin embargo, algo va mal y Coen termina como un Dawnwalker (caminante del alba), vampiro de noche y humano de día, una dualidad tan excepcional como ventajosa. Se inicia así una carrera contra el tiempo, ya que en 30 días, Brencis procederá a su coronación con un sacrificio multitudinario que incluye a su familia. Un mes apenas para ahondar en sus habilidades vampíricas, establecer alianzas con los distintos poderes del valle y sabotear las operaciones del régimen antes de lanzar una incursión contra el castillo de Svartrau, donde Brencis aguarda maquinando en las sombras.

Con esta premisa apasionante da comienzo uno de los RPG más atrevidos e innovadores de la década. El límite temporal ha causado cierta controversia entre una audiencia propensa a perderse en estos mundos de fantasía por considerarlo una fuente de estrés innecesaria, pero la manera en que Rebel Wolves lo ha implementado es muy interesante y mucho más benigna de lo que podría parecer en un principio.

Coen puede explorar Vale Sangora a su libre albedrío, entablar conversaciones con sus habitantes y combatir a sus enemigos. El tiempo sólo transcurre en momentos específicos como completar misiones o adquirir habilidades y siempre avisa al jugador de la cuantía exacta, resaltando una economía subyacente que trata al tiempo como un recurso más que ponderar entre una pléyade de decisiones. Un mecanismo narrativo que aporta urgencia a la misión principal de Coen, salvar a su familia de las garras del hegemón vampírico.

Una escena de 'The Blood of the Dawnwalker'

Una escena de 'The Blood of the Dawnwalker' .

El resto del juego sigue de cerca los patrones establecidos hace más de una década por The Witcher 3: Wild Hunt (2015), aunque con una identidad más en consonancia con la ubicación rumana. Vale Sangora es un entorno fascinante, una encrucijada de corrientes históricas, leyendas, criaturas folclóricas, culturas, etnias y religiones. Todo el plantel de personajes principales está magistralmente escrito, demostrando una profundidad en la caracterización que va mucho más allá de las convenciones del género.

Es evidente el cuidado y el esfuerzo que el equipo narrativo ha puesto en estos menesteres, planteando diálogos magníficos donde se vislumbran pasados trágicos y se disponen enmarañados dilemas morales.

Como el de Vicho, un vampiro muy a su pesar que trata por todos los medios de mantener su sed de sangre a raya, entregado a un régimen espartano de oración devota y mortificación corporal. O el de Crake, el líder tártaro de las fuerzas rebeldes, tan despiadado y paranoico como su posición requiere pero repleto de secretos inconfesables. O Iulian, uno de los pocos remanentes de la nobleza que consiguió salvar su pescuezo arrojándose a los pies de los vampiros y aceptando una humillación execrable, pero que trama su venganza en un complot esotérico con un destino suicida que pueda restituir su honor mancillado. O Anca, una antigua monja desterrada del convento por su curiosidad por lo arcano pero que sigue manteniendo el vínculo con sus antiguas hermanas, sobre las que recae un destino fatal.

Este glorioso tapiz es sin lugar a dudas el principal reclamo del juego, como lo fue en su día la epopeya protagonizada por Geralt de Rivia. Los otros pilares sobre los que se asienta la propuesta son las habilidades vampíricas de Coen, que le permiten recorrer los tejados de Svartrau con facilidad o beber la sangre de los incautos entre otras, sus dotes para la brujería y su manejo de la espada.

Un momento del videojuego 'The Blood of the Dawnwalker'

Un momento del videojuego 'The Blood of the Dawnwalker' .

El sistema de combate se basa en ataques direccionales, bloqueos y acometidas que imprimen una cadencia elegante a las escaramuzas, aunque la limitada variedad de enemigos y secuencias que abusan de ellas convierte el proceso en un lance un tanto repetitivo.

Sin lugar a dudas, el juego ofrece su mejor versión durante los compases finales, con Coen en la cúspide de su poder gracias a un amplio arsenal de habilidades desbloqueadas y las mejores espadas en su inventario. El camino hasta allí, sin embargo, puede resultar farragoso, con unos enemigos con demasiada vida y muy dados a las emboscadas, cuando el sistema no facilita las cosas a la hora de bascular la atención de uno a otro. Todo sea dicho, aspectos que el estudio ya ha prometido rectificar en próximas actualizaciones.

A pesar de todo, The Blood of Dawnwalker es uno de los RPG del año y un auténtico imprescindible para los amantes de la ficción histórica con ciertas dosis de terror gótico. Exhibe una reactividad encomiable a lo largo de sus 40 horas donde nuestras decisiones o nuestra falta de previsión puede tener consecuencias insospechadas que modulan el relato de distintas formas.

Como muestra, Coen puede perder el control por la noche si no atiende sus necesidades y morder a sus interlocutores durante las conversaciones, incluso a sus amigos. Y el asalto final al castillo puede realizarse de múltiples maneras, lo que cambia bastante el clímax del relato.

Hay ciertos apartados que acusan las limitaciones presupuestarias, pero resulta encomiable el ánimo experimental y hasta transgresor que ha demostrado aquí Rebel Wolves, una apuesta que ha hallado su recompensa después de vender un millón de copias a las primeras de cambio. Todo parece indicar que es el comienzo de una nueva franquicia con el potencial para sentar cátedra en el rol europeo. Las posibilidades son incalculables, pero este notabilísimo primer paso ya merece toda nuestra atención.

The Blood of Dawnwalker

Estudio: Rebel Wolves
Editora: Bandai Namco
Director creativo: Konrad Tomaszkiewicz
País: Polonia
Plataformas: PC, Xbox Series, PlayStation 5