Carles Puyol, en una imagen de archivo

Carles Puyol, en una imagen de archivo AFP7 / Europa Press

Fútbol

Carles Puyol, 48 años: "Nunca he ido al gimnasio. Sí he hecho pilates toda mi carrera, pero siempre deportes al aire libre"

La leyenda del Barça y del fútbol español se ha preocupado por seguir estando en forma después de haber puesto fin a su carrera deportiva.

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Carlos Serrano
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Carles Puyol ha pasado buena parte de su vida intentando estar al 100%. Primero, para competir al máximo nivel sobre un campo de fútbol. Ahora, con 48 años, por una razón diferente: mantenerse saludable y llegar al futuro en las mejores condiciones posibles.

El exjugador del FC Barcelona reconoce que la forma de entender el cuidado del cuerpo ha cambiado mucho desde que comenzó su carrera y que alimentación, descanso, ejercicio y suplementación ocupan hoy un lugar central en su rutina.

Puyol compartió sus reflexiones durante un encuentro organizado por Solgar, marca de la que se ha convertido en embajador. Allí recordó que empezó a interesarse por estos asuntos mucho antes de que la nutrición deportiva y los hábitos saludables adquirieran el protagonismo que tienen actualmente entre los deportistas profesionales.

"A mediados de mi carrera y finales ya empieza a evolucionar todo y comienza a tener protagonismo la alimentación y la suplementación", explica en declaraciones recogidas por Telva. Pero en su caso, la curiosidad venía de lejos.

Desde joven buscó información y profesionales que pudieran ayudarle a mejorar su preparación física y su recuperación.

Carles Puyol, en el palco durante un partido del Mundial.

Carles Puyol, en el palco durante un partido del Mundial. Reuters

Durante su etapa como futbolista, su preocupación por el rendimiento llegó a convertirse en una auténtica disciplina personal. Puyol cuenta que durante años registraba prácticamente todo: lo que comía, los suplementos que tomaba, las horas de entrenamiento y el descanso.

Su entorno llegó a sorprenderse por aquella forma de vida. Mientras algunos compañeros veían con extrañeza semejante nivel de control, él estaba convencido de que cualquier detalle podía marcar la diferencia.

Incluso después de un mal resultado, le costaba desconectar. En lugar de pasar el día libre en casa dando vueltas a lo ocurrido, buscaba actividad física como una manera de gestionar la frustración.

"Siempre llamaba a mi fisio y le decía: 'Juanjo, tenemos que ir a entrenar y a la montaña porque necesito limpiar y gestionar'", recuerda.

Aquella mentalidad estaba directamente relacionada con su profesión. El objetivo era recuperarse mejor, entrenar mejor y competir mejor. Con el paso de los años, sin embargo, la motivación ha cambiado.

Del rendimiento a la salud

"Antes era por rendimiento, ahora soy consciente de que ya el rendimiento no es importante y ahora es un tema de salud", resume.

El cambio de perspectiva también modifica la relación con los cuatro pilares que han acompañado a Puyol durante buena parte de su vida: alimentación, descanso, ejercicio y suplementación.

Si durante su carrera estaban orientados fundamentalmente a sacar el máximo partido de su cuerpo, ahora forman parte de una estrategia personal para envejecer en buenas condiciones.

Su objetivo, explica, no es conseguir resultados inmediatos, sino preservar su calidad de vida durante el mayor tiempo posible. Y lo cuenta con el sentido del humor que le caracteriza: quiere "poder morir joven lo más tarde posible", bromea, antes de elevar la meta hasta los 150 años.

La frase resume una idea que atraviesa su actual filosofía de vida: el paso del tiempo es inevitable, pero llegar a las distintas etapas de la vida con la mayor autonomía posible depende, en parte, de los hábitos que se construyen mucho antes.

El deporte al aire libre

Su día comienza temprano. A las siete de la mañana se levanta, despierta a sus hijas y toma un café. El desayuno no siempre está presente, aunque cuando lo hace suele optar por huevos con aguacate. También incorpora a su rutina suplementos de vitamina C y Cellular Energy de Solgar.

Después llega el ejercicio. Puyol mantiene la costumbre de entrenar por la mañana y aprovecha buena parte de su tiempo libre para practicar deporte al aire libre. Tras llevar a sus hijas al colegio, suele salir a la montaña con sus perros.

Cuando la agenda profesional se lo permite, también juega al pádel, una disciplina que ha ganado protagonismo en su vida tras su retirada del fútbol.

El pádel se suma a otras de sus aficiones deportivas, como el esquí alpino y el esquí de montaña, una modalidad que describe como especialmente exigente, pero también divertida.

Hay, sin embargo, una actividad que nunca ha formado parte de sus preferencias: el gimnasio. "No he ido nunca al gimnasio en mi vida", reconoce, salvo cuando las lesiones le obligaban a realizar trabajos específicos de recuperación.

Eso está empezando a cambiar. Puyol admite que ahora es consciente de la importancia del trabajo de fuerza y que ha decidido incorporar las pesas a su rutina. Durante su carrera sí practicó pilates de forma habitual, pero su relación con la musculación ha sido mucho más limitada.

La evolución que Puyol observa no se limita a su propia rutina. También percibe un cambio generacional en la manera en que los deportistas entienden el cuidado físico.

En su época, explica, la alimentación, el descanso y la suplementación fueron ganando protagonismo progresivamente. Hoy forman parte de la preparación habitual de muchos deportistas desde edades mucho más tempranas.

Para Puyol, esa transformación puede contribuir a que las nuevas generaciones prolonguen sus carreras y lleguen a etapas posteriores de su vida en mejores condiciones físicas.

"Van a tener carreras más longevas, van a estar más sanos y mejor físicamente. Podrán disfrutar más", sostiene.

El exfutbolista observa así desde otra perspectiva una evolución que también le ha afectado personalmente. El jugador que durante años anotaba cada comida, cada entrenamiento y cada hora de descanso ya no persigue mejorar su rendimiento sobre el terreno de juego.

Ahora persigue algo diferente: conservar durante el mayor tiempo posible la capacidad de disfrutar de una vida activa.

A sus 48 años, su rutina sigue teniendo mucho de la disciplina que marcó su carrera. La diferencia es que el objetivo ya no está en el marcador ni en los noventa minutos de un partido. Está mucho más lejos: en llegar a los próximos años con el cuerpo preparado para seguir haciendo aquello que disfruta.