Marbella bien merece la pena una escapada. Durante infinidad de años, fue el destino preferido de la jet set y de las grandes fortunas internacionales. De aquel pasado glorioso quedan el glamour, ahora más relajado y eso que la hace irresistible. Hoteles, playas y, por supuesto, un nivel gastronómico loable.

Estos son los restaurantes que no hay que perderse en una visita estival a la joya de la Costa del Sol.

Leña

Leña. Dani Garcia

Cuando Dani García anunció el cierre de su tres estrellas Michelin, el mundo gastronómico se tambaleó. Iba a convertir aquel estandarte de su cocina en un steakhouse. Pero conociéndole, estaba claro que nos iba sorprender y lo ha hecho con creces.

El espacio que ocupaba su buque insignia, en el hotel Puente Romano, ha mutado en un espacio que sorprende, con tonos oscuros, que van variando en una paleta de colores que no distrae al comensal de lo que sucede en la mesa. Preside el espacio un enorme ventanal a la cocina, donde sus cocineros apuran carnes a la brasa en diferentes preparaciones. Ahora más que nunca, el chef pone toda la carne en el asador.

Olvídate de lo que tienes como un asador en la cabeza, porque aquí Dani García recupera esa esencia, pero la lleva al más alto nivel, conservando en muchos casos, la creatividad y el savoir faire de la casa que antes ocupaba este espacio. 

Lleva poco tiempo abierto, pero hay platos que ya son icónicos, como el aguacate a la brasa o una burrata ahumada que terminan de preparar en la mesa. Imprescindible seguir con los pinchitos de pollo al yakitori, ya sean las alitas o tipo albóndiga como los tsukune japoneses, kebabs o 'la burger...que le dio sentido a todo' la carne de la cual se prepara delante del comensal y lleva su famosa y secreta salsa bull. Te darán ganas de repetir, es totalmente irresistible. 

Como en cualquier asador que se precie, los cortes de carne de la sección de su carta 'Toda la leña en el asador' son protagonistas. Los resuelven con ribeye de vaca vieja, chuleta de lomo alto, tomahowk o chuletón a la parrilla, haciendo honor a los asadores de San Sebastián... que acompañan de guarniciones como unos espárragos verdes con bearnesa o parmentier de patata.

Los postres también son de altura. Uno de los más demandados es la tarta di rosa, un delicado brioche que acompañan con helado de mantequilla tostada. Si buscas algo más refrescante, prueba el tiradito de piña asada.

La Milla

Si alguien nos preguntase por la definición de un chiringuito gastronómico, indudablemente el primer nombre que se nos vendría a la mente sería La Milla, en Marbella. 

Ya son seis las temporadas que César Morales y Luis Miguel Menor, se han consolidado como una de las mecas del buen comer en la Costa del Sol. Y no es para menos, porque el lugar lo merece con creces. Este año estrenan nueva imagen, una vuelta de tuerca en su alma marinera de la mano del estudio de interiorismo de Marta Zarzalejos.

Cambian el espacio, pero no cambia su filosofía: 'Elegimos el mar'. De esta forman dan sentido a una carta, que cambia a diario, porque trabajan con producto fresco que llega de las lonjas cercanas. Además, tienen algunos platos fijos en carta, pero lo mejor, es dejarse llevar por las novedades diarias y otros que se han consolidado como imprescindibles. También existe la opción del menú 'Fiesta', que por 89 euros supone un despliegue de lo mejor de lo mejor. 

Podemos arrancar con su producto puro y duro, como la concha fina malageña, los bolos de Fuengirola, alistados, quisquillas... Seguir con algo de fritura, como su excepcional y delicada puntilla o con un plato icónico. ¿El plato del verano para nosotros? Posiblemente sí. Se trata de un tartar de atún con yema de huevo, que sirven con su clara frita y hecha puntilla para comer con las manos, al que también se le puede añadir caviar. Es rozar el cielo con los dedos. 

