Mikel Oyarzabal, junto con su padre Ernesto.

Mikel Oyarzabal, junto con su padre Ernesto. Captura de redes sociales.

Fútbol

Ernesto, padre de Oyarzabal (29): "No veía claro que mi hijo de pequeño llegara a ser profesional porque es difícil"

El progenitor del delantero de la Selección ha apoyado siempre a su hijo durante su carrera, a pesar de las dudas del comienzo.

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Carlos Serrano
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Un momento para la historia. La selección española vuelve a disputar una final de un Mundial de fútbol. Dieciséis años después de aquella inolvidable cita de 2010, el combinado nacional ha logrado clasificarse de nuevo para el partido decisivo del torneo.

Más allá del resultado que se produzca ante Argentina, el triunfo frente a Francia fue una demostración del trabajo colectivo de un equipo en el que resulta difícil señalar a un único protagonista.

Cada futbolista aportó su esfuerzo para mantener vivo el sueño de un grupo que inevitablemente recuerda a la generación que conquistó el Mundial de 2010. Ahora, el objetivo pasa por culminar la gesta este domingo. Para lograrlo, jugadores como Mikel Oyarzabal deberán seguir marcando la diferencia en los momentos decisivos.

El delantero donostiarra fue el encargado de abrir el marcador desde el punto de penalti. Una falta sobre Lamine Yamal puso toda la presión sobre los hombros del atacante de la Real Sociedad, consciente de que cargaba con las ilusiones de todo un país.

Sin embargo, Oyarzabal no titubeó. Se tomó unos segundos para concentrarse y ejecutó un potente disparo que acabó en el fondo de la portería. El guardameta francés llegó a adivinar la trayectoria, pero no pudo evitar el gol.

Mikel Oyarzabal.

Mikel Oyarzabal. REUTERS

Si Mikel nunca dudó ante aquella pena máxima, quien sí tuvo ciertas reservas en el pasado fue su padre, Ernesto Oyarzabal, cuando su hijo decidió apostar por el fútbol.

Siempre confió en su talento, aunque era plenamente consciente de la dificultad que supone alcanzar la élite en este deporte. "Era muy de jugar en la calle. Vivimos cerca de la plaza y bajaba mucho a jugar", recordaba en una entrevista concedida al diario Marca.

Con el paso de los años, aquel niño que pasaba horas con un balón terminó haciendo realidad su sueño. Aun así, su padre admite que nunca tuvo claro que pudiera convertirse en profesional.

"Ver que va a ser profesional es algo que yo no lo veía claro, porque es muy difícil. Ves que va bien, te dicen cosas, pero sabes lo que es el fútbol. Por eso todo esto es un sueño", confesaba al citado medio.

Desde pequeño, Oyarzabal tuvo clara su pasión por el fútbol, aunque su formación fue mucho más allá del terreno de juego.

La familia siempre ocupó un lugar prioritario en su vida y compaginó esa estabilidad con su crecimiento deportivo, hasta convertirse en uno de los delanteros más destacados del panorama actual. "De niño, siempre estaba con la pelota, a todas horas", recordaba su padre.

Al comprobar el interés y la energía que mostraba desde muy pequeño, sus padres decidieron complementar su formación con otras disciplinas deportivas. "Era un chaval muy inquieto y lo apuntamos a judo. Yo practiqué ese deporte con un profesor muy bueno", explicaba Ernesto Oyarzabal, convencido de los valores que aporta esta disciplina.

El judo, sin embargo, no fue el único deporte que practicó antes de centrarse definitivamente en el fútbol.

También pasó por la natación, una experiencia que contribuyó a completar su desarrollo. "Era capaz de domesticarnos a nosotros. Me parece un deporte que aporta muchas cosas: educación, respeto, valores... También practicó natación. Y, luego, ya, el fútbol", concluía su padre al recordar los primeros años de quien hoy lidera el ataque de la Selección Española.