Una pintura en una tumba de un faraón del Antiguo Egipto.

Una pintura en una tumba de un faraón del Antiguo Egipto.

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La rebelión obrera contra Ramsés III: así fue la primera huelga de la historia

El legado del Antiguo Egipcio no se ciñe exclusivamente a majestuosas obras de arte como las pirámides de Guiza, efigies de faraones o los jeroglíficos. También se sitúa en esta época el embrión de la lucha obrera, de los derechos de los trabajadores. Y aunque tradicionalmente se asocie la construcción de estos monumentos a esclavos exhaustos y golpeados por el látigo de sus jefes, lo cierto es que hubo una ocasión en que los trabajadores egipcios se plantaron para reclamar mejores condiciones.

Fue, en concreto, el 14 de noviembre de 1152 a.C., y la historiografía ha bautizado el acontecimiento como la primera huelga de la historia. Un grupo de unos sesenta artesanos que ayudaban a la construcción del Valle de los Reyes, la necrópolis donde se encuentran las tumbas de la mayoría de los faraones del Imperio Nuevo, se negó a continuar con sus labores porque no recibían comida ni ropa nueva.

En esa época gobernaba Ramsés III, faraón de la Dinastía XX, cuyo reinado estaba a punto de cumplir tres décadas. Por otra parte, Egipto se encaminaba hacia un periodo de decadencia del que le iba a resultar complicado remontar el vuelo. Las dificultades a las que tenían que hacer frente estos trabajadores desencadenaron la revuelta, que no se limitó exclusivamente a un día. Hasta en tres ocasiones se declararon en huelga.

La narración de los acontecimientos quedó registrada en el papiro de la huelga, que se conserva en el Museo Egipcio de Turín, en Italia. Los huelguistas era picapedreros, carpinteros y dibujantes que estaban dirigidos por el escriba Paturere y dos contramaestres. La finalidad de su protesta era reclamar el salario alimenticio que no habían recibido durante el último mes.

En una parte del papiro se detallan las demandas de los trabajadores: "Tenemos hambre, han pasado 18 días de este mes… Hemos venido aquí empujados por el hambre y por la sed; no tenemos vestidos, ni pescado, ni legumbres. Escriban esto al faraón, nuestro buen señor y al visir nuestro jefe, que nos den nuestro sustento".

Cómo se resolvió la huelga es una incógnita. ¿Recibieron un castigo los huelguistas? ¿Fueron atendidas sus peticiones? Según recogen algunas versiones, el visir accedió a entregar las provisiones pendientes y el grupo de artesanos regresó al trabajo. Si fue así, tuvieron suerte de que el faraón no recurriese a otras soluciones más drásticas para resolver el conflicto.