Los espetos cobran especial importancia, tanto en los pescados pequeños, como su dúo de espetos con sardinas de Málaga y salmonetes de Estepona o con pescados más grandes de la zona como la urta o el pargo, que asan de esta forma tradicional y muy común de ver en la costa de Marbella.

Si queda hueco para algo más, sus arroces también son memorables. Para cambiar de registro, puedes pedir el arroz de ibéricos con láminas de jamón ibérico Carrasco, panceta y secreto.

Paco Roncero by the Sea (Beach Club Anantara Villa Padierna)

Una de las nuevas apuestas de este verano, que se anunció apenas hace unos días, era la colaboración del dos estrellas Michelin Paco Roncero, con un pop-up veraniego en las noches del Beach Club del hotel Anantara Villa Padierna. 

Bautizado como By The Sea, propone una carta que mira a las recetas tradicionales de Andalucía, pero que asimila también todo el talento creativo de este vanguardista cocinero.

No faltan bocados icónicos de Roncero como la tortillita XXL de camarones con ali oli de ajos escalivados o su famoso huerto, que aquí se sirve en ración individual. Además de  croquetas que quieren ser nigiris, que se coronan con panceta o gambas aliñadas, o platos viajeros como las sardinas adobadas en un rollo vietnamita o los tacos de cochinita pibil preparados con carrillera de cerdo ibérico.

Entre los principales, se puede disfrutar de un bogavante estilo Thai, de pesca del día o de una suculenta costilla glaseada con salsa barbacoa o hamburguesa de ternera a la mostaza antigua con queso Gouda, entre otros.

Maison

Juanlu Fernández, el chef del estrella Michelin jerezano Lú Cocina y Alma, se embarcó en la apertura de Maison, un exquisito bristró con tintes franceses. Este año se une a Emiliano D'Alessandro para crear una carta que refuerza precisamente eso, su alma de bistrot en plena Milla de Oro de Marbella.

El espacio, que ahora en verano funciona como una coqueta terraza que abre en horario de cenas, lo preside una rotisserie que da la bienvenida a los comensales. En la carta se puede disfrutar de auténticos bocados, algunos que vienen del restaurante con estrella de Juanlu, como los molletes al vapor, bien de ternera o de atún de almadraba, delicados y sabrosos o platos imprescindibles de la cocina francesa como caracoles de Bourgogne, el coquelet de las Landas con salsa de colmenillas, mejillones bouchot en crema de puerros o un puré de patata trufado.

¿De postre? Imprescindibles los crêpe Suzette con helado de vainilla o una torrija caramelizada en sauté, entre otras dulces creaciones.

El Grill (Marbella Club)

Cenas bajo las estrellas, música en directo, iluminación con velas... ¿alguien da mas? Así son las veladas en el restaurante el Grill, uno de los que encontrarás en el mítico Marbella Club Hotel.

Aquel primer hotel de la localidad, a la que el príncipe Hohenlohe vio un potencial vacacional, acoge este restaurante, también abierto a clientes no alojados. La propuesta culinaria de Marbella Club también es reflejo de aquella “inagotable alegría de vivir” que promulgaba el príncipe Alfonso.

En el Grill nos espera una carta de sabores clásicos y servicio a la francesa, con platos como una terrina de foie-fras al Ras el Hanout con mermelada de berenjena ahumada y pan de especias, una tosta de Caviar Imperial con yema de huevo ecológico cocinado

a baja temperatura y glasé de pichón o pasta fresca casera con bogavante.

Entre los principales, preparan una delicada lubina salvaje al grill con hongos confitados, calabacín y brotes tiernos o magret crujiente a las cinco especias con frutos confitados al armagnac, zanahoria negra y miel.

La bodega es una de sus partes más reseñables, con referencias de grandes bodegas, vinos del marco de Jerez y cosas más modernas que se salen de lo común.