Victoria Gil: 'La Virgen Viva', 2024. Foto: Formato Cómodo

Victoria Gil: 'La Virgen Viva', 2024. Foto: Formato Cómodo

Arte

Victoria Gil, la artista costurera que habla de feminismo con vírgenes y bordados

La galería Formato Cómodo nos redescubre a esta artista de gran relevancia en los años noventa que ahora vuelve a Madrid en una valiente exposición.

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Al igual que hablamos de literatos, músicos o cineastas “de culto”, también en las artes visuales contamos con creadores inclasificables que se distinguen por su verdad, pulverizan los párpados de quienes miran sus piezas, despiertan carcajadas imprevistas y ganas de insurrección. Nos calan hasta el fondo con su ternura sincera.

Victoria Gil. Sembrar el hilo

Galería Formato Cómodo. Madrid. Hasta el 10 de abril. De 900 a 25.000 €

Este es el caso de Victoria Gil (Badajoz, 1963), que, con su potente pintura, irrumpió a finales de la década de los ochenta en Sevilla, se coló a comienzos de los noventa en la Nueva York más anarco y feminista para volver como una creadora multidisciplinar, colaborando en varios grupos artivistas críticos ante la pomposa Expo del 92 y, veinte años después, ya con la salud mermada, en ARTifariti donde realiza la expresiva serie de retratos de saharauis, como trazados en una sola línea fluida.

Desde 2014 se autodenomina “costurera”. Siempre incisiva y liberadora, la artista ha derivado hacia la lengua menor de los precarios. El espacio en blanco del lienzo (temido por otros) cada vez es más evidente en el vacío del fondo, en papeles y tejidos sobre los que discurren sus líneas coloreadas y pespuntes y bordados de apariencia indecisa.

A estas valientes piezas les van bien las paredes desconchadas, repletas de huellas de anteriores muestras que las responsables de la galería se niegan a pintar, conservando la desnudez de los estudios de artistas donde las cosas suceden, todavía a la intemperie de la fe, antes de llamarlas “arte”.

Tras la retrospectiva que durante los dos últimos años ha recorrido el cordobés C3A, la Fundación Luis Seoane en A Coruña y el MEIAC de Badajoz, esta exposición recoge obras desde 2019. En las más recientes, la artista remira su trabajo anterior para crear nuevas imágenes. Y, ojo, porque puntualmente coleccionadas por las instituciones no quedan muchas piezas en circulación.

Victoria Gil: 'Zona de subjetividad', 2025. Foto: Formato Cómodo

Victoria Gil: 'Zona de subjetividad', 2025. Foto: Formato Cómodo

Estructurada en tres secciones, la muestra aborda cuestiones centrales en la poética de Victoria Gil: su mirada liberadora ante el yugo tradicional y aun persistente de la religión católica sobre las mujeres; los roles masculino y femenino a través de la vestimenta; y la denuncia y su piedad ante conflictos bélicos.

Frente al conocido políptico Suelo mariano, 1998, con fotografías retocadas digitalmente, donde la artista desnudaba la imaginería de la Virgen enclaustrada en la capilla de un pazo para liberarla en el jardín, hallamos ahora la imponente La Virgen Viva, 2024; como homenaje a la Virgen de las Nieves de La Zarza, el pueblo de sus padres, con el detalle en su gran manto rosa de las cadenas doradas rotas –recordando a su famosa Houdina, adquirida por el MoMA en 1991–, montado sobre un mantel realizado por las vecinas del pueblo en la tradicional subasta anual para mantener el culto a la Virgen.

Entre los trajes y recortables, destacaría el mono neoyorquino Zona de subjetividad, 2025, en homenaje a Hakim Bey, pendant de los felices agricultores pintados a tinta sobre papel. Y ya en el despacho, el mantel Coloso, 2025-26, con guiño al de Goya, junto a las pequeñas servilletas Talco, 2019, contra los genocidios que asolan nuestro Oriente próximo.