Fotograma del documental 21 Structures on Wissahickon Lane (2025). Foto: Museo Bellas Artes de Bilbao

Fotograma del documental 21 Structures on Wissahickon Lane (2025). Foto: Museo Bellas Artes de Bilbao

Arte

Complejidad y contradicción en el trabajo arquitectónico de Denise Scott Brown

Una exposición en el Museo de Bellas Artes de Bilbao nos descubre el trabajo de esta arquitecta, eclipsada por su marido y socio Robert Venturi.

Más información: Crítica de la nueva exposición permanente de la colección del Reina Sofía: jocosa, melancólica y rebelde

Publicada

Que Denise Scott Brown (Nkana, Zambia, 1931) es uno de los nombres de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX es algo que todo connaisseur de la profesión debería admitir. Siempre adjunta a su marido y socio Robert Venturi, la presente es una de las pocas exposiciones internacionales dedicadas exclusivamente a su figura.

Denise Scott Brown. Ciudad. Calle. Casa

Museo de Bellas Artes de Bilbao. Comisarios: Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga. Hasta el 31 de mayo

Para contextualizar este afán vindicativo cabe remontarse al Premio Pritzker concedido a Venturi en 1991 del que Scott Brown fue excluida del galardón pese a haber colaborado con él desde comienzos de los años sesenta. Aunque en la entrega de premios el arquitecto manifestó que ella realizaba más del 50 % del trabajo del estudio, la organización del Pritzker nunca se lo concedió, ni siquiera retroactivamente.

Ahora es común conceder el galardón a dúos y equipos, aunque entonces todavía dominaba el culto al arquitecto heroico, masculino e individual. La marginación de Denise vino de un sistema patriarcal que, a la hora de resaltar el orden de los asociados Venturi, Rauch y Scott Brown, siempre optó por poner en primer lugar el nombre de Robert.

No es la primera vez que esta arquitecta y urbanista expone en este museo, pues ya participó como integrante de Venturi, Rauch & Scott Brown en Correspondencias. 5 Arquitectos-5 Escultores, comisariada por Carmen Giménez, que recaló en Bilbao en 1983 después de inaugurarse en el Palacio de las Alhajas de Madrid bajo la organización del MOPU (antiguo Ministerio de Fomento).

La fotografía, el arte, la reflexión teórica y el diseño urbano son algunos de sus puntos fuertes, y la arquitectura como disciplina no puede sino beneficiarse. Prueba de ello es esta exposición en un museo de Bellas Artes. Uno de los ejes conceptuales aquí es la casa de Filadelfia donde reside Scott Brown, quien ha participado activamente en la exposición.

Imágenes del proyecto' Learning from Las Vegas, Yale School of Art and Architecture', 1968. Foto: Venturi, Scott Brown and Associates Records, The Architectural Archives, University of Pennsylvania

Imágenes del proyecto' Learning from Las Vegas, Yale School of Art and Architecture', 1968. Foto: Venturi, Scott Brown and Associates Records, The Architectural Archives, University of Pennsylvania

Algunas sillas de su vivienda puntúan las salas como nodos estilísticos: la silla Calvet de Gaudí, una Thonet y otra Windsor, un modelo retrofuturista de Joe Colombo. Del mismo modo, se presentan obras de arte de su colección particular que explican los gustos pop de la pareja: un Liz Taylor de Warhol, dos Lichtenstein, también Alan Feltus o Jessica Todd Harper.

Me parece relevante la serigrafía de una estación de servicio de Edward Ruscha, uno de los padres del Pop Art. Scott Brown se hizo con la emblemática edición Twenty Six Gasoline Stations (1962) de Ruscha, compuesta por fotografías de gasolineras situadas a lo largo de la autopista que unía la casa del artista en Los Ángeles con la de sus padres en Oklahoma City.

La cultura del automóvil y el lifestyle americano se fundieron entonces en la idea del strip, o franja alargada horizontal donde se representa la secuencia de una calle o vía comercial. Este strip o panorama lo pusieron en práctica en ese tratado posmoderno sobre el simbolismo de la forma arquitectónica que es Aprendiendo de Las Vegas (1968-1972), y también en Learning from Levittown (1970), una apreciación de los suburbios denostados por los arquitectos.

La franja urbana de la ciudad atraviesa las calles y desemboca en la intimidad del hogar. Un rasgo ético de Scott Brown era su diseño urbanístico siempre de fuera hacia adentro, del contexto y sus fuerzas (económicas, políticas, sociales) hacia el individuo, de la ciudad a la casa pasando por la calle, como reza el título de esta exposición.

Tomo del proyecto 'Learning from Las Vegas'. Foto: Museo de Bellas Artes de Bilbao

Tomo del proyecto 'Learning from Las Vegas'. Foto: Museo de Bellas Artes de Bilbao

En el fondo, aquello que separaba a Scott Brown y a Venturi del llamado Movimiento Moderno era su convicción de que la forma, en su sentido moderno, es el resultado de un proceso que tiene en cuenta el contexto. Su posición era activista, asociacionista e involucrada con las comunidades con las que trabajaban. Igualmente, su pedagogía implicaba a sus estudiantes en la toma de decisiones como un proceso compartido horizontal.

Esta colectividad palpable en la exposición resulta imprescindible a la hora de aportar una necesaria dosis de complejidad y contradicción. La arquitectura, a diferencia del arte, no debería preocuparse tanto por la firma. De hecho prácticamente ninguna pieza, exceptuando las sillas y obras de arte, lleva escrito en las cartelas un único nombre.

Por último, la voz de Denise Scott Brown recorre la exposición a modo de banda sonora a través del sutil retrato audiovisual realizado en su casa por Pablo García Canga y Manuel Asín. El cine se suma a este homenaje de interrelación posmoderna entre las artes.