Irene de Andrés: 'Por un lugar en el sol', 2026.

Irene de Andrés: 'Por un lugar en el sol', 2026. Irene de Andrés

Arte

Siete razones para volver a las galerías de arte: lo mejor de Apertura Madrid 2026

Se inauguran más de 60 exposiciones a partir de este jueves. Escogemos siete por las que empezar.

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David Bestué en su taller.

David Bestué en su taller. Aleix Plademunt

David Bestué | Ehrhardt Flórez

Por fin llega a Ehrhardt Flórez la primera individual del escultor David Bestué (Barcelona, 1980), titulada gran ojo, aunque lleven ya más de dos años colaborando. Piezas nuevas, más grandes y motorizadas, que se distinguen por la naturaleza de sus materiales, pero que, sobre todo, ponen a prueba nuestra mirada y la resistencia de nuestros ojos.

Elementos pulverizados, como pétalos de rosa o de buganvilla, girasol o amapola; resinas o azúcar que mezcla con escoria, fieltro o madera triturada y que, en esta ocasión, pinta con colores puros y complementarios para obtener una obra muy visual y de mayor potencia que en su producción anterior.

Hay columnas salomónicas y lámparas que giran sobre sí mismas; sillas de bar apiladas cuyas patas están hechas, unas, con tierra del barranco de Víznar y, otras, con arena de la playa de Riazor: un gesto que pone en relación el lugar del asesinato de Lorca con el del asesinato de Samuel Luiz tras una brutal paliza de motivación homófoba.

Este último inspiró su libro Samuel, publicado por la editorial Caniche, que recoge una plétora de reflexiones sobre la escultura pública nacidas de un trauma colectivo. Además, encontramos guiños al Op Art de Victor Vasarely o Jesús Rafael Soto, que conviven con alusiones al bodegón clásico construido mediante materiales deshechos o sucios, así como referencias a la arquitectura más banal.

Sus esculturas, resúmenes de los paisajes a los que aluden, se vinculan al territorio y se expanden por el techo y las paredes de la galería. En junio de 2026 podremos disfrutar de su próxima muestra institucional, con obra nueva, en el CAAC de Sevilla.

Tarjeta postal de la exposición de Alejandro Cesarco en Elba Benítez.

Tarjeta postal de la exposición de Alejandro Cesarco en Elba Benítez. Galería Elba Benítez

Alejandro Cesarco | Elba Benítez

Hay muchas expectativas puestas en la individual de Alejandro Cesarco (Uruguay, 1975) en la galería Elba Benítez. No solo porque haya comisariado, junto a Nancy Spector, la última exposición de Felix Gonzalez-Torres en el Reina Sofía, sino también por su perfil de librero en su singular espacio, Lawrence, en la calle San Mateo de Madrid (cuyo nombre homenajea al artista Lawrence Weiner) orientado a explorar las relaciones entre las publicaciones artísticas y sus públicos.

La obra que presenta titulada Muestra colectiva se entrelaza con su propia vida y se expande dibujando una suerte de autorretrato: un relato de la construcción de un yo habitado, también, por otros.

En ella retoma algunos de sus temas recurrentes, como la memoria, la repetición, la ausencia de imagen, el poder del texto y los límites del lenguaje. Sin desvelar la esencia de la muestra, que el artista quiere mantener en suspense, el trabajo traza una genealogía emocional a través de veintisiete obras que van del siglo VI hasta la actualidad y que aluden a Tintoretto, Emily Dickinson, Andrea Büttner o Hanne Darboven, entre otros.

En la sala pequeña se mostrarán un listado de miedos, de ambiciones y un diagnóstico: una metodología de trabajo que conecta con George Perec, Ignasi Aballí o Dora García.

Cesarco se quita la máscara en esta obra de transición, fruto de un momento vital convulso, después de su mudanza a Madrid desde Nueva York, ciudad en la que residió durante 23 años. Tras esta muestra, vuelve al taller, al ritmo lento de una producción sosegada, lejos del escrutinio público.

