Todos quieren ir a Comporta. Será por sus casitas blancas y azules. Por su enorme extensión de playas bañadas por el Atlántico. Por los arrozales que las rodean. ¿O quizás por su tranquilidad? 

Pese a ser un destino de éxito reciente, todavía no ha sucumbido a las modas de llenarse todo hasta la saciedad. A apenas hora y media en coche desde Lisboa, los conocidos como Hamptons portugueses, son esta franja costera que se extiende desde la península de Tróia hasta la Praia do Pego. Y es la favorita no solo de todos los que veranean allí, sino también de estrellas internacionales como Madonna o Louboutin, el diseñador de la suela roja. 

Sus inicios se remontan al verano de 1956, cuando José y Manuel Espírito Santo, avistaron una zona prácticamente virgen e idílica con mucho potencial. Quizás fue algo como lo que le pasó a Marbella, que empezó como patio de recreo de los que primero le echaron el ojo. Menos mal que decidieron compartilo.

Y además de todos los alicientes de un destino costero, Comporta se ha convertido también en destino gastronómico, con opciones para todos los gustos, desde el que quiere disfrutar de pescado fresco con casi los pies metidos en la arena, al que busca deleitarse con sus arroces o cocina creativa. 

Una pequeña aldea en la que disfrutar con mayúsculas

Aunque comer junto al mar suene de lo más tentador, primero te hablaremos de su coqueta aldea, porque es ahí donde residen muchos de los proyectos más interesantes que vas a encontrar, y todo ello rodeado de casitas blancas con puertas y ventanas azules

Empezando por un veterano, al que muchos han llegado a llamar el Harrod's de Comporta. Salvando las distancias, este pequeño colmado tiene de todo lo que puedas imaginar. Fruta de temporada, quesos y embutidos tanto de la zona como de todo Portugal, conservas, delicatessen... Se llama Mercearia Gomes

Mercearia Gomes

El negocio fue creciendo en manos de Carlos Gomes, segunda generación y le surgieron añadidos, como su casa de vinos y petiscos, en los que sirven todo ese producto gourmet, una espumantaria & jardim, especializado en brunch y su panadería, donde venden pan e infinidad de repostería portuguesa como los pasteles de nata, el pan de batata y canela o las tortas de azeitao.

Si existe un lugar que sepa a verano, ese que muchos recordamos de forma sencilla, sería A Cegonha, casi como un merendero con su terraza y una zona acristalada, donde el centro de todo es la brasa. 

¿Qué pedir? Desde pescados enteros y sardinas acompañadas de patata hervida y ensalada, a las fabulosas almejas estilo Bulhão Pato, los huevos con farinheira, el choco frito, que se parece a nuestras rabas por el rebozado o uno de los platos que más verás salir, un arroz de navajas y gambas, que aunque parezca algo pálido, está delicioso. 

Comporta también es hogar de proyectos más novedosos y actuales, como sería Almo, un espacio con una zona interior y un jardín rodeado de vegetación, en el que sirven desde desayunos a comidas y cenas. El proyecto de Daniel Silva tiene mucho que contar. 

Almo

Apuestan por la sostenibilidad como primer principio y eso se traslada a su carta y a su cocina. Una cocina de temporada, que en manos del chef Carlos Santos, toma relevancia. En verano se instalan platos como la caballa ahumada en casa con pepinillos y jugo de piñones o la tomatada alentejana, una especie de pisto de tomate, que sirven con huevos a baja temperatura. 

También su arroz negro de choco que coronan con carabinero y mayonesa de lima o el pescado del día con guisantes, almejas y algas. ¿De postre? Un fantástico mil hojas de pastel de nata con helado de limón e higos.

Cuentan además con una carta de vinos muy interesante, en compromiso con lo que decíamos, apostando en su totalidad por los vinos naturales, todos procedentes de Portugal que "reflejan un sentimiento de pertenencia y el trabajo en orgánico y biodinámico", tal y como explican.

¿Siguiente parada? Cavalariça. En lo que fueran los antiguos establos del pueblo, desde 2017 se encuentra este restaurante, proyecto del chef Bruno Caseiro y la repostera Filipa Gonçalves. Un espacio que funcionó tan bien, que incluso abrieron una segunda sede en Évora

Cavalariça

Así que donde antes descansaban los caballos, han creado una experiencia memorable, que empieza con el pan, toda una declaración de intenciones, hecho en casa con una masa madre de más de cinco años, que sirven con mantequilla de ajo. 

Después puedes probar croquetas de porco alentejano, diferentes a las nuestras porque no utilizan bechamel, un pescado curado con cítricos y daikon, el steak tartar que traen para mezclar en la mesa con huevo y queso rallado o la raya con espinacas bio y mostaza antigua. De postre es imperativo probar sus helados, herederos de los sabores de la zona, como el de pino, como los pinos que rodean el camino a la playa o de arroz tostado con vainilla.

Peixe Curado, Dashi Fumado, Citrinos, Daikon

Para una comida con sabores del mundo, reserva en Jacaré da Comporta, un italiano famoso por sus pastas caseras y las pizzas que hacen en el horno de leña. También merece la pena, ahora en verano, pasarse por Zanotta, un pequeño chiringuito con vistas a los arrozales y a la puesta de sol, donde tomar un cóctel y una de las ricas piadinas que preparan en su llamativo foodtruck amarillo. 

También en el centro del pueblo, está AlmaLusa, el hotel de Comporta en el que querrás quedarte. Es el fiel ejemplo del lujo relajado de la zona, con materiales naturales, una piscina en el centro de la propiedad y varias propuestas gastronómicas.

AlmaLusa Café

Allí tienen su AlmaLusa Café, un pequeño espacio en el que tienen platos saludables, ensaladas, wraps como el de anchoa, pepinillos, cebolla morada y yogur, paninis y dulces, para tomar allí mismo o llevarte a la playa.

AlmaLusa Rooftop

Suman además un rooftop, que abre también al público en el que al atardecer ponen música en directo. La idea es tomar un cóctel de su carta, en la que hay desde clásicos como el Moscow Mule o la Caipiriha a tragos propios como el Coentrum, que se prepara con Absolut, vermut blanco, bitter y cilantro. Tiene una carta también de tapas y snacks entre las que probar las ostras locales del río Sado, una sopa de cilantro, tablas de embutidos y quesos alentejanos y opciones como hamburguesas o pizzas. 

Con el mar como compañero de mesa

Y para comer con vistas al mar, lo ideal es acercarse a sus extensas playas. Allí se encuentran algunos de los otros imprescindibles de la buena mesa como Sal, en la praia do Carvalhal. Este chiringuito con alma de restaurante se inserta sobre la arena, con decoración marinera y una carta en la que abundan pescados y mariscos.

Sal

Gambas al ajillo, ensalada de pulpo, camarón tigre con cilantro y pescados como sargo, salmonetes, lenguado o dorada que preparan a la brasa, son algunas de las opciones. Otro de sus platos estrella es la sopa de pescado, que elaboran para dos personas como mínimo. 

En Ilha do Arroz se han especializado en petiscos y pequeños platos portugueses, además de ofrecer un arroz de mariscos o cataplana, mientras que en Comporta Café, han apostado por una carta ecléctica con pescado y carne, además de piezas de sushi y pizzas caseras.