Carmen Laffón: 'Sanlucar de Barrameda', 1977-1978.

Carmen Laffón: 'Sanlucar de Barrameda', 1977-1978. ©Carmen Laffón, Vegap, Madrid, 2026 / Claudia Ihrek

Arte

Carmen Laffón, la pintora del impresionismo poético que tiñó Andalucía de colores pastel llega al Thyssen

El museo presenta la primera monográfica de la pintora andaluza desde su fallecimiento en 2021.

Casi 70 obras revisan los ejes temáticos de su pintura.

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Estamos ante la primera exposición monográfica que se dedica a la artista andaluza Carmen Laffón (Sevilla, 1934 - Sanlúcar de Barrameda, 2021) desde su fallecimiento a finales de 2021.

Carmen Laffón. Variaciones

Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid. Comisaria: Paula Luengo. Hasta el 27 de septiembre

Hay que destacar el magnífico trabajo de comisariado de Paula Luengo, que en lugar de trazar en la muestra un itinerario cronológico la ha articulado con una concepción temática que nos permite apreciar mucho mejor los ejes centrales que orientaron de manera permanente el horizonte artístico de Carmen Laffón.

La muestra incluye setenta y siete obras, tanto de pequeños como grandes formatos, distribuidas en nueve secciones: 1. “Marcelina / La cuna”, 2. “Bodegones”, 3. “Objetos”, 4. “Paisajes urbanos”, 5. “El Coto”, 6. “Armarios”, 7. “La cal”, 8. “La sal” y 9. “La viña”.

Al final del recorrido se ha incluido un audiovisual sobre Carmen Laffón, con una duración de unos treinta minutos, en el que además de transmitir datos sobre su trayectoria se incluyen participaciones de historiadores, artistas y galeristas que tuvieron contacto con ella.

Aunque los referentes profundos de su trabajo y vida se sitúan en Andalucía, es indudable su alcance intenso en el resto de España y el mundo. Y un dato a destacar es el de su ingreso, como Académica de Número de la Real Academia de Bellas Artes, en el año 2000. Fue la segunda mujer en alcanzar esa posición, algo muy relevante por la recurrente postergación de las mujeres en el reconocimiento de su actividad y trayectorias.

Sus obras tienen siempre un carácter figurativo e impulsan una proyección poética que está más allá

En las variaciones temáticas que se recogen en la exposición es importante un rasgo, para mí decisivo, para poder apreciar la importancia del trabajo artístico de Carmen Laffón: la visión de lo íntimo se proyecta siempre en las obras.

Estas tienen siempre un carácter figurativo, de representación reconocible, pero a la vez impulsan una proyección poética que está más allá de lo externo y nos sitúa en rasgos y signos de la interioridad.

Carmen Laffón: 'Inés Laffón en la cuna', 1995.

Carmen Laffón: 'Inés Laffón en la cuna', 1995. ©Carmen Laffón, Vegap, Madrid, 2026 / Claudio del Campo

En la primera sección, “Marcelina / La cuna”, se presentan dos parejas de óleos de 1965 a 1995. La pareja de Marcelinas son representaciones de niñas muñecas, la otra pareja de bebés en cunas se contrapone a la anterior, trazando un círculo de espejos donde ver el intenso horizonte de la infancia.

En “Bodegones”, la segunda, encontramos representaciones de naturalezas muertas con un rasgo determinante: situadas sobre una mesa con mantel, a partir de 1990 se introduce el paisaje como fondo, y más adelante composiciones verticales.

Ya en la tercera, “Objetos”, podemos apreciar cómo desde los inicios de su actividad artística Laffón explora y reproduce en representaciones las cosas sencillas de la casa: canastas, pequeños muebles, máquinas de coser (dos de ellas, cubiertas bajo tela).

Hay para mí un eco diferente, pero convergente, con lo que Marcel Duchamp llamó ready-mades: todo lo que nos rodea tiene una significación estética.

Algo que tiene también su proyección en la sección cuarta, “Paisajes urbanos”, donde vemos entre arriba y abajo, en dos planos diferenciados lo producido por la naturaleza y los ambientes creados por los seres humanos.

En la quinta, “El Coto”, viajamos directamente a Andalucía, al Coto de Doñana, con vistas horizontales que separan el mar del cielo. Mientras que en la siguiente, “Armarios”, volvemos a los objetos domésticos, pequeños recipientes realizados primero en madera y luego en bronce, sobre los que se superponen capas de pinturas.

Carmen Laffón: 'El Coto desde Sanlúcar I', 2005.

Carmen Laffón: 'El Coto desde Sanlúcar I', 2005. ©Carmen Laffón, Vegap, Madrid, 2026 / Jonás Bel

Las grandes tablas al óleo, témpera y carboncillo, que se centran en utensilios y herramientas, las encontramos en la séptima sección de la exposición: “La cal”. Y es aquí donde el reflejo de los ready-mades tiene un eco más profundo. Como en la obra Bidón y carretilla con cubo de cal (2012-2013), un conjunto de objetos encontrados y escayola, dimensiones variables.

“La sal” es la última de las series de Carmen Laffón, centrada en la representación de las blancas salinas de Bonanza, próximas a su casa y taller de Sanlúcar de Barrameda. Se incluyen aquí siete óleos de gran formato, un delicado bajorrelieve en escayola, y una pequeña escultura.

Carmen Laffón: 'La sal. Salinas de Bonanza', 2020.

Carmen Laffón: 'La sal. Salinas de Bonanza', 2020. ©Carmen Laffón, Vegap, Madrid, 2026 / Claudio del Campo

“La viña”, novena sección, es también una serie, con cuatro paneles de madera y una monumental pieza de bronce inspirada en la pequeña viña que rodea su estudio en Sanlúcar, y que Laffón cuidaba a diario.

En definitiva, un conjunto de piezas que nos muestran la relevancia de esta artista, la unión diversa de pautas y modos de expresión: pintura, escultura, dibujos, elección de objetos, para llevarnos de la representación a lo íntimo en un salto poético visual.