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La receta de orejas gallegas de Carnaval más fácil que existe

A pesar de que estos días casi apetece más ponerse el bañador que un disfraz sería un sacrilegio perderse estas orejas gallegas de Carnaval.

Hacer orejas gallegas de Carnaval suele ser un deporte de equipo, un trabajo que se realiza en cadena en el que uno amasa, otro estira y otro va friendo. Si el equipo está sincronizado se acaba en un momento, pero hace falta una cocina grande para que todo el mundo esté cómodo.

Ingredientes

  • Harina de trigo de uso común, 300 g
  • Huevo mediano, 1
  • Vino blanco muy frío, 60 ml
  • Agua con gas fría, 70 ml
  • Sal marina de mesa, 5 g
  • Ralladura de 1 limón
  • Azúcar glaçe para espolvorear
  • Aceite para freír, la cantidad que haga falta

Importante también que el equipo no tenga más miembros de los necesarios, pues los jugadores ociosos tienden a asumir el papel de catadores y ahí es donde empiezan los problemas, pues la montaña de orejas no sube y eso resulta muy frustrante para los que sí están dando el callo.

Cómo se hacen las orejas gallegas de Carnaval

Como no siempre es posible disponer de un equipo que nos eche una mano con la tarea de hacer orejas de Carnaval os voy a contar un truquito para poder hacerlas en solitario, sin acabar de los nervios y sin montar demasiado jaleo en la cocina.

01: Preparar la masa de las orejas

En un bol amplio ponemos la harina en forma de volcán.

Añadimos el huevo batido y el resto de los ingredientes excepto el azúcar glaçe..

Mezclamos y amasamos ligeramente hasta formar una bola. Será suficiente con que la masa no se pegue demasiado a las manos.

02: Hacemos porciones de masa

Cortamos la masa en porciones de 30 g, amasamos un poco cada porción y las vamos pasando por harina.

03: Estiramos las orejas

Estiramos cada bolita sobre un trozo de papel de horno. Debemos estirarla hasta que quede muy fina, casi transparente. Si vemos que se pega al rodillo, espolvoreamos un poco de harina sobre la masa para evitarlo.

Y así hasta terminar con todas las porciones de masa. Al terminar tendremos una pila de láminas de masa sobre papel de horno.

04: Freímos las orejas

En una sartén honda ponemos a calentar el aceite a fuego alto (10/12) y freímos cada lámina de masa por ambos lados hasta que estén doradas y crujientes. Con unos 20-30 segundos por cada lado será suficiente.

La forma más fácil de echarlas en la sartén sin que se rompan es echarlas con el papel de horno, tal como veis en la foto de la izquierda, pues el papel de horno aguantará perfectamente la temperatura del aceite sin quemarse y lo retiraremos sin dificultad tirando de él con unas pinzas de cocina cuando le vayamos a dar la vuelta a la oreja.

Cuando estén doradas, las retiramos a un papel absorbente y las vamos apilando con cuidado de que no se rompan.

05: Servir las orejas gallegas de Carnaval

Servimos nuestras orejas gallegas de Carnaval tal cual o con azúcar por encima. Personalmente me gustan más sin azúcar y además, me da la sensación de que sin azúcar se conservan más crujientes, por eso os recomiendo que solo pongáis azúcar sobre las que calculéis que vais a comer. Las que sobren, se mantienen crujientes varios días si las guardáis en una lata o en una caja de cartón bien cerrada

Resultado

Para mí es la receta de orejas más fácil que existe, y también, dicho sea de paso, la más ligera. La masa se trabaja muy bien pues no lleva manteca ni mantequilla y, además, tampoco hay que trabajarla mucho ya que lo que buscamos es una lámina muy fina, no una miga tierna y esponjosa.