Jude Bellingham, tras su segundo gol a Noruega.

Jude Bellingham, tras su segundo gol a Noruega. REUTERS

Fútbol

Jude Bellingham, 23 años: "De pequeño no me gustaba el fútbol, pero si alguien me lo quita ahora me volvería loco"

El atacante del Real Madrid confesó que su atracción al fútbol fue creciendo a medida que se fue haciendo mayor.

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Jude Bellingham aterrizó en el Santiago Bernabéu como uno de los grandes fichajes de los últimos tiempos.

Su adaptación a la exigencia del esquema blanco y su innegable conexión con la grada fueron inmediatas, consolidándose con rapidez como una pieza vital en la capital española y en la selección de Inglaterra. A sus 23 años, afronta ya su tercera temporada consecutiva en el club madridista, buscando recuperar su versión más decisiva tras superar una compleja operación de hombro en Londres y haber asumido un rol más retrasado en el césped el curso anterior.

A pesar de su talento natural y su estatus como uno de los referentes mundiales de su generación, los inicios del británico estuvieron alejados de la pasión deportiva. Durante una entrevista concedida al diario francés L'Èquipe, el internacional desveló un detalle sorprendente sobre su niñez: el balompié no le generaba ningún interés.

"De pequeño no me gustaba el fútbol. Es una locura, lo sé. Si alguien me quita el fútbol ahora me volvería loco", confesó el jugador, marcando un enorme contraste con el marcado carácter competitivo que exhibe en cada partido.

En lugar de prestar atención a la pelota, el joven Jude prefería dedicarse a explorar minuciosamente los alrededores del campo de entrenamiento. Mientras sus compañeros corrían motivados tras el balón, él se entretenía pacíficamente recogiendo hierbas y elaborando pequeños collares de margaritas que luego entregaba a su madre, quien lo observaba con paciencia desde la banda.

Esta ausencia de interés inicial jamás supuso un conflicto en casa gracias a la actitud sumamente comprensiva de sus padres. Ellos optaron por no obligarlo nunca, permitiéndole disfrutar plenamente de su infancia con absoluta libertad.

El propio centrocampista británico recordó cómo su progenitor le restaba toda importancia a su apatía deportiva con una frase que definió aquella época: "Si quieres jugar al pilla-pilla juega o vete a recoger flores", rememoró.

Con el paso del tiempo, ese desinterés inocente se transformó en una vocación inquebrantable que lo ha catapultado hacia la élite. Hoy, asume con asombrosa madurez el peso histórico que recae sobre sus hombros y valora profundamente la magnitud institucional de defender el escudo merengue.

"No muchos jugadores pueden jugar en el Real Madrid. La propia equipación es muy famosa y cuando la llevas puesta parece un súper traje. Es difícil no sentir que esto es la cima del fútbol", concluyó.