Fernando Alonso celebra su victoria en las 6 Horas de Spa.

Fernando Alonso celebra su victoria en las 6 Horas de Spa. EFE

Motor

Fernando Alonso y una victoria de dos caras en las 6 Horas de Spa

Cinco años después, el piloto español ganó una carrera, en la primera prueba del Mundial de Resistencia, pero que no solo se debió a él.

1.820 días de espera. Hacía tanto tiempo de la última vez que no nos acordábamos de cuál era la sensación de ver ganar a Fernando Alonso, uno de los personajes que más han aportado al deporte español. Él ha sido de los pocos capaces de adentrar al aficionado en la Fórmula 1, un deporte hasta entonces desconocido en España. Ahora, muchos años después, fruto de su ambición por afrontar nuevos ratos, nos coloca en el Mundial de Resistencia.

Y ahí, en este campeonato que durará dos años y consta de ocho carreras (las 6 Horas de Silverstone, las 6 Horas de Fuji, las 6 Horas de Shanghái, las 1.000 millas de Sebring y dos veces las 6 Horas de Spa y las míticas 24 Horas de Le Mans), Fernando Alonso ha vuelto a la victoria 4 años, 11 meses y 24 días después. La última vez que estuvo en lo más alto del podio fue en el Gran Premio de España 2013. Ha pasado mucho tiempo.

Lo consiguió Fernando tras adentrarse en este reto personal y profesional con el que quiere demostrar que es el piloto más completo de todos. Con dos Mundiales de Fórmula 1 ya ganados, busca este y las 500 millas de Indianápolis (en las que ya participó el año pasado), lo que sería conseguir una 'Triple Corona' que ayudaría a mitigar los últimos años de frustraciones y tristezas en la F1. 

"Ha sido un debut fantástico en el Mundial de resistencia", comentó Fernando Alonso al acabar la carrera. "Cualquier cosa puede pasar en las 6 Horas, porque hay mucho tráfico y siempre hay momentos muy arriesgados. Creo que ejecutamos la prueba a la perfección", añadió.

La victoria este sábado en Spa-Francorchamps, de mucho mérito, sin embargo tiene también su doble lectura o su cara oculta. No es Fernando Alonso el único que la ha ganado. Es más, no fue el más decisivo o el relevante ni el que mejor lo hizo tanto el viernes, en la sesión de clasificación, como el sábado, en la carrera, en estas 6 Horas de Spa. 

Esta prueba se disputa en un formato en el que tres pilotos comparten el mismo coche. Durante la carrera van rotando. En el caso de Fernando Alonso participó en el segundo y último turno, dándose el placer de ser el piloto que cruzaba en primer lugar la línea de meta. Los focos iban hacía él, sin contar además el gran poder mediático (bien ganado) que arrastra.

Fernando Alonso, con Buemi, en el podio de las 6 Horas de Spa.

Fernando Alonso, con Buemi, en el podio de las 6 Horas de Spa. EFE

Pese a ello, hay que poner la victoria en perspectiva. En un análisis frío, la gran figura del Toyota Gazoo Racing nº8 no fue Fernando, sino Kazuki Nakajima. El japonés fue el autor de la mejor vuelta de este coche en la clasificación (aunque bien es verdad que a Alonso solo le dio tiempo a hacer una debido a la bandera roja que se mostró) y también fue el que mejor rendimiento dio durante la carrera, pese a que tuvo un momento de tensión al pasar por boxes nada más sustituir al español al estar mal colocado los cinturones y después hacer un trompo por problemas de calentamiento de neumáticos.

Asimismo, y a diferencia de la Fórmula 1, donde jamás ha llegado a tener el mejor coche de la parrilla, y menos en los últimos años, en estas 6 Horas de Spa Fernando Alonso tenía el mejor monoplaza. Casi era una obligación ganar. Toyota es la escudería más poderosa de esta competición, con mucha diferencia sobre el resto. El único rival real era el otro Toyota, el nº7, idéntico al de Alonso y compañía, compuesto por Kobayashi, Conway y Pechito López. Y este fue el que marcó el mejor tiempo en las sesión de clasificación del viernes, pero una sanción por exceso de combustible le castigó con salir desde el pit-lane, una penalización que acabó siendo clave en la carrera.

Un accidente en la última hora de la carrera obligó a salir al coche de seguridad y eso agrupó a los coches. Hasta entonces, Alonso sacaba a Coway un minuto de diferencia y después de ello, nada. Fue ahí cuando peligró la victoria, pero, tras una inteligente táctica con entrada en boxes y, sobre todo, por los problemas en el Toyota nº7 (lo exprimió tanto que casi abandona), Alonso mantuvo la victoria.

Nakajima, Fernando Alonso y Buemi, de Toyota.

Nakajima, Fernando Alonso y Buemi, de Toyota. EFE