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Era 2010 cuando la Maison Dior se dio cuenta de que todos los clientes que entraban en su impresionante tienda de Saint-Tropez, situada en un bellísimo palacete de la zona más chic de la Riviera Francesa, querían quedarse un rato en los jardines para impregnarse de la elegancia de sus flores o simplemente disfrutar de las vistas.

Por eso, la famosa firma de moda apostó por crear allí mismo un restaurante y un café, que sólo abría de forma temporal en los meses de verano a manos de uno de los tótems de la cocina francesa, Yannick Alléno, un faro en el universo Michelin con 18 estrellas repartidas en más de 20 locales por todo el mundo.

El lugar se convirtió, inmediatamente, en un templo a la elegancia. Los platos, llenos de detalles Dior, suponían una obra de arte a la altura de cualquier creación de la Maison y con simplemente atravesar la puerta de los jardines, se entraba en un universo mágico, como Alicia en el País de las Maravillas, donde cualquier pasta te podía hacer sentir enorme o pequeñita.

Los jardines donde se ubica Monsieur Dior y Le Café Dior.

Los jardines donde se ubica Monsieur Dior y Le Café Dior. Dior

Sin embargo, todo cambia en las casas de moda, más sensibles que nadie a las nuevas tendencias incipientes, y la firma cerró el local en noviembre de 2024 siendo consciente de que tenía que renovarse, por dentro y por fuera.

Mientras fichaban al nuevo director creativo y diseñador principal, Jonathan Anderson, en abril de 2025, remodelaban la tienda de Saint-Tropez, el restaurante y el café, y fichaban a un nuevo dios, el chef argentino Mauro Colagreco, un obseso de la gastronomía circular, respetuosa con el planeta y las necesidades de la naturaleza.

Lo que decíamos, nuevas tendencias.

El chef argentino Mauro Colagreco.

El chef argentino Mauro Colagreco. E. E.

Dicen que la conexión entre Mauro Colagreco y la Maison Dior fue instantánea. Que le valió simplemente estar unos días dentro de la famosa casa francesa en París, leyendo los archivos del diseñador con ensayos hasta de cocina y etnobotánica, para darse cuenta de su amor por los colores, la naturaleza, el mar y... los astros. ¡Bingo!

El chef argentino lleva años implementando en su restaurante Mirazur, en Menton, una agricultura biodinámica que se basa, precisamente, en los ciclos lunares. "La luna es ahora nuestra jefa de cocina", llegó a decir Colagreco hace unos años en una edición de Madrid Fusion.

De ahí, también cuentan que Christian Dior era un loco de la astrología, que consultaba a los astros para cada colección y que llenaba sus espacios de amuletos. Una visión que aún acercó más la creatividad de estos dos magos.

Una de las creaciones de Colagreco que se sirve en Monsieur Dior.

Una de las creaciones de Colagreco que se sirve en Monsieur Dior. Dior

Uno de los platos de Monsieur Dior.

Uno de los platos de Monsieur Dior. Dior

Así que ¿qué podríamos comer en Monsieur Dior y Le Café Dior by Mauro Colagreco?. Al mediodía "El almuerzo del Sol" y cuando cae la noche "La cena de la Luna", con platos poéticos donde los colores dialogan entre sí, los detalles marcan la elegancia y el equilibrio de lo que se posa en la mesa es un homenaje a los jardines que Christian Dior adoraba.

La estética de los platos está a la altura de una Maison Dior y la composición se basa principalmente en verduras, muchas de ellas traídas directamente de su huerto en Menton y preparadas sólo 48 horas después de haberlas recolectado. Se presentan mezcladas por su escala de ácidos y de colores, acompañados de productos del mar, donde no falta la langosta o el bogavante, y sabores intensos. Recetas habituales de la cocina activista de Colagreco.

Si no conseguimos reserva en el restaurante, siempre nos queda tomar algo en Le Café Dior, que sí que va a estar abierto todo el año. En este caso, las creaciones de repostería son piezas de arte que mezclan la elegancia botánica que se respira en los jardines con la reinterpretación de los emblemas de Dior.

Una de las piezas de repostería en Le Café Dior.

Una de las piezas de repostería en Le Café Dior. Dior

Un pastel de Le Café Dior.

Un pastel de Le Café Dior. Dior

Podemos desayunar o apostar por la hora del té, que no es una infusión cualquiera puesto que Le Bal des Fleurs, como lo han llamado, está diseñado para rendir tributo al jardín en su expresión más pura revelando toda la riqueza de sus formas y matices: rosas, violetas, dalias…

"Con Monsieur Dior en Saint-Tropez, hemos querido plasmar el espíritu de la Maison Dior y el legado de Christian Dior: su amor incondicional por los jardines, que consideraba una inagotable fuente de inspiración, casi como un santuario interior. Para él, la naturaleza, lejos de ser un mero ornamento, era estructura, sensación y arquitectura", explica el chef argentino.

Y añade: "Como es obvio, nuestra cocina se inspira en la naturaleza, una presencia constante y en perpetua evolución que se transforma en un lenguaje tan libre como preciso, y en las líneas, los volúmenes y los colores de los vestidos emblemáticos de la Maison, pero también, y sobre todo, en la Provenza y su luz extraordinariamente singular. Algo parecido a la poesía del Mediterráneo, en su máxima expresión".