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"Si supiera el secreto del éxito no viviría tan asustada"

Isabel Allende

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Lo mucho que no entendemos es magia, dice Isabel Allende. Quizá por eso, porque apenas entendemos nada, la magia y el amor de sus novelas la han convertido en la autora iberoamericana más popular. Su última novela, "Hija de la fortuna" (Plaza & Janés), lo ha sido de verdad

Pregunta: Su última novela, Hija de la fortuna, lleva semanas en lo más alto de las listas de los libros más vendidos. ¿Cuál es el secreto de su éxito?
Respuesta: ¡Ay! Si lo supiera habría encontrado una fórmula, todas mis novelas serían similares y yo no viviría tan asustada. Hasta ahora me ha acompañado la suerte, la mejor agente, editores decentes y el buen oído para captar historias. Todo eso puede acabar mañana.
P: ¿Qué es la fortuna para Isabel Allende?
R: Libertad, amor, salud y trabajar en lo que a uno le gusta.
P: ¿Y en literatura?
R: Enamorarse de cada historia y tener la disciplina de escribirla.
P: ¿Qué es la magia para usted, dónde reside?
R: Imaginación y una actitud abierta y curiosa. ¡Nadamos en la mayor ignorancia y queremos explicarlo todo con la razón! Lo mucho que no entendemos, es magia.
P: La protagonista del libro vive un amor intenso y descabellado. ¿Son los suyos así?
R: Por supuesto, ¿y los suyos?
P: Demuestra en la novela que ha manejado una gran documentación histórica. ¿Cuánto hay de imaginación, cuánto de trabajo y cuánto de información en su libro?
R: La mitad es pura investigación, el resto debo haberlo inventado, aunque ahora me parece que todo es verdad y que Eliza Sommers y Tao Chi’en vivieron, viven o vivirán.
P: Una vez más, las mujeres de su último libro son valientes, decididas, emprendedoras, sensibles y bellas. ¿Los hombres son peores personajes? ¿Y en la vida real?
R: En la vida real hay GENTE valiente, decidida, emprendedora, sensible y bella. Son un material estupendo para la existencia en general y la literatura en particular.
P: Soporta con estoicismo varias etiquetas. Una es la que la relaciona directamente con el realismo mágico y con García Márquez...
R: Creo que está usted un poco atrasada en noticias. Hace muchos años que nadie me compara con García Márquez. Ese gran escritor, como muchos otros, como el cine y como los cuentos de mi madre y mi abuelo, me ha influido mucho.
P: Otra etiqueta es la del feminismo. En las puertas de un nuevo milenio, cuál cree que es la gran causa pendiente de las mujeres.
R: Propagar el feminismo, que aún no alcanza al 80 por ciento de las mujeres de este mundo.
P: ¿Y la de las escritoras, más concretamente?
R: Contar buenas historias con la máxima honestidad. No hay que predicar ni machacar mensajes o ideales. Basta con reflejar la realidad y dar voz a quienes no la tienen.
P: Nació en Perú, ha vivido en Chile, Venezuela, y ahora en los Estados Unidos. ¿Se ha desprendido del sentimiento de provisionalidad, de extranjería?
R: No. Siempre seré extranjera, pero ya no me molesta.
P: ¿El otro, el que no es como la mayoría, es siempre el enemigo?
R: ¿Es ésta una pregunta general o personal? En el primer caso la respuesta es sí: la gente cree que cualquiera que es diferente es su enemigo. En lo personal siento todo lo contrario: el disidente, el marginal, el excéntrico, etc. son mis amigos.
P: Tuvo que abandonar Chile tras el golpe de Pinochet. ¿Hasta qué punto eso cambió su vida? ¿Cree que se hubiese convertido en novelista?
R: Cambió mi vida por completo. Dudo que me hubiera convertido en novelista en Chile. La escritura nació de un sentimiento de pérdida, fracaso, confusión. Fue producto del exilio.
P: ¿Se puede ser neutral ante la violencia?
R: No.
P: Aún más, ¿puede un pueblo olvidar a sus muertos impunemente? ¿Cómo le gustaría que acabase el proceso Pinochet?
R: Para iniciar el proceso de reconciliación y salud mental de un pueblo, hay que empezar por admitir la verdad, honrar a las víctimas y ofrecer una honesta disculpa a los sobrevivientes. Eso es lo que le pido a Pinochet y sus secuaces. No me interesa particularmente que sus viejos huesos de dictador se saquen en una cárcel. Ojalá volviera a su casa callado y humilde, pero eso no ocurrirá. Pinochet y la derecha chilena (¿o es un fenómeno mundial?) son de una arrogancia satánica.
P: La memoria es uno de los motivos recurrentes de su obra. ¿La escritura salva del olvido lo que amamos? ¿No lo transforma a nuestro agrado?
R: Ambas cosas.
P: ¿Es cierto que siempre comienza a escribir sus novelas el 8 de enero y que enciende velas a los espíritus y las musas?
R: Sí, me gustan ciertos rituales.
P: ¿Cuál es su espíritu favorito?
R: Mi hija Paula, por supuesto.
P: ¿Realmente cree que la película de "La casa de los espíritus" es mejor que su novela? ¿Por qué?
R: Porque sale Antonio Banderas.
P: En su libro "Afrodita" mezclaba el erotismo con la gastronomía: ¿cuál es su receta favorita?
R: Arroz con leche y otra que no puse en el libro: galletas de mariguana.
P: ¿Cómo se cocina el éxito?
R: Ingredientes: Trabajo, paciencia, entusiasmo y humildad. Preparación: Se mezcla todo, se aliña al gusto y se cocina a fuego lento. El guiso se ofrece a los demás con cariño y uno ni lo prueba, porque el éxito engorda mucho.
P: ¿Y la felicidad? ¿Y el olvido?
R: La felicidad se alcanza cuando hay paz del alma, no se desea nada y sobra amor para dar y repartir. Del olvido no puedo hablar porque mi escritura es un intento desesperado de preservar la memoria, no de cultivar el olvido.