Últimamente se están poniendo de moda los mal llamados test de intolerancia alimentaria. Desde el primer momento voy a ser clara y decirlo sin tapujos: son un engaño y más que preocuparse por la salud del paciente se preocupan por vaciar los bolsillos de las personas. No tienen ninguna base científica y, por si no quedase claro, un profesor en clase nos enseñó un estudio científico en el que se demostraba que no servían para nada. Perdón, sirven para algo: vaciar el bolsillo del paciente, ya que cuestan un pastón; en concreto, en una página de una empresa médica (o se supone que lo es) muy conocida que estoy visitando ahora mismo, el test vale 250 euros.

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Estos test consisten en hacer una extracción de sangre en la persona, se ve (supuestamente) a que alimentos se produce una reacción -entiendo que se ve si hay una reacción inmunológica o no- y te dan una lista de alimentos que no podrías comer. La finalidad de estos test, según la página que estoy visitando, es para evitar algunas afecciones como el dolor de cabeza, la diarrea, el sobrepeso y la obesidad, la fatiga, problemas en la piel o problemas en las articulaciones. Según estos señores que se dedican a hacer los famosos test, resulta que estas afecciones son resultado de que tu organismo no tolera esos alimentos que ellos te dicen. Por supuesto, por lo menos en esta página, te dan una dieta que se supone que hay que hacer para que se te pasen esas afecciones.

Lo peor del asunto y lo que más rabia da es que hay personas que se lo creen. No es de extrañar: lo ponen muy bien, te prometen y yo me imagino que incluso alguno pensará… si es tan caro no se pueden equivocar. Incluso creo recordar que he oído decir a alguna compañera o leer en algún blog de algún dietista conocido, que una persona ha dicho… “pues es que fulanita se lo hizo, la dijeron que no comiera manzanas, no las comió y adelgazó tropecientos kilos”. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puedo estar diciendo que esto es una magufada en toda regla y fulanita perdió tropecientos kilos? Si habéis leído el artículo que escribí sobre la obesidad, sabréis donde está la clave: la dieta que dan. No he visto ninguna dieta de estas pero sólo es posible una explicación: es una dieta hipocalórica (baja en kilocalorías) y eso, junto al poco ejercicio que puedan hacer, hace que fulanita baje de peso. Sencillo, ¿verdad?

Además, en concreto en esta página que estoy visitando, nos pone “¿qué es una intolerancia alimentaria?” Efectivamente, mucha letra y no lo explica. Lo que no sé es si no lo explica porque quien ha escrito eso no lo sabe o porque no interesa explicarlo. Me explico. Una persona que sabe lo que es una intolerancia alimentaria, rápidamente se da cuenta de que el concepto está erróneo. En otro artículo lo explicaré con más profundidad donde se entenderá mejor lo que es una intolerancia. Por ahora, os adelanto que una intolerancia alimentaria se produce cuando hay un déficit de la enzima “equis”, que hace que el nutriente “equis” no se pueda digerir y, el que no se pueda digerir, provoca unos efectos en nuestro organismo. Es decir que la intolerancia no es a las manzanas, como le pasó a nuestra amiga fulanita la intolerancia alimentaria es a un nutriente, componente de algunos alimentos y no sólo de uno en concreto.

Otro método sin fundamento científico que se puso de moda fueron las máquinas de intolerancias. La magufada en cuestión consiste en un aparato, por llamarlo de alguna manera, que estaba conectado a un ordenador. La persona que ha pagado un considerable cantidad de dinero (80 o 100 euros o lo quieran cobrar) mete el dedo en esa máquina y tras unos minutos, por ciencia infusa, el programa dice los alimentos que no te sientan bien y que te hacen engordar o lo que quieran decirte. A continuación os dejo una foto del aparato.

Intolerancias-41 maquina

Estas máquinas, al igual que los test que os he comentado al principio, efectivamente no tienen ninguna base científica, ¿cómo es posible que metiendo el dedo en un recipiente (por llamarlo de alguna manera) te diga que alimentos no puedes comer porque te engordan? ¿acaso nuestros dedos emiten algún tipo de ondas o algo que nos defina como si fuera nuestro DNI?. Es más, la persona que los realiza no tiene que tener más conocimientos que el saber manejar un programa de ordenador, no es ningún profesional sanitario y me juego una mano a que dice que su funcionamiento está avalado por estudios. Sí, los estudios que hace la casa comercial que vende el aparatito que lo que le interesa es vaciar el bolsillo de las personas mientras se llenan el suyo.

Por último, ¿cómo hacen su publicidad estas personas o empresas para que la gente se enganche y se vacíe el bolsillo? Pues bien, por todos o casi todos nos son conocidas las páginas tipo Groupon, en las que te ofrecen descuentos para diversas cosas. En estas páginas no es raro encontrarte anuncios en los que te ofrecen un descuento para hacerte un test de intolerancias alimentarias. Por lo tanto, cuando veáis este tipo de “ofertas” en este tipo de páginas, huir de ellas como de la peste, ya que lo único que persiguen es captar clientes para sacar dinero; aunque ponga que está avalado por un médico. Una intolerancia es algo que hay que diagnosticar: la persona se encuentra mal y aparecen una serie de síntomas cuando come determinados alimento o alimentos, va a su médico y se hace una consulta dirigida a partir de lo que la persona cuenta, incluso se hacen algunas pruebas que pueden indicar que puede haber intolerancia y descartar que sea una alergia. Finalmente, si hay intolerancia se diagnostica a qué tiene intolerancia esa persona y se le dan unas pautas dietéticas donde se les dice (o debería decirse) qué es lo que no pueden comer o cuánto se puede comer en función de lo que se tolere.

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