Cuando queremos adelgazar, es frecuente pensar que en los alimentos, hay unos componentes que hacen que engordemos más de lo que lo hacen otros. En efecto, las grasas engordan más que los hidratos de carbono pero, a partir de aquí, parece que mucha gente piensa que un alimento rico en grasas engorda más que uno que es rico en hidratos de carbono, por lo que evita de todos modos comer grasas de todo tipo. Esto ya no es del todo cierto y es lo que os voy a explicar a continuación.

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Los almacenes de grasa de nuestro cuerpo, eso que todos hemos intentado quitarnos alguna vez, no dejan de ser nuestra reserva de energía que se crean si ingerimos más energía de la que nuestro cuerpo necesita. Nuestro cuerpo necesita una cantidad de energía al día para poder realizar toda una serie de funciones que puede ir desde realizar una función vital hasta poder mover un pie. Esto lo hacemos ingiriendo distintos alimentos, los cuales pueden tener grasas, hidratos de carbono, proteínas… aportando una cantidad de calorías o, mejor dicho, de kilocalorias (kcal, la unidad con la que medimos normalmente la energía): los hidratos de carbono aportan 4 kcal por gramo, las proteínas aportan unas 4,5 kcal por gramo, los lípidos (las grasas) aportan 9 kcal por gramo y el alcohol aporta 7 kcal por gramo. Teniendo en cuenta estos datos, las grasas es lo que más energía aporta a nuestro organismo pero, cuidado, no por ello vamos a eliminarlas totalmente de nuestra dieta.

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Como ya he dicho, es común pensar que, como lo que más engorda son las grasas, las eliminamos de nuestra dieta. A la hora de perder peso, más que tener en cuenta qué estoy comiendo, hay que tener en cuenta cuántas calorías estoy comiendo. Si como chocolate, rico en grasa, pero como tan solo un trocito (una onza) al final, voy a ingerir menos grasa que si me harto a comer pasta, rica en hidratos de carbono. Al final lo que cuenta es cuántas calorías estoy comiendo, no de donde vienen.

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Entonces, como conclusión, la clave para bajar de peso no está en no comer grasa porque “engorde más”, sino en comer menos, en general, pero comer equilibrado, ya que si no ingerimos suficiente cantidad de algo, ponemos a nuestro cuerpo en una situación poco deseable. Recordar en el siguiente dicho: “menos cama, menos plato y más zapato”.