Irene de Andrés: 'Por un lugar en el sol', 2026

Irene de Andrés: 'Por un lugar en el sol', 2026 Irene de Andrés

Irene de Andrés | Juan Silió

La ciudad de vacaciones, un concepto creado para las clases trabajadoras por los regímenes fascistas, es el objeto de investigación de la artista Irene de Andrés (Ibiza, 1986). Por un lugar en el sol es el título de esta exposición financiada con la Beca Leonardo de investigación de la Fundación BBVA gracias a la cual analiza los paralelismos entre el diseño del ocio durante la dictadura de Manuel Olveira Salazar quien crea la Colonia de Ferias Um Lugar ao Sol de Caparica en Portugal y la franquista española que hace lo correspondiente con la Ciudad Residencial Tiempo Libre en Marbella.

De Andrés trabaja, a través del díptico y la yuxtaposición videográfica, los paralelismos entre ambos proyectos creados para alojar los programas de ocio y tiempo libre de las clases trabajadoras incidiendo en su instrumentalización como anestesia social. Todas las obras que presenta son inéditas excepto la presentada en la pasada feria ARCO.

Su trabajo declina una mirada profunda y rigurosa hacia los orígenes de la turistificación masiva que vivimos actualmente. Ambos complejos residenciales estivales, el de Caparica y el de Marbella, han evolucionado de forma paralela manteniéndose en activo hasta la actualidad y sobreviviendo a la democracia.

Tiempo Libre de Marbella ha sido privatizada hace tres años y Caparica es un hotel al uso en un complejo particular que conserva su capilla honrando su pasado de exaltación cristiana. En 2027 podremos ver una exposición individual de la artista en el museo Es Baluard de Palma de Mallorca comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo.

Elvira Amor: 'Sin título', 2026

Elvira Amor: 'Sin título', 2026 Fabian Ramos

Elvira Amor | Moisés Pérez de Albéniz

La pintura abstracta, orgánica y dúctil de Elvira Amor (Madrid, 1982), un baile de colores y formas traslúcidas y suaves, se divide en esta Apertura 2026 entre Madrid y Barcelona, donde inaugura sendas exposiciones. En la capital presenta un proyecto en Moisés Pérez de Albéniz que, a su vez, se despliega entre sus sedes de Doctor Fourquet y Marqués de Ahumada titulada Sauce espejo.

En la primera presenta un gran mural y pinturas sobre tela y papel, mientras que, en la segunda, articula un relato a partir de dípticos. En Barcelona, en cambio, inaugurará en la galería Alzueta el fruto de una residencia artística en La Bisbal d’Empordà. Amor tiene un peculiar modus operandi: no concibe su trabajo a partir de series (ni siquiera pone títulos a sus cuadros) sino que produce de un modo abierto y libre.

“Pienso la obra como una capacidad de comunicar a través de la materia, como conjunto, como ritmo. No trabajo con temáticas evidentes, sino que más bien busco su capacidad de remitir a otras cosas, por ejemplo, su relación con la arquitectura o la tendencia a buscar los bordes del bastidor. Mi pintura es muy intuitiva”, cuenta la artista a El Cultural.

Además de la especial selección de colores, a la que dedica mucho tiempo y en la que pueden percibirse sutiles alteraciones tonales, Elvira Amor crea a partir de cambios o vibraciones y también de una cierta trama. Para el curso que comienza tiene agendadas otras dos residencias en Palma de Mallorca y Brasil, además de una exposición en una galería de Bolonia. A esto hay que añadirle un especial encargo de la empresa cervecera Mahou.

Javier Arce: 'Kima', 2026

Javier Arce: 'Kima', 2026 Javier Arce

Javier Arce | The Goma

A la sombra de la galería The Goma, ya que la exposición se titula Sombra natural, Javier Arce (Santander, 1973) presenta un dibujo de gran formato y una serie de esculturas vinculadas al lugar donde vive: el campo cántabro, concretamente un pequeño pueblo llamado Llerana de Saro.

Desde 2005, cuando se mudó allí, su trabajo se inspira en la cabaña y el paisaje en piezas minuciosas, orgánicas, de aspecto vegetal como líquenes o musgos. En los últimos años, coincidiendo con el nacimiento de su hijo, su interés ha derivado hacia las temáticas del jardín y el bosque, y ha comenzado también a cultivar, algo que plasma con rotundidad en la galería.

