Nani Roma, durante la etapa 11 del Rally Dakar.

Nani Roma, durante la etapa 11 del Rally Dakar. Europa Press

Motor

Nani Roma obra el milagro del Rally Dakar para mantener el podio con la ayuda de Laia Sanz, quien evitó la catástrofe

A falta de 500 metros para llegar a la meta, el de Ford rompió una rueda y recibió una sanción, pero consiguió llegar al campamento remolcado por la española.

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Nani Roma se ha visto obligado a creer en los milagros a pesar de que tras la jornada del jueves reconoció no creer en ellos. Después de 311 kilómetros de lucha contra el reloj y contra Nasser Al-Attiyah, el de Ford sufrió un golpe inesperado a falta de 500 metros para llegar la meta.

Antes de llegar a la línea de meta, impactó contra una chicane de piedra y dobló la rueda delantera derecha de su Ford, poniendo en jaque todo el trabajo que había realizado hasta ese momento en esta 48ª edición del campeonato. 

El enlace final parecía imposible, pero Nani Roma consiguió mantener un segundo puesto que parecía perdido gracias a la ayuda de sus compañeros de equipo y, sobre todo, de Laia Sanz, quien lo remolcó hasta el campamento justo a tiempo.

"No los hay (los milagros), yo sólo me centro en seguir mi carrera como hicimos todos los días", reconocía tras la etapa 10 en la que se quedó a poco más de ocho minutos de Al-Attiyah.

Sin embargo, tras cruzar, en tiempo, la línea de meta de Yanbu se vio obligado a cambiar su parecer a tenor de lo que había sucedido unos minutos antes: "Hoy ha sido un milagro". Y es que Nani Roma vio la posibilidad de perder el podio... y el peligro existió.

Un resultado heroico

Exhausto, Nani Roma se apoyaba en el lateral del coche de Laia Sanz, intentando recuperar el aliento y asimilar lo ocurrido, mientras las lágrimas no dejaban de caer.

La piloto española había salvado su podio al encontrarse con él a siete kilómetros del vivac, justo a tiempo para remolcarlo después de que Roma se quedara sin gasolina.

El español vivía entonces una auténtica lucha contra el reloj: necesitaba llegar al control horario antes de las 19:47 para no recibir penalizaciones. Cada minuto de retraso se traducía en un minuto de sanción y su segundo puesto, que le separaba poco más de ocho minutos de Mattias Ekström y Sébastien Loeb, corría serio peligro.

Nani Roma, tras la etapa 11 del Dakar.

Nani Roma, tras la etapa 11 del Dakar. Europa Press

Con la última etapa prácticamente sin cambios esperados, perder este viernes la segunda posición habría significado perderla para siempre.

El drama comenzó al final de la especial cronometrada, a apenas 500 metros de la meta, cuando Roma golpeó un agujero y dañó el brazo superior e inferior de la rueda delantera derecha.

Una jornada con errores

Su Raptor quedó apoyado de lado, obligándole a avanzar los últimos metros con la llanta tocando el suelo. Una vez en el enlace, la prioridad era reparar el coche: Dumas y Prokop se unieron al trabajo, mientras Roma y Álex Haro luchaban contra el reloj para completar los 170 kilómetros de enlace a tiempo.

Y entonces surgió un nuevo obstáculo: se quedaron sin gasolina. Por suerte, Roma había superado a Laia Sanz en el enlace justo antes. Al verlo, abrió la puerta del Ford y salió del coche, llamando su atención.

Sanz reaccionó al instante y remolcó a Roma hasta el vivac. Llegaron con el tiempo justo, permitiendo que Nani solo sumara un minuto de penalización y asegurando, así, su segundo puesto en el Dakar.