Hoy os traigo una receta italiana algo desconocida. Si nos salimos de los tradicionales ravioli, tallarines, y un largo etcétera de platos de pasta tradicionales, nos encontramos a estos primos hermanos de los gnocchi, los malfatti.

Ingredientes

  • Espinacas frescas, 450 g
  • Ricotta, 250 g (*)
  • Sal, 2 cuharaditas
  • Pimienta negra, 1 pizca
  • Huevo mediano, 1 ud
  • Nuez moscada, 1 pizca
  • Queso parmesano rallado, 70 g
  • Harina de trigo para todo uso, 120 g
  • Salsa de tomate, 450 g

(*) Si no encontráis ricotta podéis sustituirla por requesón o un queso fresco similar.

Elaboración de los malfatti de espinacas y ricotta

01: Preparar las espinacas

Empezaremos lavando minuciosamente las espinacas. Escurrimos ligeramente y las ponemos a cocer al vapor durante unos 4 minutos aproximadamente en una cazuela apropiada para ello. Si no disponéis de este tipo de cazuelas, en una sartén sin nada de agua ni aceite, las dejáis unos 7 minutos a fuego medio tapadas con una tapadera. La propia humedad de las espinacas y de haberlas lavado generaran el vapor necesario.

Una vez cocidas, escurrimos bien el exceso de agua con ayuda de un colador presionando con firmeza con ayuda de una cuchara. Finalmente las picamos bien con ayuda de un cuchillo.

02: Preparar el relleno

En un bol, verteremos la ricotta y batiremos con el huevo ligeramente. A continuación, echamos las espinacas, el queso parmesano rallado, una pizca de sal, pimienta negra y un poquito de nuez moscada. Removemos bien y por último agregamos la harina.

Una vez esté todo bien integrado ya tendremos nuestra masa preparada. Con las manos enharinadas haremos bolitas del tamaño de una nuez aproximadamente. No importa que no queden regulares, de hecho, cuanto más irregulares mejor.

03: Cocción

En una cazuela ponemos a hervir el agua con una cucharadita de sal. Cuando arranque a hervir echamos los malfatti de poco en poco. Unos siete u ocho por tanda. Cuando empiecen a flotar en la superficie (unos 2 minutos) ya los podemos retirar con una espumadera. En este caso no los dejo más ya que después acabaran de cocerse en el horno. En caso de no gratinarlos posteriormente, dejarlos cocer por unos 5 minutos aproximadamente.

Una vez cocidos, disponemos en una fuente apta para hornear una capa de salsa de tomate como base de nuestros malfatti. Colocamos éstos y espolvoreamos con más parmesano rallado o en lascas por encima. Gratinamos por 15 minutos aproximadamente.

04: Servir

Una vez los retiremos del horno con cuidado de no quemarnos,  los servimos de inmediato ya que estarán en su punto óptimo. ¿Os imagináis el olorcito del queso fundido, la salsa de tomate y de los malfatti? Pues no dudéis de que su sabor es infinitamente mejor.

Resultado

Como podéis observar, obtenemos un platazo de pasta que realmente se asemeja más a un relleno de ravioli o tortellini pero que no defraudará lo mas mínimo. Un bocado tierno, y con mucho sabor a queso y espinacas.

Estos malfatti gustan hasta los más pequeños de la casa que en ocasiones se resisten a tomar verduras. Sí, he hecho la prueba y no han rechistado lo más mínimo. Pensé que quizás no les gustarían, pero repitieron y no son grandes amantes de los vegetales. Realmente, el secreto está en la fusión de sabores; el queso, la salsa de tomate y su gratinado. Un plato completo y delicioso el cual no dejaréis de repetir cuando os apetezca comer comida italiana. Perfectos para sorprender a vuestros invitados ya que es un plato italiano poco usual.

Un poco de historia

Los malfatti, que en su traducción al español sería algo así como “mal hechos”, parece que surgieron cuando un cocinero italiano decidió hacer un plato de pasta basándose en el relleno de unos ravioles. Estos malfatti de hoy están hechos a base de ricotta, espinacas y parmesano. Obviamente podría ser el relleno de cualquier ravioli, pero si le agregamos su cantidad justa de harina y otros condimentos, obtendremos estas deliciosas “bolitas” muy similares a los gnocchi como os comentaba. Su sabor es exquisito y además son muy versátiles ya que los podéis tomar sólo con un poquito de aceite de oliva virgen extra o con cualquier salsa a base de tomate.