Arce presenta, además, un vídeo titulado Soy un árbol y Formas del cambio, un conjunto de esculturas efímeras realizadas con plantas. Esta propuesta tridimensional –de vida muy corta y elaboradas con materiales orgánicos–, incorpora fragmentos vegetales procedentes de su propio jardín.

A través de la metodología del juego y del ensayo-error, el artista construye una suerte de ikebana japonés; una estética que materializa tan solo un día antes de su presentación pública. Arce se aleja de lo urbano y lo ecológico configura, indudablemente, un discurso político.

En su quinta exposición individual en la galería, después de ocho años de colaboración, Arce dibuja una constelación de afinidades en sintonía con Yves Clément, autor del Manifiesto del tercer paisaje, o con Forrest Bess, pintor outsider y pescador estadounidense que también se refugió en el campo.

Julia Santa Olalla: 'Santa Bárbara', 2026

Julia Santa Olalla: 'Santa Bárbara', 2026 T20

Julia Santa Olalla | T20 & F2

Una rara avis es la alianza de dos galerías en unas fechas tan especiales como la apertura de la temporada para compartir a un artista. En concreto F2 y la murciana T20 se dividen Hay un vencejo volando, una exposición de obra nueva que tomará Doctor Fourquet.

Julia Santa Olalla (Granada, 1985), formada en Bellas Artes en la Universidad de Granada y en la Accademia di Belle Arti di Brera de Milán, construye una pintura figurativa atravesada por el misterio. Óleos sobre lino, tabla o papel, de formatos diversos, que funcionan como fragmentos de una narración cuyo principio y final desconocemos. Interiores, ventanas, sombras, reflejos y objetos familiares aparecen desplazados de su realidad cotidiana como si latieran en una vida propia.

En su pintura hay algo que es familiar y, al mismo tiempo, desconocido, siniestro pero cálido: una casa que puede parecer la nuestra, pero la luz, la escala o una presencia inesperada terminan por volverla extraña. Santa Olalla trabaja en ese intervalo, dejando que la materia, la pincelada y las elipsis entre unas imágenes y otras hagan tambalear aquello que creemos estar viendo.

En esta exposición aparecen esferas refulgentes, superficies reflectantes y formas que parecen abrir pequeñas fugas hacia otro lugar. Una pintura de lo cotidiano, sí, pero contaminada por algo difícil de nombrar. Además viene un otoño intenso para esta joven artista: tras este vuelo compartido entre F2 y T20, su obra tendrá también una exposición individual en el MARCO de Vigo, programada a partir del mes de octubre.

Élan d´Orphium: 'Lome', 2026

Élan d´Orphium: 'Lome', 2026 Élan d´Orphium

Élan d’Orphium | Formatocómodo

Después del acoso sufrido en redes sociales a raíz de su polémica pieza ganadora del Premio Generaciones 2026, titulada Acto de amor –una nevera que contenía unos pájaros moldeados con ácido úrico del propio artista–, D’Orphium da el salto al circuito galerístico con su primera exposición en un espacio comercial.

Élan d’Orphium (Badajoz, 1992) trabaja desde y con el cuerpo. Ha pasado de exponerse en sus performances drag a trabajar en el estudio, convertido en un refugio más allá de la mirada del otro. Allí ha creado objetos protectores y encantados, en una obra que ha definido como “un encantamiento antifascista”.

Sus primeros trabajos fueron como asistente de pintor y, desde ahí, transfirió la pintura a su cuerpo utilizando la sátira, la picaresca, el humor y el erotismo. ¿Cómo opera la fantasía y sus códigos?, se pregunta. D’Orphium no deja de ser un ser fantástico que se construye a sí mismo a través del arte de contar historias: “Me inspiran tanto el primer álbum de Shakira como las pinturas románicas de la ermita de San Baudelio. Lo que yo llamo poesía lo leen otros como ofensa porque desafía su orden”, afirma el artista.

Lome, como se titula la exposición (no significa nada en particular), reúne diversas técnicas, como el dibujo y el vídeo, y trabaja con la luz y los juegos de la visión. Un espejo en el que se reflejan artistas como Miguel Benlloch, Felix Gonzalez-Torres, Jean Cocteau o Miguel Hernández y que no nos deja indiferentes. Lo veremos en 2027 en el Centro Botín, en su sección Itinerarios, tras haber recibido una de sus prestigiosas becas de arte en 2026.