Es cierto que las cafeteras de cápsulas son más cómodas de usar y ensucian menos que otro tipo de cafeteras, pero tampoco es cierto que no necesiten ningún tipo de cuidado ni atención.

Normalmente, en los manuales de instrucciones eso que la mayoría de la gente no lee, suele venir un capítulo dedicado a advertencias, donde nos detallan una serie de acciones que pueden acabar con el buen funcionamiento de nuestra nueva cafetera y que además, como las posibles averías serían debidas al uso inadecuado del aparato no quedarían cubiertas por la garantía.

5 cosas que no debes hacer con una cafetera de cápsulas

Vale que no tienes que ponerte a fregar justo después de tomarte el café, esa es una de sus ventajas, pero eso no quiere decir que no haya que limpiar con cierta frecuencia.

No descalcificarla cuando toca

El agua, sobre todo si vivimos en una zona de aguas duras y usamos agua del grifo para preparar el café, contiene cal, que sin que nos demos cuenta se va depositando en las paredes interiores de los conductos por los que circula el agua. Estos restos de cal no solo pueden acabar obstruyendo el paso del agua sino que también acaban por afectar al sabor del café que se prepara en esa cafetera. Pincha aquí para ver cómo descalcificar tu cafetera de cápsulas.

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Reutilizar o rellenar cápsulas usadas

Uno puede caer en el error de pensar que una cápsula con la que ya hemos hecho un café puede servir para hacer un segundo café “más flojito” y esto es un error, ya que si os fijáis en la foto, durante su uso, la máquina perfora la cápsula por varios sitios. Si volvemos a introducir una cápsula usada para hacer otro café, se perforará por más sitios y el envoltorio acabará hecho picadillo de forma que es muy probable que parte del aluminio acabe dentro de alguno de los conductos o directamente en nuestro café.

Tampoco es muy aconsejable rellenar las cápsulas usadas y cerrarlas con papel de aluminio, que yo lo he visto por algún vídeo y lo único que se consigue es que parte del café se salga de la cápsula y nos acabe estropeando la cafetera, así que si queréis reutilizar las cápsulas, mejor que sea para usos decorativos.

No cambiar el agua del depósito a diario

Eso es lo que se indica en las instrucciones y es algo que muchos se toman a la ligera, sobre todo cuando se preparan pocos cafés diarios y un depósito podría durar varios días. Pero que sepáis que en esos días esa agua estancada en el depósito lo único que hace es acumular impurezas y dejar residuos en el fondo y en la válvula de conexión con el resto de la cafetera, por eso es aconsejable, aparte de cambiar el agua a diario, lavar el depósito al menos una vez a la semana y, si la cafetera va a estar sin usarse varios días, dejarlo sin agua.

Echar leche en el depósito en vez de agua

Si te gusta el café con leche tienes tres opciones, o te haces con una cafetera tipo Lattisima, o te haces con un Aeroccino, o te la calientas en un cazo o en el micro, pero poner leche en el depósito del agua, jamás. La cafetera está diseñada para funcionar con agua, que tiene una densidad, composición y punto de ebullición determinados que nada tienen que ver con la leche, líquido que contiene grasas y azúcares que dejarían tal cantidad de residuos en la bomba y en los conductos que nos estropearían la máquina.

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No tirar las cápsulas a tiempo

Aquí hay que distinguir dos casos, en el caso de las Nespresso las cápsulas van cayendo a un depósito que suele tener capacidad para unas 10 – 12 cápsulas y que conviene vaciar con frecuencia sin dejar que se llene hasta los topes, pues puede darse el caso de que esté muy lleno y al intentar dejar caer otra cápsula no haya espacio suficiente y se quede atascada de manera que luego nos cueste sacar el “cajón” de las cápsulas vacías y tengamos que entretenernos un rato para conseguir sacar el cajón y que baje la cápsula atascada sin cargarnos nada.

En el caso de las Dolce Gosto, es funcionamiento es diferente ya que las cápsulas no van a ningún depósito, sino que se deben sacar manualmente después de su uso, si no se hace se corre el riesgo de que la cápsula se seque y se quede dentro la aguja que inyecta el agua, al secarse el café usado con la aguja dentro, cuando vayamos a tirar de la cápsula para sacarla será imposible sacarla y, si hacemos fuerza, romperemos la aguja. Una forma de conseguirlo es poner la máquina en funcionamiento para que vuelva a entrar agua en la cápsula seca de manera que se reblandezca y tengamos opción a retirarla, eso sí recuerda poner un vaso para recoger el agua y tirarla después.

Imagen cápsulas | Andrés Nieto

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