Un momento del videojuego 'Saros'

Un momento del videojuego 'Saros'

Homo Ludens

'Saros', el descenso a los infiernos de Carcosa

Housemarque reformula la acción de 'Returnal' con menos aristas, más dosis de terror psicológico y el buen hacer del actor Rahul Kohli.

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Returnal fue un experimento que no terminó de encontrar su audiencia. Lanzado a principios de generación, en la tempestuosa primavera de 2021, cuando los problemas de desabastecimiento derivados de la crisis de semiconductores impedían a millones de personas hacerse con una PlayStation 5, el juego apenas consiguió dejar una marca en la conversación pública.

Su mezcla de acción frenética bullet hell y estructura roguelite recibió el aplauso de la crítica, pero a la postre se convirtió en una propuesta demasiado complicada y exigente para el gran público. La gran mayoría de los jugadores lo abandonó antes siquiera de llegar al segundo jefe. Este fracaso obligó al estudio finlandés a retirar la marca, pero las ideas perviven en Saros, que lejos de impugnar la acometida previa, vuelve a tirar los dados con una serie de concesiones que alienten a los jugadores en su periplo por el planeta desolado de Carcosa.

Arjun Drevaj es un soldado al servicio de la corporación Soltari, que ha enviado varias expediciones a Carcosa con el objetivo de explotar sus codiciados recursos naturales. Sin embargo, el planeta en sí se niega a colaborar, ejerciendo una influencia perniciosa sobre la psique de la tripulación mientras la mantiene en un flujo temporal anómalo, confundiendo su percepción general.

Arjun realiza incursiones en la agreste geografía de la superficie, luchando contra la agresiva fauna local y admirando los restos de una civilización extinta que en algún momento del pasado lejano dominó los horizontes de Carcosa. El mundo entero se transforma con el eclipse solar, un fenómeno antinatural recurrente que desprende una corrupción untuosa que aumenta la letalidad del entorno. Visiones de su mujer y la promesa de un reencuentro empujan a Arjun a desafiar los misterios de este ciclo maldito de muerte y renacimiento.

A simple vista, no hay grandes diferencias mecánicas entre Returnal y Saros. Los dos títulos poseen un ritmo frenético, con un protagonista muy ágil que se enfrenta a hordas de enemigos muy dados a llenar la pantalla de proyectiles. La principal diferencia es que si en Returnal nuestro único recurso era esquivarlos, en Saros los podemos absorber gracias a la inclusión de un escudo protector.

Es un cambio sustancial que altera el proceso de toma de decisiones, ampliando el set de herramientas para abordar las escaramuzas. Saros también sigue el formato roguelite, lo que nos obliga a repetir los niveles una y otra vez mientras nos familiarizamos con los enemigos y vamos mejorando nuestras capacidades, adquiriendo recursos que luego volcamos en un sistema expansivo de metaprogresión en nuestra base. La adición de un arsenal de modificadores permite personalizar la dificultad de varias maneras, suavizando ciertos aspectos o afilando el desafío con obstáculos adicionales.

La virtuosa dirección artística gira en torno a tonalidades doradas, un leitmotiv visual que entronca con la inspiración narrativa de los relatos de Ambrose Bierce (Un habitante de Carcosa) y Robert W. Chambers (El Rey de amarillo), relatos de finales del siglo XIX con una marcada influencia en hitos culturales más recientes como la primera temporada de True Detective.

Una escena del videojuego 'Saros'

Una escena del videojuego 'Saros'

Los personajes de la tripulación están muy bien perfilados, pero el protagonismo indiscutible recae sobre Arjun, un protagonista estoico y determinado muy bien interpretado por el siempre solvente Rahul Kohli. El actor de ascendencia india se ha labrado un nombre gracias a su estrecha colaboración con Mike Flanagan, sin duda una de las voces más portentosas del terror actual.

Su rol de sheriff en la pequeña isla donde se desarrolla Midnight Mass nos deslumbró a todos por la honesta expresividad de su rostro, y aunque aquí el personaje no le brinda las mismas oportunidades dramáticas, se las ingenia para dotar a su arco de una gravedad que ancla con firmeza una trama que podría haberse perdido con mucha facilidad en sus devaneos metafísicos.

En última instancia, por todos los lujos de sus valores de producción, su encomiable apartado técnico y su pulidísimo bucle jugable, Saros sigue siendo un roguelite, un formato que no siempre encandila a todo el mundo, pese a tener su legión de partidarios convencidos.

Personalmente, he llegado a un punto de saturación con el mismo donde le veo más perjuicios que otra cosa. Los errores se pagan con severidad, la arbitrariedad ocupa un lugar preponderante y todo hace que no se respete demasiado el tiempo del jugador, obligándole a repetir biomas hasta tener la fortaleza necesaria para enfrentarse con garantías a los desafíos que propone.

Con un formato más lineal y convencional y un diseño de niveles que apueste por la creatividad en vez del rutinario diseño procedural, Housemarque podría explotar todo su potencial en una aventura de primer orden. Mientras tanto, tenemos un título muy competente que sin embargo no provoca la misma sorpresa ni el mismo entusiasmo que Returnal hace ya cinco años.

Saros

Estudio: Housemarque

Editora: PlayStation Studios

Director creativo: Gregory Louden

País: Finlandia

Plataformas: PlayStation 5