El escritor neerlandés Cees Nooteboom

El escritor neerlandés Cees Nooteboom

El Cultural

Muere a los 92 años el escritor neerlandés Cees Nooteboom, uno de los grandes viajeros de la literatura europea

Ganador del Premio Formentor, candidato al Nobel y muy vinculado a España, escribió novelas, poemas y libros de viajes sobre el paso del tiempo, la memoria, la identidad y la historia.

Más información: Cees Nooteboom, Premio Formentor de las Letras 2020

G. Domínguez F. D. Quijano
Publicada
Actualizada

El novelista, poeta y ensayista neerlandés Cees Nooteboom, uno de los autores más importantes de la literatura europea del último medio siglo y estrechamente vinculado a España durante las últimas décadas, ha fallecido a los 92 años, según informó este miércoles su editorial neerlandesa, De Bezige Bij.

Nacido en La Haya en 1933, Nooteboom es considerado uno de los escritores neerlandeses más traducidos y leídos fuera de su país, especialmente en Alemania, y alcanzó reconocimiento internacional por su obra, que combina novela, poesía, ensayo y literatura de viajes.

Su obra gira en torno a temas como el paso del tiempo, la memoria, la identidad y la historia de Europa, inspirado e influenciado por la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.

En los últimos años, además, su nombre solía aparecer en las quinielas para el Premio Nobel de Literatura, algo a lo que él restaba importancia. "Toda palabra empleada en hablar de este tema es tiempo perdido", dijo en 2012 a El Cultural.

El que sí recibió, entre otros, fue el Premio Formentor de las Letras en 2020, por haber "desbordado con su incesante creatividad el límite que proponen los géneros literarios".

"La isla en la que se encuentra Formentor es vecina de mi isla, Menorca, que no es mía, por supuesto, aunque yo diga ‘mi’ isla, pero sí es el lugar donde he escrito gran parte de mis libros y poemas en los últimos cincuenta años. De modo que el premio que recibo es para mí, en cierto sentido, como llegar a casa", declaró entonces.

También recibió el Premio Europeo Aristeon de Literatura (1993) por La historia siguiente, el Premio Bordewijk, el Premio Europeo de Poesía (2008), el Premio de Literatura Neerlandesa (2009) y el mayor galardón que se concede en la literatura de viajes, el Premio Chatwin (2010).

Además de su obra multigénero, también hizo traducciones de poesía española, catalana, francesa y alemana.

La muerte de su padre en 1945, durante un bombardeo en la ciudad neerlandesa de La Haya al final de la Segunda Guerra Mundial, que destruyó su casa, marcó su infancia y dejó una huella visible en su literatura. "Todavía conservo en mi retina la imagen de aquel irreconocible montón de piedras", afirmó cuando recogió el Premio Formentor.

Tras realizar sus estudios en un seminario de franciscanos y otro de agustinos en distintas ciudades, y de los que fue expulsado. "Los clásicos que allí me enseñaron ejercerían una influencia duradera en mi obra, que a partir de aquel momento se caracterizaría por una continua existencia nómada", explicó a El Cultural. "Yo no podía imaginarme en una universidad, mi universidad sería el mundo. No creo que por aquel entonces ya quisiera ser escritor".

Obtuvo su primer trabajo en 1951 en un banco, pero lo abandonó pronto para viajar por Europa. De aquel primer viaje por el continente se nutrió su primera novela, Felipe y los otros, que narra las andanzas de su protagonista por Europa en busca de un amor y por el que obtuvo el Premio Anne Frank en 1957.

Después publicó El caballero ha muerto (1963), una novela experimental que él mismo consideraba su mayor fracaso y le hizo abandonar la novela durante unos años para centrarse en los libros de viajes.

“Empecé a viajar, y, excepto mi poesía más o menos hermética, me situé al margen del ambiente literario habitual, y me dediqué a escribir sobre el mundo y sobre lo que veía en mis viajes. Budapest 1956, el Muro de Berlín 1963, París 1968, Sudamérica después de Cuba, y de nuevo el Muro, pero esta vez en 1989 y a continuación la Alemania unida…”.

En 1980 regresó a la novela con Rituales, con la que obtuvo el reconocimiento internacional. Fue publicada en más de 10 idiomas y luego llevada al cine.

En 1991 publicó La historia siguiente, que se convirtió en un éxito de ventas en Alemania y consolidó su prestigio fuera de Países Bajos.

El vínculo de Nooteboom con España fue constante durante más de seis décadas y desde los años sesenta pasó largas temporadas en Menorca, donde tenía una casa y donde escribió buena parte de su obra. En 2010 afirmó que desde 1954 no había pasado ni un solo año sin visitar nuestro país.

España no fue solo un lugar de residencia, sino también una fuente de inspiración, como muestra su libro El desvío a Santiago (1992), fruto de sus viajes por el Camino de Santiago y considerado uno de los mejores libros de viajes, traducido a numerosos idiomas. "Bueno para Cees Nooteboom y bueno para España", bromeaba el autor en una entrevista con El Cultural.

Sobre la modernización del país, afirmaba: "Lo que yo siempre he buscado en España sigue ahí, pero es cierto que en los trenes, como ocurría en los años 50, la gente ya no comparte su pan y su vino. Yo viví la España anterior al auge del turismo que tan profundamente la ha transformado".

Ya en el siglo XXI, publicó las novelas El día de todas las almas (2001), Perdido el paraíso (2006), Una canción del ser y la apariencia (2010), el libro de relatos Los zorros vienen de noche (2009), donde esboza temas como la memoria, la vida y la muerte, y varios ensayos como Hotel Nómada (2002), Cartas a Poseidón (2012), donde reflexiona sobre la vida cotidiana, Dios y los mitos antiguos. También en los últimos años se han recuperado libros de crónicas y viajes como Noticias de Berlín (2014) o El azar y el destino (2016).

En su entrevista con El Cultural con motivo del Premio Formentor, lanzó esta reflexión sobre el oficio que sería un buen consejo para todo aspirante a escritor: "Vi, leí, esperé, y después escribí".