Ricardo III, rey de Inglaterra.

Ricardo III, rey de Inglaterra.

Escena Teatro y leyenda negra

Boicot a Shakespeare: piden el veto de su obra en la tumba de Ricardo III

Una recogida de firmas exige que se cancele la representación del texto "difamatorio" del dramaturgo junto a la tumba del monarca. Shakespeare lo pintó como al villano perfecto, pero ahora los historiadores le desmienten y Leicester quiere proteger su imagen. 

Realmente, caballeros, era un tirano sangriento y un homicida; alguien criado en sangre, y en sangre asentado”. Estas son las palabras que le atribuye Shakespeare a Enrique VII a propósito de Ricardo III, su predecesor en el trono de Inglaterra, después de su muerte en la batalla de Bosworth. No en vano una de las obras más célebres del padre de las letras inglesas lleva el nombre de este pérfido monarca: Ricardo III.

Más que un texto es una venganza, una leyenda negra que aspira a algo más que la oralidad para verter su palabra. La pieza ha perpetuado una imagen del rey literariamente perfecta, poco menos que el villano universal, un hombre jorobado, despiadado y abyecto que presuntamente traicionó a su hermano Eduardo: éste le confió la tutela de sus hijos y él no dudó en adueñarse del trono inglés y hacer asesinar a sus dos sobrinos en la Torre de Londres.

Su hermano Eduardo le confió la tutela de sus hijos y él no dudó en adueñarse del trono inglés y hacer asesinar a sus dos sobrinos en la Torre de Londres

Reinó menos dos años, fue el último monarca inglés en caer en campo de caballa y el único enterrado de cualquier manera: sus restos aparecieron en 2012 -unos 530 años después de su muerte- bajo un aparcamiento público, en Leicester. En 2015, la ciudad le rindió honores a Ricardo III a golpe de pompa fúnebre y revisión histórica. Desde entonces se le reivindica como un héroe local, allí donde murió luchando -dicen que valientemente- ante la presión de sus enemigos. Hasta un retrato ha dejado claro que Shakespeare exageró su deformidad: ¡no tenía chepa! 

Boicot a Shakespeare

El indeseable se volvió profeta en su tierra: ahora le llaman “el rey difamado” y sus defensores aseguran que su reputación fue calumniada por la obra de Shakespeare, la que, afirman, fue un trabajo de propaganda de la dinastía Tudor que quitó a Ricardo del trono. Por eso ha levantado tantas ampollas la idea de que se celebre una representación de la polémica obra del dramaturgo en la misma tumba del rey, allá en la catedral de Leicester: entradas agotadas para el próximo miércoles, sí, conviviendo con numerosos intentos de boicot.

Unas 1.300 personas firmaron una petición para vetar la representación de Ricardo III en la catedral, y muchas voces autorizas han salido a reprender la visión histórica de Shakespeare sobre el monarca: la historiadora Philippa Langley -agente clave en la recuperación de los restos del rey en 2012-, ha espetado que “realizar la obra difamatoria de Shakespeare al lado de la tumba no es adecuado ni un acto cristiano”.

La obra se verá de nuevo en este lugar y en un mundo donde el poder continúa siendo un elemento de corrupción, donde los inocentes son víctimas y la reputación de los buenos es calumniada

Quien sí ha apoyado el proyecto ha sido David Monteith, el canónigo que preside el cabildo de la catedral de Leicester. “La obra se verá de nuevo en este lugar y en un mundo donde el poder continúa siendo un elemento de corrupción, donde los inocentes son víctimas y la reputación de los buenos es calumniada”, ha manifestado en comunicado. Por ahora, a pesar de las protestas, la representación sigue en marcha. 

777 días en el poder estuvo Ricardo, y ya van 5 siglos de pesada sombra. El hallazgo de su esqueleto fue descrito por los expertos como uno de los descubrimientos más importantes en la historia inglesa. Shakespeare se despide de él en su obra pintándolo solo en medio del campo de batalla, llorando desconsoladamente e implorando: “Un caballo, un caballo, ¡mi reino por un caballo!”.