Fabio Cannavaro, con Uzbekistán.

Fabio Cannavaro, con Uzbekistán. REUTERS

Fútbol

El éxito de Fabio Cannavaro fuera del fútbol: yates de lujo por 1 millón de euros y una pizzería napolitana

El exjugador del Real Madrid y Balón de Oro participó en el reciente Mundial como seleccionador de Uzbekistán.

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A. M.
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Para muchos, el nombre de Fabio Cannavaro evoca inmediatamente imágenes de pura gloria deportiva: el capitán incombustible de la selección italiana levantando la Copa del Mundo en Alemania 2006, el férreo defensa central que desesperaba a los delanteros rivales, y el inusual ganador del Balón de Oro siendo zaguero.

Sin embargo, detrás del ídolo que brilló en clubes históricos como el Real Madrid, la Juventus o el Napoli, se esconde una faceta menos mediática pero igualmente fascinante: la de un astuto y polifacético empresario.

Lejos del césped, la presión de las gradas, los pitidos finales y los banquillos que ahora ocupa como entrenador, el italiano ha sabido construir un sólido perfil financiero. Su estrategia de diversificación refleja tanto su gusto por la exclusividad como el profundo amor incondicional por sus raíces.

Dos de sus apuestas más llamativas en el mundo de los negocios ilustran a la perfección esta singular dualidad: su incursión en el selecto mercado de los yates de lujo y su devoción por la auténtica gastronomía a través de una pizzería napolitana. En el competitivo y deslumbrante sector náutico, Cannavaro vio una oportunidad clara de inversión.

Acostumbrado al estilo de vida mediterráneo y a la belleza de las costas italianas, el exjugador se involucró en el mercado de embarcaciones de recreo de altísima gama. A través de empresas dedicadas a la gestión y el alquiler naval, Cannavaro ha estado vinculado a una flota de yates, aunque llegó a sufrir un embargo de cerca de un millón de euros.

Estas imponentes embarcaciones no son solo un capricho personal para surcar el mar en verano, sino un activo empresarial estratégico destinado a satisfacer las exigentes demandas de una clientela exclusiva.

El negocio del chárter de lujo le ha permitido capitalizar el turismo de élite que cada temporada inunda enclaves paradisíacos como Capri, Cerdeña o la Costa Amalfitana. Pero si los yates representan la sofisticación y el éxito internacional de Cannavaro, su otra gran pasión empresarial lo devuelve directamente a las vibrantes y bulliciosas calles de su infancia.

Como buen hijo de Nápoles, la ciudad donde la pizza es considerada un arte y casi una religión, Cannavaro no podía dejar pasar la oportunidad de invertir en sus orígenes culinarios. El legendario exdefensa ha impulsado y respaldado el éxito de la auténtica pizzería napolitana, un concepto de negocio diseñado para salvaguardar y exportar el verdadero sabor del sur de Italia.

A finales de 1999, cuando aún jugaba en el Parma, Cannavaro se convirtió en socio inversor de Sebeto S.p.A., el grupo empresarial detrás de la exitosa y gigante cadena internacional de pizzerías napolitanas Rossopomodoro.

El incuestionable éxito de Fabio Cannavaro en los despachos demuestra que su visión analítica trasciende los límites del terreno de juego. Con la misma inteligencia táctica con la que anticipaba los pases de sus adversarios, el italiano ha sabido leer el mercado actual.

Ha logrado equilibrar de manera magistral inversiones de alta exclusividad, como el sector de los yates, con negocios de carácter mucho más tradicional, accesible y pasional, como la gastronomía de su querida Nápoles. Una doble victoria que le asegura seguir triunfando, esta vez, en la exigente liga de los negocios.