Todo en su nombre suena a desayuno rico y calentito, bizcocho….mantequilla….cereales….. Y tiene un sabor y un aroma muy particular que me recuerda a nuestra niñez, porque, aunque sea difícil de creer, de pequeña no era muy fan del chocolate, y la leche sola tampoco me gustaba mucho, así que los cereales solubles eran el desayuno típico en mi casa.

Ingredientes para el bizcocho de leche con cereales

  • Mantequilla, 230 g
  • Huevos, 4
  • Leche, 250 g
  • Cereales solubles, 1 cucharada (*)
  • Esencia de vainilla, 1 cucharadita
  • Azúcar, 280 g
  • Harina, 300 g
  • Levadura, 1 sobre

(*) También se conocen como sucedáneo de café o café para niños y son una mezcla de achicoria y cereales tostados y liofilizados que se disuelven en la leche como alternativa al café, pero sin cafeína.

Preparación del bizcocho de leche con cereales

1: Calentar la leche

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un cazo calentamos la leche con la mantequilla y la esencia de vainilla, sin que llegue a hervir, apagamos el fuego y reservamos.

2: Mezclar el resto de ingredientes

En un bol batimos los huevos con el azúcar, un par de minutos, hasta que blanqueen. Les añadimos poco a poco la leche caliente y seguimos batiendo.

Agregamos a continuación una cucharada de cereales solubles y mezclamos bien. La masa cambia aquí a un color tostadito y el olor de los cereales con la leche ya nos van recordando a otra época…. siempre me sorprende el poder que tienen los olores en la cocina para transportarte a otros lugares y momentos…

Añadimos la harina tamizada con la levadura, y mezclamos con una espátula con grandes movimientos envolventes, mejor en 3 veces para que vaya quedando bien integrada y no pierda mucho aire, así ganamos un extra de jugosidad.

3: Preparar el molde

Engrasamos bien un molde, podemos usar un spray antiadherente para repostería, o con mantequilla y harina (o pan rallado). Llenamos el molde con la mezcla, le damos un par de golpes ligeros contra la mesa para quitarle las burbujas de aire y metemos al horno.

4: Hornear

Horneamos entre 50 y 60 minutos a 180ºC, hasta que al pincharlo con un cuchillo fino o aguja de calceta como hacía mi tía, y si sale limpio ya está en su punto.

5: Presentación

Dejamos enfriar y desmoldamos sobre un plato. Espolvorear cuando esté bien frío con azúcar glass.

Resultado

Hacía mucho tiempo que quería incorporar este ingrediente tan clásico en una receta, y esta ha sido todo un acierto. El sabor de la mantequilla combina a la perfección con el de  los cereales y en contraste con ese potente sabor está esa textura delicada y esponjosa que hace de este bizcocho uno de los mejores que he probado. El bizcocho de leche caliente ya es un bizcocho muy especial, puedes hacerlo simplemente saltándote el paso de los cereales, y aromatizándolo  con ralladura de limón o de naranja, pero si recuerdas con cariño los desayunos con estos cereales como yo, te animo a que lo pruebes. 

Este viaje a mi niñez con los sabores es una experiencia que a veces lo haces conscientemente como fue este caso, pero a veces te pilla por sorpresa, como cuando me comí una loncha de mortadela y de repente recordé un merendero en la playa y a mi tía sacando los bocatas de la merienda de aquellas superbolsas gigantes que siempre estaban llenas de cosas ricas. Siempre es un placer hacer un poco de memoria de los sentidos e intentar recrear, adaptar, o por lo menos intentar, aquellas recetas que marcaron nuestra infancia, o simplemente otra época.