Ferran Torres, en su debut con el PSG.

Ferran Torres, en su debut con el PSG. REUTERS

Fútbol

Ferran Torres, 26 años: "Ceno sobre las 8 y ya no como nada hasta el día siguiente a las 14 horas"

El delantero del PSG debutó a lo grande con su nuevo equipo al marcar dos goles.

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Ferran Torres ha inscrito su nombre en el Olimpo del fútbol. Su inolvidable gol en el minuto 106 de la prórroga ante Argentina coronó a España como campeona del mundo por segunda vez.

Este hito histórico no es una casualidad, sino la consagración de un deportista que cuida cada milímetro de su rendimiento con una fe inquebrantable.

Más allá de su famosa mentalidad de 'Tiburón' y del trabajo psicológico que le ha servido para sortear grandes adversidades, el atacante del Fútbol Club Barcelona cimenta su extraordinario estado de forma en una disciplina férrea. Su vida, lejos de los focos y terrenos de juego, está sostenida por una exigente rutina física y nutricional.

El ayuno intermitente como motor

Al pasar por El Hormiguero, el héroe de la Selección explicó un pilar invisible de su éxito: el ayuno intermitente. A diferencia de las dietas tradicionales para deportistas, centradas en copiosos desayunos antes del ejercicio, el jugador prefiere alargar al máximo el reposo digestivo.

Para garantizar un estado óptimo de ligereza y explosividad, su ventana de alimentación es rigurosa y se concentra en la segunda mitad del día. Así lo explicó con total naturalidad ante Pablo Motos: "Yo suelo cenar sobre las siete y media u ocho y ya nada hasta el día siguiente a las dos".

Afrontar entrenamientos de máxima intensidad tras dieciséis horas sin ingerir alimentos parece un reto extremo, pero para el valenciano es el motor de su rendimiento. Lejos de sentir fatiga, asegura que esto revolucionó su vitalidad diaria: "Entrenar con el estómago vacío me da más energía. Con el estómago vacío, me siento con más energía. No tengo hambre. No tengo la necesidad".

Los resultados de este hábito son tan evidentes que han contagiado al vestuario azulgrana. Su compañero, Pedri González, se sumó a esta disciplina al comprobar sus múltiples beneficios. La adaptación inicial no fue sencilla para el mediocampista canario, pero la insistencia terminó dando frutos, tal y como el delantero reveló entre risas: "A Pedri le costó, pero ahora me lo agradece y se siente con más energía".

La combinación de resiliencia mental, descanso y rutinas milimétricas es el combustible perfecto de Ferran. El indudable éxito en la élite mundial nunca es casualidad, sino fruto del trabajo constante y silencioso que hoy lo mantiene en lo más alto tras hacer vibrar a España.